Obama impulsa una intervención terrestre árabe contra el EI

El presidente de EEUU ha pedido autorización al Congreso para continuar con la intervención militar contra el Estado Islámico. Sin embargo, esto no implica que vaya a enviar a sus efectivos, sino que sus planes son seguir armando y entrenando a tropas árabes, que serán las que combatan al califa Al Bagdadi

Escribió: Eugenio García Gascón

JERUSALÉN.- El presidente Barack Obama ha pedido al Congreso que apruebe la continuación de la intervención militar de Estados Unidos de duración limitada de hasta tres años contra el Estado Islámico (EI), una iniciativa que se debatirá en el Congreso en los próximos días con el trasfondo de una notable tensión.

La petición muestra que los bombardeos aéreos de los últimos meses no han dado el resultado esperado o que simplemente son insuficientes para frenar al EI, pero en ningún caso significa que las tropas terrestres estadounidenses vayan a entrar en Irak.

Según la ley de Estados Unidos, el presidente puede enviar tropas a otro país por iniciativa propia durante dos meses, y luego durante un tercer mes adicional, pero a partir de entonces debe contar con la autorización del Congreso.

Es en este contexto que Obama necesita la autorización del Congreso para seguir adelante con esas misiones. La aviación norteamericana ha estado bombardeando posiciones del EI durante varios meses, y al menos un millar de sus asesores militares se encuentran en Irak entrenando a tropas locales.

Según el profesor Eytan Gilboa, de la Universidad Bar-Ilan de Tel Aviv, un centro muy identificado con el gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu, “la coalición que lidera Estados Unidos quiere pasar a una segunda fase, pero esto no significa que Obama vaya a enviar más tropas de tierra de Estados Unidos”.

“Está claro que EEUU no quiere volver a Irak, así que lo que está haciendo es entregar armas a iraquíes y kurdos para que sean ellos los que luchen contra el EI”

“Está claro que la Administración, después de experiencias anteriores, no quiere volver a Irak, de manera que lo que está haciendo es entregar armas a iraquíes y kurdos para que sean ellos los que luchen contra el EI, aunque Washington les seguirá proporcionando cobertura aérea”, dice Gilboa.

La cadena de televisión estadounidense ABC ha adelantado que Jordania ha amasado a millares de sus soldados en la frontera con Irak, y no hay que descartar que estas tropas entren en Irak en coordinación con el gobierno de Bagdad para luchar contra el EI, dice el profesor Gilboa, que subraya que “se trata de tropas árabes y no norteamericanas”.

La semana pasada viajó a Washington una delegación de la Asamblea de Al Anbar, una de las provincias más problemáticas de Irak. Los delegados se reunieron con altos representantes de la administración americana a quienes pidieron que envíen cuanto antes tropas terrestres para combatir al Estado Islámico.

Un miembro de la delegación, Hassan Mela, ha dicho que Estados Unidos ha aceptado “armar inmediatamente a las fuerzas de seguridad de Al Anbar”, una provincia donde abundan las milicias tribales sunníes que por su cuenta combaten contra el Estado Islámico, y que la medida ya ha sido aprobada por el primer ministro chií Heidar al Abadi.

Bagdad ve con recelo que EEUU se sume a la lucha, puesto que invitar a de nuevo a las tropas estadounidenses no sería bien visto por la comunidad chií

Mela ha dicho que las tribus quieren que se repita con el EI la experiencia de 2006 contra Al Qaeda, cuando las tropas americanas se involucraron en la lucha. Sin embargo, en Bagdad se ve con recelo esta opción puesto que invitar a de nuevo a las tropas estadounidenses no sería bien visto por la comunidad chií.

El sábado último, el general retirado John Allen, enviado especial del presidente Barack Obama para la coalición global contra el EI, anunció a la agencia jordana Petra que “pronto habrá una vasta operación terrestre contra el EI que la dirigirán las fuerzas iraquíes en coordinación con la coalición” que lidera Estados Unidos.

Allen reveló que Washington está entrenando a doce generales iraquíes para la ofensiva contra el EI, y añadió que mientras que en Irak los americanos cuentan con socios para combatir a los yihadistas, en Siria no ocurre lo mismo.

La cuestión de la intervención terrestre en Irak y en Siria se viene comentando desde hace mucho tiempo pero los americanos no están dispuestos a arriesgar a sus hombres en combates terrestres mientras tengan la posibilidad de bombardear desde el aire.

Otra cosa es que preparen para la lucha a milicias tribales sunníes y al ejército iraquí, como han hecho y siguen haciendo con las milicias kurdas, a quienes además provén de armas y entrenan junto con otros aliados como Alemania.

El jefe de las fuerzas aéreas jordanas, el general Mansur al Yabur, ha dicho esta semana que la aviación de la coalición ha contabilizado hasta ahora 5.500 salidas de las que 946 las ha llevado a cabo Jordania. El resultado de estos ataques es, según el general jordano, “una reducción de un 20% de la capacidad militar del EI”.

El general Al Yabur asegura que estos ataques “se han centrado en los líderes del EI” y han causado la muerte de 7.000 efectivos de la organización, unas cifras que probablemente están hinchadas y tienen que ver con la propaganda, pues resulta difícil explicar que los ataques se hayan dirigido contra “los líderes del EI” y hayan causado tantos muertos en la filas yihadistas.

No obstante, es cierto que en las últimas semanas se ha intensificado la lucha en varias zonas de Irak y Siria controladas por el EI. Según fuentes occidentales, como consecuencia de estos combates el EI habría perdido el 22% del territorio que ocupaba hasta ahora.

Según los datos facilitados por Washington, hasta la fecha han viajado a Siria unos 20.000 yihadistas de 90 países, de los unos 3.400 son occidentales, incluidos unos 150 estadounidenses

Todo esto ocurre mientras la administración americana señala que existe un “flujo sin precedentes” de voluntarios extranjeros que viajan a Siria para combatir con el EI. Según los datos facilitados por Washington, hasta la fecha han viajado a Siria unos 20.000 yihadistas de 90 países, de los unos 3.400 son occidentales, incluidos unos 150 estadounidenses. Se trata de un flujo muy intenso que no se había observado en Afganistán, Irak, Yemen, Paquistán ni Somalia.

La Casa Blanca ha dicho esta semana que la política exterior de Estados Unidos no tiene que fundamentarse en cometer estupideces, unas palabras que según algunos comentaristas implican que Obama cree que Estados Unidos ha cometido estupideces.

“Es la filosofía de Obama”, dice Max Singer, del centro de estudios Beguin-Sadat, uno de los centros más radicales de Israel pero que refleja bien la posición del gobierno israelí. “Me sorprendería que los americanos entraran por tierra en Siria o Irak puesto que Obama no quiere llevar tropas a ninguna parte, y mucho menos a esa zona”, explica Singer.