Alemania considera que Tsipras ha roto todos los puentes con Europa

El vicecanciller Sigmar Gabriel ve "difícilmente imaginable" retomar las negociaciones

Escribió: Luis Doncel desde Berlín en El País, España

 

A lo largo de esta semana, distintos líderes alemanes habían repetido que un no griego equivaldría a un no a Europa. El domingo, tras conocer el resultado del referéndum, Berlín se mantuvo firme. “Tras rechazar las normas de juego de la eurozona, es difícilmente imaginable continuar negociando programas millonarios”, dijo el número dos del Gobierno y líder de los socialdemócratas, Sigmar Gabriel, en declaraciones al diario Der Tagesspiegel. "Tsipras ha roto los últimos puentes con Europa", añadió el vicecanciler.

Tras la victoria del no, la canciller Angela Merkel afrontará a partir de este lunes el que quizás sea el momento más complicado en sus diez años de mandato. Merkel, que viaja a París para tratar la situación con el presidente François Hollande, ha repetido en innumerables ocasiones que el principio de “solidaridad a cambio de reformas” es irrenunciable. Y, si se le olvidara en algún momento, en su partido se lo recordarían al instante.

Ya antes de la inesperada convocatoria del referéndum, a Merkel le habría resultado complicado convencer a muchos compañeros democristianos para que aceptaran un nuevo plan de ayuda. Pero tras el no griego en una consulta que en Alemania se ha vivido casi como una afrenta personal, las posibilidades de llegar a un acuerdo se han complicado mucho más. Y el no da fuerza a aquellos que, como el ministro Wolfgang Schäuble, dan por imposible la situación y consideran que lo mejor es dejar caer a Grecia y avanzar en la integración de los 18 países que queden en el euro. En Berlín creen, además, que si ahora transigen con Syriza, esto dará ánimos a fuerzas similares, como Podemos en España.

Pero la decisión no será fácil. Merkel tendrá que escuchar a Gobiernos como el francés, más proclive a llegar a un acuerdo. Y volverá a recibir llamadas de Washington en las que le recordarán la necesidad de asegurar la estabilidad en la zona euro. Además, las pérdidas asociadas a una salida del euro serían milmillonarias, como acaba de advertir el Bundesbank. Jens Weidmann, presidente del banco central alemán, informó la semana pasada al Gobierno que si Grecia abandona la unión monetaria, el Bundesbank no podría transferir a las arcas públicas en los próximos años parte de sus ganancias, lo que generaría un agujero en el presupuesto federal. Fuentes del Bundesbank elevan estas pérdidas potenciales a un máximo de 45.000 millones de euros.

Los democristianos cuentan con el apoyo del Partido Socialdemócrata. Lejos quedan los tiempos en los que el SPD reprochaba a la canciller su política europea y exigía un Plan Marshall para Grecia. Desde que gobierna con los democristianos en Berlín —y muy especialmente desde la victoria de Syriza en Atenas—, el vicecanciller Gabriel ha competido en dureza con Merkel.

El líder del SPD ha advertido a Alexis Tsipras de que Europa no se dejaría amenazar por un “Gobierno comunista” y la semana pasada —en una comparecencia con Merkel en la que ambos hicieron gala de unidad— dijo que la victoria del no supondría “una clara decisión en contra de la permanencia en la eurozona”. Pese a la defensa de los postulados griegos que hace el partido Die Linke, los centenares de personas que el viernes se reunieron en el barrio berlinés de Kreuzberg para apoyar al Gobierno de Tsipras, o los que el sábado irrumpieron en un acto de Merkel, la opinión pública alemana se ha situado mayoritariamente al lado de su Gobierno.