La Europa de las 28 mentiras (I)

No somos antieuropeístas, pero la paranoia permanente en la que viven las instituciones comunitarias y su falta de compromiso con una verdadera democracia está logrando que cada vez más ciudadanos quieran bajarse de un carro que no tira en su misma dirección. ¿Por qué? Fácil, no actúa como pregona. Con motivo de las elecciones europeas, que se celebrarán el próximo domingo 25 de mayo, Números Rojos publica 28 ejemplos, tantos como Estados miembros, de las mentiras de Europa.

Texto: David Losa @deividlost. Publicó: números rojos.com

1.Funciona de una forma democrática
La democracia es uno de los principios fundacionales de la UE, aunque a la hora de la verdad eso se limite a menudo a su obligatoriedad –y salvaguarda– como forma de gobierno en los Estados miembros, y al diseño de un esquema institucional supranacional representativo. El problema es que en esa organización los poderes no electos como el Consejo Europeo o la Comisión Europea son los que fijan el rumbo y las prioridades políticas generales de la UE. Es de ellos de donde emanan las cuestiones legales, políticas y económicas más relevantes, a veces incluso orientados por otros poderosos combos ademocráticos como la famosa “troika” (CE, BCE y FMI), cuyas políticas de ajuste presupuestario se han impuesto a las poblaciones sin consulta alguna.

2.Toma decisiones en función de los intereses de la ciudadanía
Que el PE haya tenido que ir arañando cuota de poder en los sucesivos tratados no habla en favor de los poderes fácticos europeos. Es verdad que ese PE, surgido de las elecciones europeas, es un organismo de representación popular, pero afirmar que todo lo que se decida en ese ágora coincide con la voluntad general es limitar el papel del ciudadano a votar cada cinco años. Además, conocemos la influencia de los ‘lobbies’ sobre un número importante de eurodiputados, y que muchas decisiones vitales ni se votan en referéndum ni siquiera son aprobadas por el PE. Y eso que en estas elecciones (mayo de 2014) los ciudadanos tendremos, en teoría, más poder que nunca: el nuevo PE podrá nombrar al presidente de la CE, aprobará la composición completa de la CE y estrenará ‘codecisión’ en 40 nuevas materias. Un avance, pero si en lo importante seguimos maniatados por ‘entes’ difusos, será insuficiente.

3.Apuesta decididamente por las políticas sociales
Lo dejó claro Mario Draghi, presidente del BCE, en 2012: “El modelo social europeo está muerto”. Y hace unos meses lo ratificó el ministro de Economía británico George Osborne, que a su vez puso sus palabras en boca de la presidenta alemana Angela Merkel: “Europa tiene un 7% de la población mundial, un 25% de su economía y un 50% del gasto global en estado del bienestar. No podemos seguir así”. Dicho y hecho, porque la cifras oficiales ya hablan de un retroceso en el gasto social en la UE 28 del 29,7 a 29,1% del PIB en solo dos años (2009-2011). En cualquier caso, la economista crítica Miren Etxezarreta cree que la UE “nunca ha tenido una política social como tal. Otra cosa es que los países más ricos de la región, de forma autónoma y por empuje de sus ciudadanos, apostaran por un estado del bienestar tras la II Guerra Mundial”. Un bienestar que ahora, “sobre todo en los países más endeudados, la UE sí está contribuyendo a degradar”.

4.Está acabando con las desigualdades sociales
Más bien lo contrario. El índice Gini (el más utilizado en desigualdad) del conjunto de la UE era el mismo en 2005 que en 2012. Y el ratio 80/20 (diferencia entre el 20% más rico y el 20% más pobre) en ese mismo periodo ha aumentado. Una tendencia que, según Luis Ayala, no es coyuntural: “Desde los 80 la desigualdad está en ascenso en muchos países. Por los cambios en el mercado de trabajo, por la desigualdad salarial, por la concentración de las rentas de la propiedad y por la pérdida de políticas redistributivas”. Con la crisis, “los mercados de trabajo se han hecho más flexibles y desiguales, se han abaratado los costes de despido, ha aumentado la contratación temporal, han perdido peso los sindicatos, ha caído el salario
mínimo en muchos casos…”.

