Ucrania, la respuesta imperial por Siria

Escibió: Gustavo Herren para Argenpress.info

La Historia enseña que hacer la guerra mediante terceros, es una estrategia secular. Infiltrar, financiar, apoyar y armar al enemigo más débil contra el enemigo más fuerte, manteniéndose en una posición encubierta mientras se aniquilan entre sí. Una vez vencido el más fuerte, se manipula y somete al más débil. No es sorprendente que esto siga sucediendo.

Sin perder generalidad, esta técnica fue utilizada desde hace siglos por el imperio Británico que, con una población de unos 3 millones (en el siglo XVII) conquistó la India con 200 millones de habitantes y un producto bruto per cápita equivalente. Hoy, adaptada, perfeccionada y con modernas variantes sigue siendo parte de la estrategia imperialista anglo-americana. Conservando su concepción estructural última de dominación, es aplicada no solo en el plano militar sino como guerra política, con sus variaciones para generar cambios de régimen.

Cuando el enemigo fuerte es el gobierno de un Estado, la relación de fuerzas hace que un cambio de régimen sea poco probable mediante la ofensiva de grupos con pocos elementos, las estructuras estatales están preparadas para ello, de modo que es condición necesaria la participación activa o pasiva de una fracción determinada de la población. Cuando el desgaste, la burocracia y la corrupción interna que caracterizan a un determinado gobierno alcanza cierto nivel, y existe una masa crítica de la población en conflicto es posible potenciar la excitación perturbando el grado de espontaneidad intrínseca para inducir con una multiplicidad de técnicas, una desestabilización y golpe al gobierno. De tener éxito es el pueblo, como enemigo más débil, que pagará directamente las consecuencias sometido por las elites internas concentradoras de capital y sus traidores cipayos locales, y por los grandes capitales externos y sus diversas fuerzas de esbirros.

Lejos de las teorías conspirativas generalmente utilizadas para denostar, Estados Unidos con su 'American exceptionalism' concomitante con su Destino Manifiesto, como autoproclamado gendarme del capitalismo mundial, monitorea permanentemente los países y los conflictos e inestabilidades naturales de sus sociedades (especialmente en aquellos que clasifica como hostiles), y cuando identifica intereses propios prioritarios de cualquier índole, no duda en intervenir amplificando las crisis en forma encubierta o no, para lograrlos.

Para preparar las condiciones, no pocas veces se aplica a la población la técnica del engaño y la sorpresa. Los poderosos multimedios y agencias locales e internacionales de información (como CNN, Reuters, Fox News, BBC) al servicio de los intereses del gran capital y los líderes traidores, omitiendo y falsificando información se ocupan de generar la confusión y el engaño en amplios sectores de la población, como ocurre hoy con parte de los rusos en Ucrania. El relato difundido es que una parte de los ucranianos quieren participar de las bonanzas de la Unión Europea y un gobierno dictatorial se los impide reprimiendo, pero esa es una parte totalmente sesgada y superficial de lo que está subyaciendo, de aquí que los medios alternativos de información son una herramienta muy poderosa para analizar y entender lo que realmente está sucediendo detrás. Una vez utilizados y consumado el golpe sobrevendrá la sorpresa, como en Letonia, Grecia, Chipre, España, Irlanda o América Latina entre muchos otros, el saqueo financiero y de las transnacionales extranjeras, el empobrecimiento, la miseria y el ajuste al pueblo producida por el régimen neoliberal y los acuerdos de libre comercio con la Unión Europea y Estados Unidos, las reformas estructurales de los organismos internacionales de crédito con la trampa irreversible del endeudamiento externo, al menos para empezar.

Dependiendo del proceso particular surge un espectro de metodologías, entre otras el golpe parlamentario contra Manuel Zelaya en Honduras (2009), el de Paraguay contra Fernando Lugo (2012) tolerados por una gran parte de sus poblaciones. O bien, las llamadas revoluciones de colores a partir del siglo XXI, con movilizaciones no violentas inducidas en sectores de la población de las ex-repúblicas soviéticas al occidente de la actual Confederación de Rusia (incluida Ucrania), en Líbano, Túnez, Irán y en Birmania, aunque no todas fueron exitosas; la manipulación externa de la componente genuina de las primaveras árabes como en Libia y Siria; y también los golpes suaves (especialidad del psicoterrorista Gene Sharp) con movilizaciones y revueltas mas o menos sangrientas, como son las de Ucrania (golpe suave-parlamentario sangriento), Venezuela (con un prolongado golpe suave de desgaste) y Siria.

La energía y costos que demanda esta estrategia de guerra política desestabilizadora es significativamente menor que la de un enfrentamiento militar directo. Esta es una de las causas por la que, según su deteriorada situación económica interna, Estados Unidos interviene simultáneamente en 3 operaciones de guerras políticas con semejanzas, el triplete Ucrania (dirigida contra Rusia) , Siria (contra Rusia (base Tartus) e Irán) y Venezuela (indirectamente contra China).

En cuanto al objetivo Venezuela, después de la supresión del líder Hugo Chávez, el próximo paso de Washington para que caiga la integración Latinoamericana y del Caribe con sus institutos es que colapse la Revolución Bolivariana contra el imperialismo, siendo desplazada por Colombia y la Alianza del Pacífico (AP) sometida al hegemonismo estadounidense, la estrategia cierra en lo económico y militar en el Pacífico (United States Pacific Command; USPACOM) contra el expansionismo de China.

