Uruguay: De junio a noviembre

Escribió Alberto Boga en Lahaine.org

Ya no hay espacios para proyectos reformistas más o menos radicales. Ya se han experimentado todas las instancias dentro de la democracia burguesa http://www.lahaine.org/skins/basic/img/espaciador.gif

En el marco del ascenso del Frente Amplio al gobierno, y de las claudicaciones que precedieron a éste de gobiernos socialdemócratas, socialprogresistas, centroizquierdistas, seudocentrosocialprogresistas, o como quiera llamarse, en varias partes del mundo, y fundamentalmente en América La Pobre, es que argumentaremos nuestra posición.

Desde hace más de una década hemos visto el avance de las derrotas de las clases explotadas a nivel internacional. Mucho antes que llegara el progresismo a gobernar nuestro país. Dicen que para muestra basta un botón, pero nosotros hemos visto una botonera de gobiernos de corte socialdemócrata, que han llevado a los pueblos explotados a mas miseria y explotación. Asimismo, hemos observado el necesario recambio en la alternancia de gobiernos abiertamente burgueses y neoliberales por otros de corte popular, izquierdista, con ex guerrilleros, ex marxistas, en el poder al servicio del imperialismo y la burguesía. Lo que llaman continuismo.

Día a día se desmoronan las expectativas revolucionarias y de cambios estructurales del sistema capitalista, encabezado por los socialdemócratas. Día a día crece y crece la brecha entre ricos y pobres. Día a día se satisfacen más y más las ambiciones nunca contempladas de los organismos multinacionales de crédito. Día a día crece la dependencia de los pueblos trabajadores a manos de inversores extranjeros, banqueros, y especuladores de toda laya. Día a día los pueblos trabajadores pagan y pagan deudas eternas que generaron los ricos y explotadores. Día a día los trabajadores sufren devaluaciones, inflaciones, y toda clase de movimientos financieros de la burguesía. Bajo cualquier gobierno demócrata. Bajo cualquier gobierno legitimado por las instituciones democráticas. La convivencia pacífica entre explotadores y explotados, la garantizan los gobiernos socialdemócratas, centroizquierdistas, o como se le llame.

Algunos cacarean más sobre el antiimperialismo y el socialismo, y otros menos. Algunos cacarean más sobre el capitalismo humanizado y otros menos. Algunos lloran más por las presiones de los poderosos y otros menos. Pero en definitiva, siguen impulsando y sosteniendo el sistema capitalista. Siguen sin expropiar a los expropiadores. Siguen sin confiar en la capacidad de los trabajadores. No se atreven a desafiar al sistema rompiendo las cadenas que nos oprimen, y entregando a los trabajadores los medios de producción. Dejaron lejos, bien lejos un mundo sin explotadores ni explotados. Se jugaron todas las fichas a la institucionalidad burguesa. Consiguieron todos los votos que necesitaban y llevaron a los pueblos a más sometimiento. En nombre de la democracia.

EL VOTO QUE EL ARMA PRONUNCIA

Esta consigna fue ampliamente difundida por el M.L.N. Tupamaros ante las elecciones de 1971, cuando un comando realizaba una expropiación a una armería en el centro de Montevideo. Quienes hoy gobiernan y sus aliados (en el gobierno), ya no creen que la democracia burguesa es una trampa.

Fueron bienvenidos por toda la burguesía, cuando demostraron claramente que estaban dispuestos a llegar al gobierno por la vía institucional. Y cumplieron su palabra de honor. Han demostrado con creces que se sienten muy cómodos con esta institucionalidad y están dispuestos a sacrificar todo, menos la victoria electoral. Así lo dijeron. Así lo dicen. Así lo hacen. Subestiman al pueblo trabajador. Le mienten. Lo roban. Lo estafan económica, ideológica y políticamente.

VOTAMOS NULO

Desde las próximas internas en junio, pasando por octubre y noviembre, hemos decidido votar NULO. Algunos no es la primera vez que lo hacemos. Llevamos varias votaciones aplicando esta táctica. En otros casos ha sido voto en blanco y por alguna instancia plebiscitaria. Que no es lo mismo. Hoy, no llegamos a plebiscitar la megaminería, y el proyecto NO A LA BAJA, NO SE VOTA. Se vota solamente por el SI. Quiere decir que todos los que no pongamos ninguna papeleta, o pongamos papel higiénico, no estamos apoyando la baja. En mayo próximo, frente a las municipales, quizá, votemos en blanco y en contra de la megaminería, si es plebiscitada.