5.Reduce el número de pobres y excluidos sociales
Comparando las cifras de 2005 y 2012 de Eurostat, el número de personas en riesgo de exclusión social ha aumentado tanto cuantitativamente como en porcentaje respecto a la población, y tanto en la mayoría de los países por separado como en el conjunto de la UE. Y eso que en 2010 se presentó la Plataforma Europea contra la Pobreza y la Exclusión Social, una de las siete iniciativas de la estrategia Europa 2020, que se proponía rescatar de la pobreza a 20 millones de personas –de los 118 millones que había en 2010– hasta 2020. Lejos de descender, en 2012 la cifra ya ascendía a 124,2 millones… Luis Ayala lo explica así: “todo está dominado por la lógica económica, por la eficiencia, por la necesidad de alcanzar equilibrios macroeconómicos. Mientras haya políticas de ajuste, la lucha contra la exclusión social tendrá un papel marginal”.

6.Hombres y mujeres tienen el mismo peso
Otra de las grandes banderas de la UE es la lucha en favor de la igualdad de género, pero los resultados son, como mínimo, pobres. En lo institucional, las mujeres ocupan menos de un tercio del total de escaños en el PE, y suponen una tercera parte en la composición de la CE. A nivel nacional es peor, en 2010 su presencia se reducía a un 23% en el total de los parlamentos. En el ámbito laboral la brecha sigue siendo enorme: las mujeres cobran un 17% menos, y su presencia en los consejos de administración de las grandes empresas se reduce al 12%. En el doméstico, lo de siempre: la mujer se involucra tres veces más en tareas del hogar que el hombre.

7.Tiene una clara conciencia ecológica
Podría ser un referente, pero sigue claudicando a intereses económicos e incumpliendo compromisos medioambientales, como explica el activista Samuel Martín-Sosa “la UE se ha dotado de un cuerpo normativo avanzado respecto a otras legislaciones mundiales, pero luego, por ejemplo, mantiene tratados de comercio con regiones menos desarrolladas que obligan a los países emisores a saltarse lo que propugnamos aquí”. Además, su estrategia de lucha contra el cambio climático fue cortocircuitada a principios de este año por la CE. Del poco ambicioso 20-20-20 obligatorio (20% de reducción de CO2; 20% de energías renovables y 20% de eficiencia energética) hasta 2020, se pasó a un cómodo calendario para 2030: 40% de reducción de CO2, 27% de renovables (no vinculante para los Estados) y ningún compromiso en materia de eficiencia energética.

8.Apuesta por energías alternativas y limpias
Que el objetivo en materia de renovables no sea vinculante para los Estados manifiesta una falta de compromiso. Pero también habla de cómo la UE se pliega a los intereses nacionales de Reino Unido o Francia, que siguen apostando por su energía nuclear. La UE es consciente de los beneficios que conlleva la apuesta por las energías renovables y la eficiencia: millones de empleos, reducción de la dependencia energética exterior, aire más limpio… “Es una huída hacia delante que tiene que ver con el ‘lobby’ europeo de las eléctricas, y con los Tratados de Libre Comercio que se van a cerrar con EE. UU. y Canadá, que nos van a obligar a desregularizar en materia medioambiental para facilitar la inversión norteamericana. Puede que eso signifique dar luz verde a la extracción de gas por ‘fracking’, o que lleguen combustibles de baja calidad como las arenas bituminosas canadienses”, afirma Martín-Sosa.

