Turqua: Un segundo 1848o 1905?

Escribi: Cihan Tugal en Sin Permiso

 

Cuando la revuelta se extiende a uno de los pilares de la estabilidad capitalista, todo parece indicar que ola internacional de protestas de 2011 sigue viva. Turqua, que es puesta como ejemplo en todo el mundo como un xito neoliberal (y en el mundo rabe como un modelo de democracia), esta en pie contra el autoritarismo y el capitalismo de libre mercado (o al menos su especulacin inmobiliaria). Las revueltas turcas, que ahora se suman al tren de 2011, tendrn consecuencias ms all del pas.

Sin embargo, esta ola de protestas, como las de 1848 y 1905, acabar probablemente en pequeas victorias y derrotas parciales. De alguna manera, las perspectivas son algo peores que las de las anteriores oleadas de protestas. El pesimismo a nivel internacional post-1980 sigue estando presente. Carecemos de alternativas slidas al actual orden mundial. La desorganizacin es general e incluso es reproducida por un activismo que ha hecho del espontaneismo un culto.

La ola de protestas de 2011 no terminar en un 1789, 1917 o 1949.

Herencias inesperadas

Como en 1848 y 1905, las herencias culturales y organizativas de 2011 pueden resultar ms importantes que las victorias inmediatas. 1848 no dio como resultado ningn rgimen democrtico estable, pero convenci a la clase obrera y a las clases medas europeas de que era posible un mundo con ms democracia y ms social. Puso en la agenda la socializacin. Es ms, las derrotas de las revueltas masivas ensearon a los militantes que necesitaban una organizacin y una direccin mucho ms consolidadas si queran alcanzar sus objetivos. Los dispersos espacios y ambientes polticos republicanos y obreristas dieron paso a slidas organizaciones nacionales y continentales hacia finales del siglo XIX.

La ola de 1905 ha pasado a la historia ms por sus derrotas que por sus victorias. Pero esas derrotas proporcionaron la experiencia necesaria para una mayor educacin y organizacin poltica; crearon adems las organizaciones de democracia directa de masas autnomas de la historia (los consejos de obreros, campesinos y soldados). Sin las derrotas, semi-victorias y lecciones de 1905-1911 no hubiera habido revolucin en Rusia, ni en China (ni tampoco culturas de oposicin fuertes y duraderas en Mxico, Turqua e Irn).

Para resumir: aunque el resultado inmediato de las revueltas internacionales en 1905 fue mucho ms desmoralizante, la maduracin de sus efectos fue mucho ms revolucionaria.

La cuestin que se plantea es si 2011 ser un segundo 1848 0 1905. Tendremos que esperar dcadas para conocer sus frutos o es 2011 el anunci de algo que est por venir muy pronto, quizs un segundo 1917? Alguien podr preguntar para que queremos un segundo 1917, teniendo en cuenta que las esperanzas puestas en l fueron totalmente desproporcionadas? La revolucin de los consejos se extendi rpidamente a otras partes de Europa, pero fue derrotada y aplastada completamente en pocos aos. Quizs fue poltica y econmicamente prematuro avanzar hacia el socialismo en una Rusia aislada, como demostr la dictadura de partido nico consiguiente. Sin embargo, los primeros aos despus de 1917 demostraron a todo el mundo que las clases populares eran capaces de auto-organizarse y tomar decisiones que determinasen el destino de sus pases y de todo el mundo. Es ms, todo el Occidente capitalista tuvo que reorganizar sus estructuras polticas y econmicas para incorporar las voces y las reivindicaciones populares ante el miedo de ser destruido por esa experiencia de democracia directa. Y los dirigentes de los consejos rusos hubieran hecho mejor y hubieran ayudado ms al resto del mundo si se hubieran impuesto unos objetivos ms realistas y hubieran sido ms tenaces a la hora de extenderlos al resto del mundo en vez de intentar en vano construir el socialismo en un pas semi-capitalista empobrecido y aislado.

El primer intento de revolucin post-capitalista fue una tragedia. Como a la gente no le gusta hoy en da, y con razn, las farsas, ningn movimiento querr aprender de 1917 a menos que encontremos el concepto con el que extraer las lecciones correctas de aquel momento crucial.