La iniciativa de Moscú en el avance sobre el Artico, y la intervención diplomática que hizo fracasar una resolución rápida (cambio de régimen) del conflicto en Siria, necesaria para los atlantistas y sus aliados de Oriente Medio, dejó descolocado a Washington en su corrimiento del foco estratégico de Oriente Medio hacia Asia Pacífico, con China y Rusia como prioridades (1). Su respuesta para retomar la iniciativa: un golpe directo sobre un punto clave del gigante continental ruso.

Activar la guerra política en el mismo borde ruso. Ucrania, un anhelado objetivo del estratega Brzezinski, que incluye la península de Crimea y en ésta, Sebastopol donde la Flota del mar Negro de la Federación Rusa tiene su apostadero principal hasta el 2042, según lo acordado con el derrocado presidente Víctor Yanukóvich. El nuevo régimen extremista pro-occidental de ideología fascista no es reconocido por Moscú, que nuevamente está en riesgo de que Ucrania ingrese a la OTAN que no permite a sus miembros la presencia de bases militares de países extra-OTAN, pero si la de sus miembros, como Estados Unidos por ejemplo, situación que ya había sucedido con el anterior mandatario ucranianoVíctor Yúschenko. Con un gobierno adepto, el Pentágono no tardaría en ampliar a Ucrania su escudo para interceptar misiles balísticos, que está dirigido a Rusia, no a Irán, y con ello su capacidad para asestarle el primer golpe nuclear y debilitar poder disuasivo en forma relevante.

La base rusa en Sebastopol (con 26.000 efectivos) y su Flota Naval aunque no es de envergadura, son clave para asegurar presencia en el mar Mediterráneo y en el mar Negro, por donde pasará el gasoducto ruso South Stream hacia Europa. Cumple además, una importante función disuasiva para países hostiles, como en 2008 en que Moscú envió tropa terrestre y buques de guerra a Georgia cuando ésta quiso anexarse las repúblicas pro-rusas de Osetia del Sur y Abjasia, donde también hay bases militares rusas, operación que había frenado la expansión de la OTAN hacia la frontera rusa.

La hábil jugada de Washington y sus socios europeos en la revuelta de Ucrania, es un problema delicado y no menor para Moscú que apunta a debilitar su posición en la estratificación jerárquica internacional como gran potencia nuclear capaz de contener a Estados Unidos, que lo amerita a una rápida reacción armada como la ocurrida en Osetia del Sur. Además le genera otras consecuencias como reducir su esfera de influencia próxima y que el siguiente paso de la OTAN hacia la frontera rusa sea Bielorrusia; impacta también sobre su economía por lo pronto con la pérdida de varios importantes centros industriales como Kiev, cuya producción estaba destinada exclusivamente a Rusia, impedir que ésta ponga en funcionamiento en el 2015 la Comunidad Económica Euroasiática y prevenir un posible alineamiento Berlín-París-Moscú. Por otro lado, potencia la difusión de la revuelta ucraniana a etnias dentro del territorio ruso y del terrorismo financiado y asesorado por Washington y sus socios en el Cáucaso y Asia Central, además la persecución y matanza de la población rusa en Ucrania y el desequilibrio que produce la migración de masas de refugiados.

Al respecto, el gobierno ruso parece estar reaccionando, no casualmente el golpe fue activado que durante los Juegos Olímpicos de Sochi. La presidente del Senado ruso, Valentina Matviyenko había afirmado que sería posible mandar a Crimea un número limitado de tropas rusas, en función la solicitud de su gobierno. A continuación, el presidente y comandante de las Fuerzas Armadas, Putin, solicitó permiso al Consejo de la Federación para usar las fuerzas armadas en Ucrania, según un comunicado del Kremlin '...Debido a la situación sin precedentes en Ucrania, a la amenaza que supone para los ciudadanos de la Federación Rusa, nuestros compatriotas, y para los cuerpos militares de las Fuerzas Armadas de Rusia que se encuentran en el territorio de la República Autónoma de Crimea.' La solicitud fue aceptada por unanimidad.

Algunas regiones especialmente del occidente de Ucrania ya han sido copadas por milicias opositoras a Rusia, como la del ultranacionalista Muzychko que combatió en Chechenia. Difícilmente Moscú tenga otra opción que realizar la intervención militar, al menos sobre Crimea y la región ucraniana oriental limítrofe, lo aumenta la probabilidad de una secesión de la península en tanto Rusia aspire a conservar su base en Sebastopol. Sin embargo, en estas condiciones es poco probable que pueda evitar el despliegue de la OTAN en la región occidental de Ucrania, que de hecho ya está operando activamente junto a los comandos USEUCOM (United States European Command) y USCENTCOM (United States Central Command) de Estados Unidos, para tener fuerte presencia militar en el mar Caspio.

El movimiento de piezas de Estados Unidos en Ucrania es un golpe duro que puede cambiar la relación de fuerzas en el avance hacia la multipolaridad logrado por Moscú en Siria, ahora está en sus manos retomar la iniciativa…

Nota:
1) Sustaining U.S. Global Leadership: Priorities for 21st Century Defense; U.S. Department of Defense, January 2012.
Documento sobre la Defensa Estratégica de los Estados Unidos que reemplaza a la estrategia de guerra preventiva del régimen de G.W. Bush.