¿Qué mantiene al pueblo palestino luchando?

 

Editorial de Workers World

 

Los gobernantes israelíes, con el Pentágono, Wall Street y Washington respaldándoles, están utilizando los actos más atroces para romper el espíritu de los palestinos con asesinatos masivos indiscriminados. Atacando a Gaza, principalmente desde el aire, sus bombas y cohetes han asesinado a más de 1.000 palestinas/os en esta guerra atroz. Sus blancos –pequeños niños en la playa, niñas/os en un patio de recreo, hospitales que tratan de salvar a las/os heridos, edificios de apartamentos llenos de gente– parecen ser objetivos deliberadamente escogidos para demostrar que no se detendrán ante nada para aplastar la resistencia.

Sin embargo, ahora Israel no se fía de enviar sus tropas al centro de la ciudad de Gaza, a sabiendas de que, aunque solo unos pocos soldados más sean asesinados, el efecto político se sentirá por toda la sociedad israelí y tornará a más personas en contra de este horror.

Los imperialistas y sus protegidos en Tel Aviv luchan para encontrar algo siniestro o irracional en la determinación de los palestinos a no ceder ante el terror israelí. Pero la creciente opinión mundial encuentra heroica esa resistencia y más despreciables los crímenes de Israel.

A pesar de toda la desinformación, dos cosas se vuelven más claras.

Las/os palestinos no dejarán de luchar por ser indígenas del lugar que ahora se llama “Israel” y pueden trazar su cultura y sus ancestros por incontables generaciones. Tienen sus raíces en la tierra y en el suelo. Conocen cada olivo que ha ido creciendo desde antes de que sus padres y abuelos nacieran. Lucharán sin final por la libertad y la autodeterminación de esta tierra que les ha sido robada.

La mayoría de las/os israelíes en cambio, son colonos o descendientes de colonos. La ola que llegó de Europa en 1948 temía un resurgimiento del terrible holocausto nazi que había acabado con tantos millones de judíos allí. Palestina no fue su primera opción, pero EUA había cerrado sus fronteras a la mayoría de estos posibles inmigrantes, mientras daba dinero y apoyo diplomático al proyecto sionista.

Una vez Israel se hizo más rico, una segunda ola de judíos emigró allí desde EUA y otros países por razones económicas e ideológicas. Su mentalidad colonial es similar a la de los colonos blancos en el sur de África que se beneficiaron de la dominación de los pueblos indígenas y sus tierras.

Es por esto que en todo el mundo quienes se oponen al colonialismo y al imperialismo claman por la autodeterminación para el pueblo palestino –apoyan el derecho a su propio Estado independiente, en su propia patria-. El régimen israelí se niega a reconocer siquiera la existencia de las/os palestinos como pueblo. EUA durante años ha estado fingiendo ser un intermediario honesto al tratar de forzar condiciones sobre los palestinos que les harían renunciar a su derecho a la libre determinación.

El fundador del Partido Workers World/Mundo Obrero, Sam Marcy, escribió hace más de dos décadas cómo 50.000 judíos, muchos emigrantes de Europa con el apoyo del movimiento sionista, vivían junto a 1,25 millones de palestinas/os en la década de 1920.

“Si hubiese sido sólo una inmigración de judíos individuales que buscan un refugio por los actos antisemitas continuos en Europa”, escribió Marcy, “podría ser considerado desde un punto de vista totalmente comprensivo. Pero fue mucho más que eso. Era parte de una concepción planificada y diseñada para hacerse cargo de Palestina y dispersar y expulsar a la población nativa. …

“Viéndolo en términos abstractos desde el punto de vista de la mera lógica, sin buscar sus raíces materiales, podría parecer simplemente un plan fantástico. Pero esta fantasmagoría fue parte de lo que en el siglo 19 se había convertido en una práctica común.

“¿No es todo el hemisferio occidental el resultado de bárbaras invasiones que provocaron el desplazamiento y el exterminio de millones de nativas/os, un proceso que continúa hasta el día de hoy?

“No es correcto divorciar y aislar la invasión de Palestina de todo el curso de invasiones imperialistas y la subyugación de los pueblos oprimidos durante varios siglos”. (“Palestina y el nuevo orden mundial”, Mundo Obrero, 13 de febrero 1992)

Entonces, como ahora, el heroico pueblo palestino merece el apoyo total en su lucha por lograr el derecho a controlar su propio destino en su propia tierra