Para nosotros, una cosa es la democracia representativa, - que representa los intereses del capital – y otra la democracia participativa o directa, que son opciones electorales que impulsa el pueblo. Más allá de los resultados plebiscitarios, - que a veces nos han sido favorables y otras no – y que en casi todas las instancias han sido violadas las decisiones del pueblo, es importante hacer de los plebiscitos, - y sobre todo las largas instancias previas de recolección de firmas – POLÍTICA, política de clase, de abajo, junto al pueblo. Transformar el simple hecho de una firma, en una potencial conciencia movilizadora. De masas. Los temas que se plebiscitan generalmente cuando se comienza hay un enorme desconocimiento del pueblo trabajador de ese tema en cuestión. Esa instancia de recolección nos permite intercambiar opiniones, escuchar inquietudes, aprender, y tratar de explicar lo que se esconde u oculta detrás de ese proyecto.

Las instancias plebiscitarias (en lo previo – reiteramos), nos hacen crecer. Aprender. Escuchar. Proponer. Es muy diferente a las instancias electorales político-partidarias, dentro de la democracia burguesa. No confundirnos. ¿acaso los trabajadores (en su mayoría) conocíamos el artículo 29 antes de plebiscitarlo? ¿acaso sabíamos a conciencia las cuencas acuíferas, el acuífero guaraní, el 83% de agua potabilizable, y que somos el 3er. País en el mundo en esa proporción, si no hubiera sido por el plebiscito? ¿Cuántos conocíamos (y aún hoy conocemos) el artículo 47 de la constitución que están violando? Esto son consecuencias de los plebiscitos y sus etapas previas.

Quizá si hubiésemos impulsado un plebiscito contra las pasteras, hoy sabríamos mucho más sobre botnia-upm, montes del plata y las consecuencias que tenemos y que traerán. Una instancia plebiscitaria, nos hubiese dado, sin dudas, mayor conocimiento para enfrentar estos proyectos. Nos quedamos con el discurso progresista de enfrentarnos con los argentinos. Así nomás. A secas. Argentino es igual a enemigo. Hoy con la recolección de firmas contra la megaminería, hemos aprendido mucho. Sobre suelos, medio ambiente, tierra, geología, matriz productiva, cifras económicas, etc, etc, que de otra forma no hubiéramos conocido. Y nos va a servir de mucho para entender cómo hacemos o proponemos la tan mencionada programáticamente reforma agraria. Esa reforma agraria no es la misma que la de los años ´60, ni por asomo, hoy vivimos una brutal contrarrevolución agraria. Decimos esto para no levantar solo consignas, sino, para saber de qué hablamos cuando hablamos de REFORMA AGRARIA. Ponerle contenido a la consigna.

REFORMAS O REVOLUCION

Es la contradicción actual. Ya no hay espacios para proyectos reformistas más o menos radicales. Ya se han experimentado todas las instancias dentro de la democracia burguesa. Han estado obreros en el parlamento. Dirigentes sindicales y/o sociales. Abogados del pueblo. Doctores. Guerrilleros. Todos han recorrido esos pasillos y asientos. Ya no más caudillos. Individuos. Personalismos. Programas vacíos de contenido de clase. Programas en los que no participa el pueblo trabajador. Que los desconoce porque los hacen tecnócratas desde lujosos escritorios y oficinas y no saben un carajo las necesidades del pueblo trabajador. Basta. No más.

La única opción es REVOLUCION. No vemos otra. Tampoco la tenemos tan clara del cómo y cuándo, pero sabemos por qué, para qué, con quienes. Iremos caminando junto al pueblo. Exponiendo nuestras convicciones. Nuestras dudas y nuestras certezas. Iremos al ritmo que la lucha de clases nos indique. Y….preferimos equivocarnos con el pueblo antes que acertar solos. Hoy la tarea es desde los movimientos sociales, agrupaciones sindicales, barriales, desde ahí hacer política, con contenido ideológico de clase explotada. Por eso VOTAMOS NULO, y estaremos atentos a las instancias plebiscitarias para pronunciarnos, dejando claro, que contra la megaminería votaremos en mayo de 2015 o en 2019, o cuando sea. Los pueblos explotados, más temprano o más tarde, descubrirán su potencial como clase revolucionaria. Y ya no podrán someternos. El mundo será de los trabajadores y habrá socialismo.