Luis Guillermo Solís: “Costa Rica no se va a afiliar al ALBA”

El candidato más votado en la primera vuelta de las presidenciales se declara progresista, pero no de izquierdas. Dice que su modelo de país es Finlandia

 

Escribieron: ÁLVARO MURILLO y JOSÉ MELÉNDEZ; publicó: El País, España

 

Se llama Luis Guillermo Solís Rivera, es historiador y politólogo y, hasta hace diez años, militaba en el Partido Liberación Nacional (PLN). Fue su secretario general y ahora es su principal rival en la segunda vuelta electoral del 6 de abril, como candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC). Ninguna encuesta lo puso nunca de favorito, ni mucho menos, pero acabó recibiendo más votos que el resto; más que el oficialista Johnny Araya y que el izquierdista José María Villalta, que asustó a los sectores conservadores.

Solís se opuso al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, pero ya no ve posible una renegociación; ahora propone dejar en doce el número de convenios comerciales. Experto en política exterior, se desmarca de la Alternativa Bolivariana para las América (ALBA), fundada por Hugo Chávez, exalta el papel de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) y promete mantener el patrullaje conjunto antidrogas con naves de Estados Unidos, siempre que no exceda el convenio.

Respecto a las cuestiones internas, como progresista que se define, su objetivo es revertir el aumento en la desigualdad social sin salirse del centro ideológico, dijo en la entrevista con EL PAÍS. “Creemos en un Estado que no produce riqueza, porque eso le toca a la empresa privada, pero que sí la regula e incide de forma determinante en la vida del país. Un Estado que además ofrece servicios que compiten en calidad y en extensión con servicios privados, hablando de salud y educación, campos en los que nos hemos rezagado”.

Pregunta. El PAC pidió en los últimos años renegociar el Tratado de Libre Comercio de Costa Rica con Estados Unidos por considerarlo injusto. ¿Pedirá renegociar ese tratado refrendado en 2007 en consulta popular y que rige desde 2009?

Respuesta. Estamos en otro lugar y han pasado siete años. Costa Rica tiene hoy decenas de tratados y cada cual con sus particularidades. Lo primero es ver los términos que el tratado con Estados Unidos establece y qué voluntad tienen los distintos países de renegociar, pero la renegociación no puede ser unilateral y no estoy seguro de cómo podría acometerse. No negociaré más tratados porque hemos sido excesivos en cuanto a los que ya tenemos sin poder administrarlos.

P. ¿Habrá un frenazo en esa tendencia?

R. Sin duda, pero no por (ser políticas) neoliberales. sino porque es una mala decisión tener tratados suscritos con un montón de países que empiezan a llenarle a uno su país de productos que no se pueden controlar, sin que las oportunidades que los tratados ofrecen sean efectivamente aprovechadas.

P. El escenario en América Latina y el Caribe está marcado en los últimos años por el bloque de la Alianza del Pacífico (México, Perú, Chile y Colombia) y por la ALBA (Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua e islas caribeñas). ¿En cuál de esas dos balanzas se colocará como presidente?

R. Costa Rica debe participar en todas las iniciativas en donde su interés sea defendido y potenciado. Claramente, no me veo miembro del ALBA en un sentido político. Costa Rica no se va afiliar a ese bloque. Se podrán aprovechar espacios que el ALBA ha abierto para negociaciones multilaterales, como la CELAC. Sobre la Alianza del Pacífico, debemos participar en ella porque Costa Rica es parte de un complejo geopolítico de más de 500.000 kilómetros de mar en el Pacífico, que obliga a una articulación con otras naciones del área. Además, tenemos tratados de libre comercio con casi todos sus miembros. Hay que acelerar el diálogo con las comunidades del otro lado del Pacífico.

P. Costa Rica tiene desde 1999 un convenio de patrullaje marítimo conjunto con Estados Unidos, pero el PAC ha rechazado en la Asamblea Legislativa solicitudes para el ingreso de naves a aguas costarricenses. ¿Mantendrá ese convenio?

R. Lo que voy a pedir es que se aplique bien. Ese es un convenio que dice, con toda claridad, que las naves son de los guardacostas de Estados Unidos, no de la Armada de ese país. El PAC se ha opuesto al patrullaje conjunto cuando pretende ser ejercido por naves que no están contempladas en el convenio. Hemos insistido mucho con el Gobierno estadounidense en que se respeten los términos del acuerdo. Si se respetan, no hay por qué cambiarlos. Costa Rica necesita la cooperación de Estados Unidos y de otros países para combatir al crimen organizado y particularmente el narcotráfico.

