Andreu Nin: Las naciones y la revolución social. Crónica de unas jornadas

Escribió: Pello Erdociain en Sin Permiso

La Fundació Andreu Nin reunió el sábado 15 de febrero, desde las 16 horas, en el Palau de la Virreina, de Barcelona, a prácticamente toda la izquierda, para debatir sobre las aportaciones de Andreu Nin a la emancipación de las naciones y su relación con la lucha por la emancipación social. La Fundació, de este modo, ha querido contribuir al apasionante proceso político que se vive en Catalunya, aportando las experiencias y enseñanzas de Andreu Nin y del POUM en la lucha por la emancipación de las naciones.

Los movimientos de emancipación nacional

La jornada tuvo dos sesiones. La primera se desarrolló en base al libro de Nin “Los movimientos de emancipación nacional” y en ella se debatieron las aportaciones de Nin en cuanto a la cuestión nacional a cargo de los historiadores Pelai Pagès y Andy Durgan (ambos con numerosas publicaciones sobre Nin y el POUM) y de Lluís Rabell, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona.

Andreu Nin, inicialmente se reivindicaba de las ideas de Lenin en cuanto a la cuestión nacional. En palabras de Lenin: “Detrás de toda cuestión nacional hay una cuestión social”. La primera constitución de la URSS introdujo el concepto de su propia configuración como “unión libre de pueblos libres”. El POUM, para el caso del Estado Español, definía la futura unión de pueblos como: “Unión de repúblicas socialistas ibéricas”. Al respecto, para el POUM, como para la tradición anarquista, cuando se referían al Estado Español, lo hacían en términos de “iberismo” (Federación Anarquista Ibérica, Juventud Comunista Ibérica...).

Joaquín Maurín, líder del BOC, tenía una posición, inicialmente, más avanzada que la de Nin (ICE) en cuanto a la cuestión nacional. Es conocida su defensa del “separatismo” que en su momento generó tanta controversia. Hasta 1934, Nin, negaba el derecho a la autodeterminación de Euskal Herria (Vasconia), pero esta posición cambió, a favor, por las aportaciones de los hermanos Arenillas, también miembros de la ICE (Izquierda Comunista) y posteriormente del POUM vasco.

Los poumistas se consideraban “separatistas no de España, sino del Estado Español”. La gran aportación de Nin a la cuestión nacional desde el marxismo, es que el proletariado tiene que arrebatar la bandera de la reivindicación nacional a las burguesías nacionalistas. Para Nin y para el POUM la cuestión nacional era parte de la revolución democrática. “Los comunistas no han de disfrazarse de nacionalistas”. Al respecto Trotsky escribe: “La República catalana independiente será el primer paso para una federación de repúblicas socialistas ibéricas”.

Actualmente asistimos a una crisis del juego de equilibrios entre las clases oligárquicas del régimen de 1978, lo cual ha evidenciado que el persistente mensaje mediático de la “superación del nacionalismo”, uno de los fundamentos ideológicos de este neonacionalismo español, es una falacia contrarrevolucionaria. Decir que el proletariado no tiene patria está fuera de la realidad. El proletariado tiene todas las patrias. La emancipación social solo se puede conseguir en base a la reivindicación de los derechos nacionales. La cuestión nacional, las reivindicaciones soberanistas; son la clave de la respuesta popular masiva que se está generando. La Asamblea Nacional Catalana no hubiera avanzado hasta dónde lo ha hecho sin asumir como uno de sus ejes programáticos la cuestión social.

La izquierda y el derecho a decidir

La segunda sesión consistió en una mesa en la que diversos representantes de la izquierda catalana debatieron sobre el derecho a decidir y sus propuestas sobre Catalunya. El carácter unitario de la Fundació, de reflexión de ideas y de propuestas, permitió reunir una mesa amplia; desde Oriol Amorós, diputado de ERC, el diputado de ICV-EUiA David Companyon, Santi Lapeira en representación del Col-lectiu Avancem (PSC), Ermengol Gassiot en representación de CGT y Toni Comín, antiguo diputado del PSC, que asistió en nombre de la Associació Socialisme, Catalunya i Llibertat.

El Estado Español es de naturaleza injusta y antidemocrática. El régimen español ha optado por el discurso de las amenazas y del no. La intransigencia que el gobierno de Rajoy viene desplegando contra Catalunya, tiene como elemento positivo que no deja margen para el “pasteleo” por detrás. La única revolución democrática que hoy en día está en marcha, es la del derecho a decidir. El debate sobre el derecho a decidir es consustancial a la izquierda. Al respecto, Oriol Amorós mantuvo que “ERC y el POUM tuvieron muchas discrepancias pero coincidían en unir la lucha nacional y social”.

 

El nacionalismo se ha utilizado como coartada para defender los intereses de clase de la burguesía. Para quienes se reivindican del federalismo su objetivo siempre ha sido un federalismo europeo. La opción federal, que llaman la tercera vía, ha sido defendida históricamente por el PSOE y ahora no la defienden ni el PSOE ni el PSC. En palabras de Toni Comín: “Para los que venimos de la tradición federal, nuestro combate está ahora junto a los independentistas”.

La masiva movilización popular a favor del derecho a decidir está acorralando a la derecha nacionalista (CIU). Hay un proceso importante de movilización pero el debate es sobre la hegemonía. No se puede ganar la hegemonía fuera del marco social. Ha de abrirse un proceso constituyente favorable a las masas populares. Se está incrementando la simpatía, en el resto del Estado, hacia la reivindicación por el derecho a decidir. Hay que renegar del actual régimen monárquico de 1978. Hay que conseguir la República Catalana. Hay que denunciar la tradición de pactos de la burguesía catalana, a través de CiU, con el PP y con el Estado Español, no sólo en la aplicación de políticas de recortes sociales sino también supeditando las necesidades de Catalunya a sus propios intereses.

La lucha por la liberación nacional no significa que las clases trabajadoras deban supeditarse a los intereses de la burguesía nacional. Una cosa es un acuerdo puntual contra la nación opresora, y otra bien diferente es confundir los objetivos. No se puede hablar de desobediencia civil frente al Estado, sin hacerlo frente a los gestores del capitalismo en Catalunya (CIU). En palabras del diputado David Companyon: “No se puede cambiar consulta por recortes”.

La República Catalana tiene que formarse a partir de diversos procesos constituyentes. El falso nacionalismo, disfrazado de internacionalismo, es otra forma de nacionalismo colonizador, de neocentralismo. El mejor favor que se le puede hacer a las clases trabajadoras del conjunto del Estado Español es la lucha por la independencia de Catalunya.

 Sigue habiendo sectores de la izquierda que pretenden enfrentar la cuestión social a la cuestión nacional, como si el ansia de libertad de los pueblos, en este caso el derecho de Catalunya a decidir, pudiera ser contrario al proceso de emancipación social de las clases trabajadoras. Para Nin es todo lo contrario, los fines de la emancipación nacional y social “se confunden y se complementan recíprocamente… uno y otro amenazan los cimientos mismos de la sociedad actual. Ninguna doctrina tan revolucionaria como ellas.”

Pello Erdoziain  es Secretario de la Fundació Andreu Nin