Los países latinoamericanos son un enorme laboratorio de experiencias innovadoras

 

Escribió: Mario Hernández en Rebelión

 

 

Se llevó a cabo EL IV Encuentro Internacional “La economía de los trabajadores” en Joao Pessoa, estado de Paraíba, en el nordeste del Brasil, organizado por la Incubadora de Empreendimentos Solidários – INCUBES, de la Universidad Federal de Paraiba y el Programa Facultad Abierta, de la Universidad de Buenos Aires.

El Encuentro Internacional “La economía de los trabajadores”, surgió como un espacio de intercambio entre académicos, militantes y trabajadores acerca de los problemas y las posibilidades de la autogestión y la regeneración de un proyecto político, económico y de sociedad por parte de la clase trabajadora y los movimientos sociales, así como debatir críticamente las prácticas de investigación académica en estos temas.

He aquí algunas de sus voces.

Celia Pacheco, de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, Dpto. de Sociología, México)

MH: Estamos participando del IV Encuentro Internacional de fábricas recuperadas en Joao Pessoa, Brasil, pero tengo entendido que el mismo fue precedido por un pre-encuentro en México.

CP: Lo organizamos en junio en la Universidad Obrera en la ciudad de México, participaron treinta ponentes en su mayoría de organizaciones de trabajadores.

MH: ¿Cuál es el presente de las empresas recuperadas por sus trabajadores en México?

CP: No son tantas como en el Cono Sur, sin embargo hay algunas que ya tienen varios años y son muy importantes, sobre todo, la empresa Pascual que es una refresquera que ya tiene unos treinta o más años de haber sido recuperada por sus trabajadores. Es el mismo caso que hemos visto aquí reproducirse muchas veces de una empresa que empieza a tener deudas con sus trabajadores, a pedirles que tengan paciencia, que les van a pagar más adelante, hasta que llega un punto en que cierra. Entonces los trabajadores tomaron la empresa, disputaron la marca, que fue muy importante, y el dueño la pierde, quien por cierto es el mismo de los Jugos del Valle y así los trabajadores conservan la producción de refrescos a partir de frutas naturales. Han tenido muchísimo éxito.

Otra empresa muy importante es la cementera Cruz Azul que es una cooperativa.

MH: Incluso tiene un equipo de fútbol.

CP: Así es y de hecho también toda una ciudad, alrededor de la fábrica, que depende de la producción de cemento. Tienen un consorcio enorme. El éxito los lleva a tener competencia de índole capitalista y, poco a poco, a tener problemas para conservar los ideales, los principios cooperativos, a tener problemas de funcionamiento, a perder algunos de los trabajadores la ética, empezando a buscar beneficios particulares. En verdad no ha sido para nada sencillo.

Otra muy importante es la fábrica de llantas Euskadi. La filial mexicana aparece un día cerrando y los trabajadores no lo permiten y empezaron con un movimiento nacional que luego se internacionaliza ya que la sede central se encuentra en Alemania. Hacen vínculos con los trabajadores de ese país y otros, y al cabo de una lucha de algunos años logran ganar y se quedan con la maquinaria, la planta y la producción. Al día de hoy es una fábrica autogestionada que tiene vínculos con el sector llantero en EE. UU., con Continental, por ejemplo.

En un documento filmograbado que trajimos a este Encuentro hay participaciones de estas experiencias, incluso un debate en torno al tema del socialismo.

Cruz Azul no participó en el Encuentro mexicano, pero Pascual y la empresa de neumáticos, que ahora se llama Tradoc (Trabajadores de Occidente), que se encuentra en la zona del Bajío, en México, sí lo hicieron.

MH: ¿Qué conclusiones sacaste de este Encuentro?

CP: Primero, el crecimiento. El primero se llevó a cabo en 2007 y al día de hoy ha crecido la participación, la cantidad de ponencias, los países, también los ejemplos se han multiplicado, los desafíos y los problemas. Las experiencias en el terreno de la reflexión han llevado a tratar de encontrar otros marcos teóricos y bibliografía más adecuada para explicar estos fenómenos.

Por otra parte, el conocimiento directo a través de los propios trabajadores es el mejor elemento que se puede tener para un grupo de académicos interesados, como es mi caso. Alimentar esa reflexión, actualizarla y ponerla a tono, sobre todo para los países latinoamericanos, que necesitamos desarrollar nuestros propios debates e interpretaciones, pero no a partir de lo que ocurre en otras partes del mundo como antaño, sino de lo que está ocurriendo en las realidades paralelas que son un enorme laboratorio de experiencias, no solo productivas, sino también auto-creativas, innovadoras y con aspectos socio-culturales de cambio radical. Nos parece que por ahí está surgiendo algo nuevo.

La experiencia acumulada permite que las nuevas no empiecen de cero

Anael Rieiro: Vengo de la Universidad de la República, Uruguay. Soy la coordinadora de la Unidad de Extensión de la Facultad de Ciencias Sociales. Además, soy socióloga e investigadora de la facultad.

MH: ¿Cuál es la actualidad de las empresas recuperadas en Uruguay y la vinculación con la Universidad?