P. ¿Cuál es la vía que impulsaría para enfrentar el problema de las drogas?

R. Claramente, las opciones disponibles han sido insuficientes para controlar y erradicar el crimen organizado, el narcotráfico. Tengo grandes dudas de que legalizar la marihuana sea la mejor manera de lograr ese objetivo: la marihuana no es el problema. Lo son la cocaína, las pastillas y otras drogas. Una apertura en el uso de la marihuana debe estar acompañada de una política de salud pública muy bien perfilada, casi exclusivamente dedicada al tratamiento de las drogas. En un momento de asfixia económica, la prioridad tiene que estar en los grandes problemas de la seguridad social.

P. ¿Su ideal de país se parece a cuál?

R. Siempre he dicho que Finlandia, pero no me gusta esa explotación de recursos naturales de una manera que aquí es inadmisible. Pienso en Finlandia por los temas de educación, de distribución de riqueza, de incorporación de ciudadanía… pero digamos que puede ser cualquier estado capitalista moderno con justicia social.

P. Su partido contiene a parte de la izquierda, ¿cierto?

R. A antiguos miembros de la izquierda. No veo en el PAC gente que sea de la izquierda tal y como lo fueron en el pasado.

P. Pero tampoco es malo ser de izquierda en Costa Rica.

R. Claro que no, pero es que no lo son y estaría mal que se les definiera como tales. De hecho, hay una confusión entre ser de izquierda o ser progresista. El PAC es un partido progresista porque Costa Rica es progresista en el sentido de que no tememos a un Estado fuerte ni a un mercado dinámico. No tememos a los controles públicos sobre el capital.

P. ¿Cuenta para el 6 de abril con esos 360.000 votos que obtuvo José María Villalta?

R. No lo sé, pero ahora no hay otra alternativa más que el PAC o Johnny Araya. No hay otra. Es la continuidad del proyecto oficialista versus el cambio. Es la continuación del régimen económico actual versus la reactivación del mercado interno. Es la ética contra un partido que promueve la corrupción.

P. Dijo usted que quiere hacer en Costa Rica el trabajo estabilizador de Fernando Enrique Cardoso (1995-2002) antes del despunte con Lula.

R. Sí, porque Lula logró levantar a un Brasil que ya estaba estabilizado. Nosotros estamos en una fase de buscar confianza política y empresarial que permitan al país arrancar otra vez. Atribuyo mucho valor al softpower (poder blando) y el gran artífice del softpower es el papa Francisco, que tiene la Iglesia Católica a punto de una revolución usando zapatos que no son los del Papa, viviendo en una casa que no es la del Papa y comiendo donde no han comido los papas. Es una revolución simbólica que después se transforma en una revolución teológica y política. Creo mucho en el poder del ejemplo.

P. ¿Seguiría viviendo usted en el condominio de clase media de barrio Escalante? (barrio tradicional acomodado al este de San José)

R. Sí, y seguiré llevando mi hija a la escuela y seguiré limpiando yo mis zapatos. Seguiré siendo el mismo. Hay un valor en eso porque, si me enriquezco, todo el mundo se podrá dar cuenta.

P. Dijo José María Villalta que la lucha es ahora entre la derecha que roba y la derecha que no roba, en alusión al PLN y al PAC. ¿Es usted parte de esta derecha que no roba?

R. Esa fue una expresión poco feliz de José María Villalta dicha en un momento muy emocional, en su discurso de una campaña en la que quedó fuera de la segunda ronda, aunque le fue muy bien en los escaños legislativos (actualmente tiene uno y tendrá nueve).

P. ¿Evitó Costa Rica la ruptura que proponía Villalta?

R. Me parece que Costa Rica optó por un centro extendido. El PAC se ha mantenido en ese camino costarricense histórico. El Frente Amplio entró en esas aguas con un candidato muy hábil (Villalta) y ahora, viendo los resultados, él adopta una posición de mayor radicalismo que asume aparentemente con mucho gozo.

P. ¿Porta usted todavía sangre de ese PLN donde estuvo casi 20 años?

R. Bueno, yo me hice transfusión hace casi diez años. Yo me fui del PLN en un momento en que empezaba ya un deterioro ideológico, de propuestas y de éticas. Ahora tengo una virtud que no tenían otros candidatos antes de esta primera ronda: comprendo bien al PLN, respeto mucho al PLN histórico y a su base fiel y puedo llevar a la práctica el adagio que dice “no hay peor cuña que la del mismo palo". Sé bien cuáles son las zonas oscuras del manejo del alma liberacionista, porque los he visto desarrollarse en los últimos años.