9.Tiene un proceder humano y solidario con la inmigración
Lampedusa, Melilla… Tenemos frescas la imágenes de cientos de inmigrantes dejándose la vida en su intento desesperado por huir de la miseria. Son utilizados y estafados por las mafias en África, y, cuando están a punto de alcanzar su meta, repelidos con crudeza por las fuerzas de seguridad de este lado del Mediterráneo. Vallas electrificadas, concertinas, pelotas de goma al agua… “La política de inmigración de la UE tiene un sesgo policial y represivo. Nos cerramos y establecemos filtros solo para quien deseamos. Pero hay otra opción: abrirse e intervenir en el desarrollo de estos pueblos”, lamenta Jesús Núñez. En lugar de eso, “instamos a nuestros vecinos del sur a que ellos mismos repriman esos flujos migratorios, aunque no se apliquen siquiera los derechos humanos fundamentales”.

10.Su ayuda al desarrollo va en aumento y es efectiva
Lejos del objetivo marcado del 0,7% del PIB en el conjunto de la UE marcado para 2015, la ayuda al desarrollo en 2012 volvió a los niveles de 2007, con un 0,39% y unos 50,6 billones de euros en total según AidWatch. Eso sí, frente a países como España, que ha recortado casi un 50% de su gasto en AOD (hasta el 0,15%), Dinamarca, Luxemburgo, Suecia o el Reino Unido ya cumplen o superan ese 0,7%. Otra cuestión importante es la efectividad, ya que en bastantes países el porcentaje destinado a proyectos de cooperación es en realidad menor al oficial, por estar una parte ligada a intereses internos. Pero lo fundamental para Jesús Núñez es que “no tiene sentido hablar solo del 0,7%, sino de acuerdos comerciales justos, de una arquitectura financiera internacional no discriminatoria, de un tratamiento de la deuda externa que no condene a esos países a la miseria…”.

11.Realiza un comercio justo con países del Sur
La UE es un monstruo económico cuyas políticas comerciales tienen un gran impacto en millones de personas de países más pobres. Si bien desde los años 60 la UE ha mantenido un trato preferencial con sus excolonias para impulsar su desarrollo, desde los 90 condiciona cada vez más su ayuda a las posibilidades de penetración de sus empresas en esos mercados. En esos acuerdos se incorporan cláusulas de liberalización de los mercados interiores de los países receptores, reducciones de barreras arancelarias y otras medidas que favorecen las inversiones comunitarias (reformas legales socialmente injustas, etc.). Quizá, como dice Martín-Sosa, los acuerdos con EE. UU. y Canadá nos conviertan en “cazador cazado”.

12.Defiende que el agua pertenece a toda la ciudadanía
Si es así no será por los gobernantes de la UE –“sin hablar de privatización, siempre han apostado por la entrada de capital privado”, dice Samuel Martín-Sosa– sino porque los ciudadanos, en una iniciativa sin precedentes, han alzado su voz ante los intentos de privatizar el agua en numerosos municipios. Gracias a la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE), que ha recogido y presentado 1,68 millones de firmas en favor del al acceso universal al agua potable y al saneamiento público, la CE europea se ha visto obligada a instar a los Estados a garantizar un acceso mínimo al agua potable, aunque recordando que la gestión corresponde a cada Estado, y que la CE tiene un poder “muy limitado en la venta de los servicios de provisión de agua”. Algo nos dice que esta batalla no ha acabado.

14.Prioriza la cohesión social de sus territorios
“La cohesión económica y social constituye una expresión de la solidaridad entre los Estados y las regiones de la UE”, reza una declaración de la UE, que destina mucho dinero a este tema desde 1986, y que a finales de 2013 aprobó un gasto en Fondos Estructurales y de Cohesión de 1.082 billones de euros entre 2014 y 2020. Una cantidad suculenta que, más allá de su efectividad, es vital para limar las enormes diferencias. Lo inquietante de este paquete de ayudas es la nueva “condicionalidad macroeconómica”: se podrán cancelar todos los pagos a municipios y regiones que no cumplan las recomendaciones económicas de la CE. Una cláusula que puede hurgar en la herida de los más necesitados.

Continuará…

Próxima entrega, el 01 de junio, las otras 14 mentiras de Europa.