Gaza: el herosmo de la gente comn

Escribi: Hassan Khader en Sin Permiso

La nica cosa de la que vale la pena escribir es sobre el herosmo de los 1.700.000 residentes mortales, de carne y  hueso, de la Franja de Gaza. Son hijos e hijas, hombres y mujeres, padres y madres, de edad mediana o ancianos, enfermos,  bebs, jvenes, nios y nias, adolescentes, pobres y ricos. Todos, sin excepcin, pueden morir una muerte absurda, sin sentido. Ninguno de ellos sabe cuando y, sin embargo, el estruendo de los bombardeos, lejos y cerca, hace que la  muerte sea una posibilidad cada vez ms probable. 

No hay herosmo en la guerra o la muerte. Sin embargo, la espera de la muerte es mucho peor que la muerte misma. El verdadero herosmo est en las acciones cotidianas de los 1,7 millones de personas, las veinticuatro horas del da, siete das a la semana, sesenta minutos por hora, y sesenta segundos por minuto, en su lucha por sobrevivir, por seguir con vida sin perder la razn, o perder de vista esa fina lnea que en ciertos momentos separa al hombre de la bestia.

Las casas en Gaza no tienen habitaciones de seguridad, ni hay refugios en los que la gente pueda esconderse, ni sirenas para advertirles que se acercan los aviones de combate, ni "Cpula de Hierro" ni sistemas de defensa antiareos. No tienen equipos mdicos equipados con dispositivos sanitarios de ltima generacin, ni todos esos equipos y tecnologas diseadas para salvar vidas, tratar a las vctimas traumatizadas por los bombardeos y proporcionar ayuda humanitaria y  proteccin social.

Cuando una casa se ​​derrumba y sus habitantes mueren, el problema desaparece. Sin embargo, cuando una casa se ​​derrumba y los habitantes sobreviven, les espera una nueva tortura: tienen que buscar refugio indefensos y desnudos. 

Un milln setecientos mil seres humanos, de carne y hueso, indefensos  y desnudos bajo un cielo de hierro, con la tierra ardiendo bajo sus pies. Hablar de  impotencia rabe no tiene sentido, todo lo que se poda decir se ha dicho hace mucho tiempo. Hablar del silencio y de la falta de conciencia del mundo tampoco tiene sentido:  todo se ha dicho hace mucho tiempo. Es ms, tampoco tiene sentido hablar de los crmenes del Estado de Israel y de los crmenes de guerra cometidos contra la poblacin civil: todo se ha dicho tambin hace mucho tiempo. Trminos tales como impotencia, falta de conciencia, silencio y crmenes son la "comida rpida" del escritor, del analista y del comentarista a los que tienen que recurrir cuando estn obligados a escribir sobre algo que ya ha agotado su arsenal de vocabulario, un tema sobre el cual ya se ha dicho todo lo que haban pensado en forma de anlisis, explicacin o comentario. Nada nuevo se puede decir sobre la cuestin de por qu y cmo la actual guerra contra Gaza es diferente de la que la precedi y, lo ms importante, la guerra por venir dentro de un ao, tal vez ms tarde, o quizs antes.

Todo esto no significa nada para el milln setecientos mil seres humanos que se despiertan cada maana sin nada que les garantice que no ser su ltima maana, sin nada para tranquilizarlos al caer la noche de que vivirn para ver amanecer un da ms.

En realidad, la gente no es consciente del terror y del miedo hasta que han recuperado el aliento. Es entonces cuando se puede hablar del sentido de la vida en el infierno y descubrir el herosmo de la vida cotidiana, todos, todos los das, en el devenir banal y efmero de lo cotidiano. Lo heroico es comportarse y hablar normalmente, la charla comn de una madre y sus hijos a la sombra de la muerte potencial. Lo heroico es la valenta de los padres que observan a unos hijos e hijas que no pueden proteger de una muerte previsible, sin dejar de intentar preservar una parte de lo que les queda de autoridad paternal.

Todos hemos cado, en una medida u otra, en la trampa de las narraciones heroicas que convierten a simples mortales en smbolos y tema de propaganda de la importancia de la cuestin nacional. Nunca nos dimos cuenta de que esta trampa roba a estos simples mortales de su derecho a ser hroes, un derecho que pierden cuando se convierten en smbolos y dejan de ser seres humanos ordinarios. El significado autntico y heroico de su existencia no se pone de manifiesto a menos que se mantenga su simplicidad: el hecho de que son simples mortales. Cuanto menos poltica haya por medio, ms fcil ser comprender su humanidad.

Pronto todo habr acabado. 

Y antes de que termine, los condenados a morir morirn, y los dems vivirn, sin razn aparente en ambos casos. Y pronto los expertos y los comentaristas olvidarn todo lo que ha sucedido, porque otras cosas pasarn en otro lugar, cerca o lejos, y los nuevos espectculos de la muerte en otra parte ocuparn las pantallas de televisin. Los corresponsales de las agencias de noticias viajarn a otros lugares, al igual que los reporteros y los fotgrafos, y los portavoces estarn temporalmente sin trabajo.

Mientras tanto, un milln setecientos mil personas emergern de las ruinas para respirar un aire lleno de plvora, caliente y polvoriento, rodeados de muertos sin suerte. Y una vez ms usaremos los mismos clichs gastados y los marginaremos, y nos olvidaremos del herosmo de la gente comn. Hasta nuevo aviso.

Hassan Khader es periodista y escritor palestino, autor entre otros de una autobiografa, Land of the Deer (2003), The Identity of the Other y The Rise and Development of the Palestinian Elite.