La revolucin recurrente

Por lo tanto, qu es lo que necesitamos para construir un segundo 1917 sin las ilusiones, derrotas y horrores del primero?

Ni las estructuras econmicas ni los niveles polticos e ideolgicos de los activistas y de la gente estn aun preparados para un mundo post-capitalista hoy en da. Los dirigentes rusos saban que ninguna de las condiciones necesarias existan tampoco en 1917. Su solucin, como la formul uno de ellos, fue la "revolucin permanente" (o en las palabras de otro de ellos, la "revolucin ininterrumpida"), que combinase las tareas de preparacin con las propias de la revolucin; las tareas del cambio capitalista y democrtico con las de la transformacin post-capitalista. La perspectiva de este desafo era valida: si se deja al capitalismo funcionar a su aire, acabar por destruirse y con l al mundo, en vez de crear las bases en este mundo para una civilizacin post-capitalista. Por esta misma razn, cualquier transformacin post-capitalista tiene que ser necesariamente inmadura.  Pero el siguiente paso lgico que adoptaron estaba equivocado: confiaron en que el proceso revolucionario (del que los consejos eran la columna vertebral) y su propia direccin seran capaces por si mismos de combinar con xito la preparacin del socialismo y la revolucin. Su exagerada confianza en la voluntad popular y su equivocado optimismo en relacin con su capacidad de direccin revolucionaria fue el crisol de las ilusiones de 1917. En una Rusia aislada, los revolucionarios fueron empujados primero a silenciar a los que disentan, despus a los consejos y finalmente a ellos mismos, unos contra otros. Las estructuras que les presionaban no pueden simplificarse en una frmula rpida que enfatice la mala fe y el autoritarismo de una pocas manzanas podridas. Si las ilusiones vuelven a reaparecer en circunstancias favorables, tambin lo hacen los horrores.

Pero, si toda transformacin post-capitalista tiene necesariamente que comenzar de forma inmadura, qu puede hacerla madurar, sino es una revolucin permanente? La energa popular (del tipo que emanaban los consejos, o la Comuna de Taksim hoy y las innovaciones anarquistas de OWS) y la direccin revolucionaria son imprescindibles, pero no suficientes. Dejadas a su propia dinmica, una est condenada a destruir a la otra y viceversa, y con ellas al propio proceso revolucionario. Es necesario un proceso lento de maduracin poltica y co-educacin ideolgica (una educacin interactiva en la que tanto los intelectuales como las masas se transformen simultneamente) que las acompae. La gente insatisfecha con el capitalismo tiene tambin que crear sus propias instituciones post-capitalistas (como cooperativas y otras formas de economa social colectivistas), sin olvidar nunca que no son sostenibles (en tanto que instituciones democrticas y populares) a largo plazo sin intervenciones revolucionarias (y revueltas masivas).

Un proceso as, en el que los activistas y la gente se concentren en construir instituciones alternativas, en la co-educacin y en la acumulacin de experiencias polticas en los perodos ms tranquilos hasta que las barreras y obstculos que surgirn impidiendo su extensin les obliguen a recurrir de nuevo a la protesta, puede ser llamado una revolucin intermitente o recurrente.

La revolucin intermitente no es una revolucin permanente: parte de la comprensin de que son necesarios perodos de calma para la construccin de instituciones, para la co-educacin, en la sociedad civil. Pero los revolucionarios intermitentes, a diferencia de los reformistas, reconocen la necesidad de las revueltas de masas para crear y sostener los rganos de poder popular y las culturas de solidaridad y para superar los obstculos que se interponen en el camino de las instituciones alternativas.

