Miles de manifestantes trazan en París la 'Línea Maginot' del clima

Más de 10.000 manifestantes han desafiado la prohibición oficial y se han lanzado a las calles de París para trazar la 'línea Maginot' del clima. A la misma hora en que los líderes sellaban el acuerdo en La Bourget, los activistas desplegaban sus líneas rojas alrededor del Arco del Triunfo, entre gritos de "Justicia Climática" y "Otro acuerdo es posible".

"Se acabó la retórica y ahora empieza la acción", proclamó en el arranque de la marcha Bill McKibben, fundador del grupo 350.org. "El acuerdo es insuficiente porque el poder de las energías fósiles sobre nuestros políticos sigue siendo muy grande. Lo que hace falta ahora es más presión ciudadana para dejar el petróleo bajo tierra y acelerar la transición".

Santiago Martín Barajas, al frente de la comitiva de Ecologistas en Acción, se sumó a la traca festiva en las calles de París, pero no pudo ocultar su decepción "por un acuerdo que coloca virtualmente a España, al cabo de unos años, al otro lado del estrecho de Gibraltar".

Casi un millar de asociaciones y ONGs unieron fuerzas en la marcha final, en una demostración de fuerza más o menos consentida esta vez por la policía, pese al prohibido manifestarse que ha pesado durante toda la conferencia. La conferencia arrancó hace dos semanas con disturbios en las calles y más de 200 detenidos tras la intervención de la policía con gases lacrimógenos.

"Nos quitaron el micrófono y se lo dieron a las corporaciones", se lamentó la activista y autora Naomi Klein, doblemente crítica con el esfuerzo por silenciar en la cumbre a a la sociedad civil.

Unas líneas rojas simbólicas

Obligados a exprimir la imaginación por la causa del clima, los manifestantes decidieron trazar simbólicamente la "líneas rojas" en señal de alerta ante la "emergencia climática".

La consigna "Cambiad el sistema, no el clima", fue enarbola por un grupo de osos polares, mientras las Sirenas contra el Cambio Climático nos advertían del riesgo del aumento del nivel del mar sobre nuestras ciudades.

El Padre Hans, dominico, vino desde Suiza con una comitiva de su congregación y repartió rosas rojas, al tiempo que recordaba las palabras del Papa Francisco: "La naturaleza es nuestro bien más preciado".

Desde Nueva York, con su impecable tupé y su chaqueta blanca, el inimitable reverendo Billy lanzaba su proclama anticonsumista: "Esto no se arregla hasta que no superemos nuestra adicción al petróleo ¡Aleluya!"

Economía baja en carbono

Las principales ONG consideraron que el compromiso climático propuesto en la cumbre de París (COP21) es un giro "histórico" que hace irreversible la transición a una economía baja en carbono, aunque a partir de ahora hay que presionar a gobiernos y empresas para cumplirlo y elevar sus ambiciones, según informa Efe.

"El trabajo está lejos de estar terminado", previno el director ejecutivo de Greenpeace, Kumi Naidoo, al comentar ante la prensa en París el documento presentado por el presidente de la COP21, el jefe de la diplomacia francesa, Laurent Fabius.

Naidoo puso el acento en que "la lucha continúa a partir de mañana", porque hay que presionar a los gobiernos no sólo para que cumplan con los compromisos que han adquirido, sino también para "elevar el nivel de ambición".

No obstante, reconoció que con el documento que va a ser sometido a las 196 delegaciones representadas en la cumbre de París, y en particular con la fijación de un objetivo para limitar el calentamiento global a 1,5 grados para finales de siglo, están "las herramientas" para una transición a una economía baja en carbono y para el abandono de las energías fósiles.

Por su parte, Tim Gore, de Oxfam, coincidió en que el hecho de establecer la meta de contener el calentamiento en 1,5 grados centígrados "es una victoria moral importante", pero que necesita "un aumento de la acción en los próximos años".

Gore lamentó como una "gran decepción" que en lo referente a la adaptación a las consecuencias del calentamiento climático no están claras las garantías para su financiación..

Y Samantha Smith, de WWF, destacó como "muy positivo" que se haya formalizado el objetivo de 1,5 grados de aumento de la temperatura en el horizonte de 2100 porque supone una señal para los gobiernos que "han reconocido la crisis" climática y que "el problema es serio".