AR: Podríamos decir que estamos armando el vínculo. Hace años que venimos aportando, pero la realidad de la Universidad es que funciona muy fragmentada, por ejemplo, las investigaciones a nivel de proyectos y las distintas cátedras, con muchos compartimentos, parecido a lo que ocurre en la Universidad argentina. Estamos tratando de hacer confluir todos los esfuerzos que están separados a través de estudiantes, tesis, extensión, investigación y docencia, que están desarticulados, para generar un vínculo más coherente, de acumulación.

En relación a las empresas recuperadas estamos en una coyuntura especial dado que se creó el Fondes (Fondo de Desarrollo) hace tres años en el gobierno del Frente Amplio, que es un fondo de crédito bastante fuerte conformado por el 30% de las ganancias del Banco de la República donde se le da prioridad a los emprendimientos autogestionarios.

Se han cubierto ocho propuestas grandes como la de la ex Pluna. La semana pasada a una empresa ceramista le otorgaron U$S 10.000.000. Se trata de un contexto nuevo y la mayoría de los proyectos financiados son empresas recuperadas.

El fondo también contempla la financiación de empresas nuevas, pero los proyectos presentados hasta ahora son de empresas recuperadas.

Hubo una etapa previa de diez años en la que pudieron sobrevivir, con un montón de aprendizajes y ahora pasaron a una etapa en que esa precariedad tine un apoyo crediticio que implica nuevos desafíos.

MH: ¿Cuál es tu primera impresión del Encuentro que está finalizando hoy en Joao Pessoa?

AR: Fue muy positivo por la búsqueda del intercambio de experiencias de los distintos países latinoamericanos, si bien han participado también España y Sudáfrica. Se fortalece mucho el vínculo viendo cuál es la realidad, las políticas públicas de los emprendimientos en Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela, Cuba, etc.

Esa perspectiva, así como hablaba de la Universidad, permite fortalecer el relacionamiento. Sin duda, la experiencia acumulada permite que las nuevas no empiecen de cero, sino que puedan aprovechar el camino recorrido desde hace más de diez años. Hay mucho aprendizaje, lo que falta es la síntesis para acumular y potenciar los nuevos emprendimientos.

La tarea estratégica es recrear el socialismo, respondiendo a las nuevas realidades

MH: Con Silvia Díaz, una de las primeras legisladoras trotskistas en Argentina, en este momento representando a FACTA (Federación Argentina de Cooperativas y Trabajadores Autogestionados) y concluyendo una de las presentaciones más profundas del Encuentro que ha tenido un alto nivel en cuanto a las propuestas y análisis. Ya se va cerrando, ¿qué podés rescatar?

SD: La participación de representantes de organizaciones cooperativas y también de trabajadores en relación de dependencia de muchos países de nuestra América Latina, también de España que está viviendo un proceso importante como experiencia para todos. Además del caso de Venezuela y el propio Brasil. Juntar a todas esas experiencias, poder reflexionar juntos, fue un logro muy importante.

También creo que como producto de eso se han instalado temas, preocupaciones y algunos aportes para dar esa gran respuesta que tenemos que ir armando con los trabajadores y los sectores populares de todo el continente y más allá. Así que lo considero como un aporte, un paso en el camino de esa búsqueda que es tan importante.

MH: En tu exposición retomaste conceptos de la conferencia que diera Ricardo Antunes en la noche del miércoles y también señalaste enfáticamente que se consideraban trabajadores.

SD: Insistimos en esta última definición porque dentro del movimiento cooperativo hay miradas que respetamos pero no compartimos que consideran al asociado a una cooperativa una mezcla de empresario y trabajador.

Nosotros creemos que somos trabajadores que autogestionamos nuestras empresas. Es algo muy distinto. Somos parte de la clase trabajadora. Esa confusión que somos medio empresarios puede llevar, como acá se señaló, a ser un salvavidas de un capitalismo en crisis, haciéndonos cargo de los sectores menos rentables y terminar autogestionando la pobreza. No aceptamos eso, nosotros somos trabajadores y tratamos de unir a todos los trabajadores autogestionados o en relación de dependencia para luchar por la transformación de conjunto en nuestros países y sociedades para que un trabajo digno nos permita que derechos como la salud y la educación se hagan realidad para el conjunto del pueblo.

En relación a Ricardo Antunes me pareció muy importante cuando planteó que la tarea estratégica, de fondo, ante esta brutal crisis que el capitalismo descarga sobre los trabajadores, con más precarización laboral, con más miseria, es tratar de buscar un proyecto que supere al capitalismo. En su intervención rescató volver a decir socialismo con toda la fuerza, pero que va a haber que reinventarlo porque no se trata de copiar experiencias que tienen cosas rescatables pero que alcanzaron sus límites y enriquecerlas tomando en cuenta las nuevas realidades que vive el mundo, el desarrollo tecnológico y la propia conciencia de los trabajadores. Me pareció muy bueno volver a reafirmar el socialismo pero al mismo tiempo hacer una apelación a la creatividad de los pueblos, a todos nosotros para recrearlo respondiendo a las nuevas realidades