Los dirigentes de 1917 tambin tuvieron otra visin parcialmente vlida: la imposibilidad de la transicin post-capitalista en un solo pas. Esta visin, sin embargo, estaba unida a otra ilusin: la inmediatez de la revolucin europea (especialmente en Alemania). Para evitar la monstruosidad que implicara imponer a la fuerza este sueo (invadiendo a los pases vecinos!), Rusia acab por sucumbir al pragmatismo autoritario de un dictador (envuelto en los hbitos de un estricto dogmatismo). Pero cuando se abandonan las ilusiones de una transicin inminente al socialismo, tambin se pueden evitar la falsa dicotoma entre revolucin mundial y socialismo en un solo pas; al mismo tiempo que entre un internacionalismo de manual y un nacionalismo pragmtico. Solo podemos construir un mundo post-capitalista a travs de una revolucin interregional, intermitente; es decir, a travs de la cooperacin de activistas y gente que no tendrn ms remedio que aceptar derrotas y semi-victorias, continuar y perseverar, y hacer de la solidaridad su mejor instrumento. Los cuadros y los dirigentes de la revolucin intermitente tendrn sus races en sus propios pases, pero pensarn estratgicamente y alentarn las posibilidades de cambio en otros lugares, en interaccin activa con los dirigentes de esos lugares y sus contextos nacionales. Estas relaciones se estn ya forjando hoy en todo el mundo.

A la bsqueda de nuevas formas de organizacin

Qu podemos esperar, por lo tanto de la ola de protestas internacionales de 2011?

Podemos razonablemente esperar la extensin de formas de cultura y organizacin democrticas y populares. No podemos saber an que culturas y estructuras estatales existentes cambiarn y hasta que punto, como en las dcadas posteriores a 1848. Esa poca fue testigo en Europa de la construccin de los primeros pilares del estado del bienestar. Incorporarn de la misma manera las culturas y los estados actuales las nuevas sensibilidades de 2011 en relacin con la naturaleza, los derechos urbanos y la democracia participativa? Depender sin duda de que se siga extendiendo la revuelta a nivel internacional, ya que hoy las lites y los regmenes en cuestin son mucho ms reaccionarios si se les compara con los de la Europa de mediados del siglo XIX.

Por lo tanto, quizs pueda parecer ilusorio hablar, de manera ms ambiciosa, de un segundo 1905. Pero la tarea es ms urgente hoy: el capitalismo est alcanzando sus lmites financieros y naturales. Ya no es sostenible. Si no aparecen alternativas y son puestas en prctica, el planeta ser destruido bajo su peso. Cules pueden ser las alterativas al capitalismo es otro tema, pero esa discusin tambin es imprescindible. Pero ahora quiero centrarme en otra tarea: la construccin de los sujetos que puedan luchar por esas alternativas.

Qu podemos esperar conseguir en este momento? Adems de la extensin de la revuelta, podemos trabajar por crear lazos interregionales entre activistas y dirigentes; reclutar y educar a una nueva capa de cuadros de la nueva generacin que por primera vez participa en poltica. Pero este reclutamiento y esta construccin de una red de alianzas solo ser relevante histricamente si parte de una visin estratgica. En vez de celebrar el espontaneismo y la falta de dirigentes, los activistas necesitan construir estructuras de direccin flexibles y democrticas, Las revueltas espontaneas se disipan con facilidad o pierden sus objetivos (si no hubiera una "direccin" en Taksim hoy, como pretenden algunos activistas, el movimiento en la plaza hubiera cado rpidamente en las manos de los kemalistas -los nacionalistas liberales laicos-; ha sido gracias a las diferentes gamas de direccin de las izquierdas plurales, a pesar de su dispersin, como se ha podido evitar la amenaza kemalista). Pero tambin sabemos que una direccin centralizada acaba por despojar a la gente de su poder.

La nueva forma de direccin para una transformacin post-capitalista sostenible exige la habilidad de aprender de la base, la voluntad de interactuar con la energa popular, institucionalizar mecanismo de equilibrio entre fuerzas y la constante inmersin en instituciones alternativas y la co-educacin. Como 1905 puso su sello en la historia mediante la consolidacin de una nueva forma de organizacin (el partido revolucionario centralizado), 2011 puede crear (o al menos plantear) una nueva forma de organizacin revolucionaria (ms democrtica y al mismo tiempo ms eficiente).

Solo entonces podremos empezar a hablar de un nuevo 1905.

Cihan Tugat es profesor asociado de sociologa de la Universidad de Californa, Berkeley. Autor de Passive Revolution: Absorbing the Islamic Challenge to Capitalism.