Nuevos retos para la economía mundial

Editorial de La Nación, Costa Rica

“Baja demanda y perspectivas menguadas” se visualizan para la economía mundial en los próximos dos años, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). También estarán presentes riesgos latentes y retos descomunales que será necesario vencer para salir adelante. A estas alturas, lo más que podemos albergar los países en desarrollo es una menguada esperanza de recuperación, pero esperanza al fin.

Perspectivas. El crecimiento real de la economía mundial mejorará levemente durante el presente y próximo año, comparado con el observado en el 2015. La producción global probablemente crecerá a una tasa anual del 3,4% en el 2016 y del 3,6% en el 2017 (un 3,1% en el 2015), impulsada por la mejoría en las naciones industrializadas y la continuada pero menor expansión en las naciones de Asia. Los Estados Unidos seguirán siendo la primera potencia mundial, con una tasa esperada de crecimiento del 2,6% para los próximos dos años, un poco inferior a la estimada hace seis meses. La Unión Europea más bien se recuperará un poquito, del 1,5% en el 2015 al 1,7% el próximo bienio. Los países de Asia, liderados por China y la India, crecerán a un promedio del 6,2% y un 6,3% en el 2016 y el 2017, respectivamente, algo menos que en el 2015, cuando alcanzaron un 6,6% real.

La nota discordante la dará Latinoamérica, que repetirá su tasa negativa del -0,3% en el 2016, para pasar a cifras bajas pero positivas de un 1,6% en el 2017. Brasil continuará en recesión este año, exacerbada por los bajos precios del petróleo y acontecimientos adversos de carácter político. Solo se recuperará, quizás, en el 2017. En este sombrío panorama regional, la economía de Costa Rica no sale tan mal librada, con una expectativa de recuperación que la ubicaría en un 4,2% en el 2016 y un 4,5% en el 2017, según el Banco Central, y quizás un poco más cuando se revisen las cifras con la nueva metodología que pronto estrenará la institución.

Riesgos. Desafortunadamente, eso es lo más que podemos esperar de la economía mundial. El informe del Fondo identifica riesgos que, más bien, podrían hacerla retroceder. El primero se relaciona con el menor dinamismo de la economía China, la volatilidad de sus bolsas de valores y la transformación que está sufriendo su modelo productivo, con dudas sobre el futuro papel de la economía de mercado. Aunque muchos muestran escepticismo, con fundadas razones, sobre la veracidad de las cifras, las reportadas oficialmente denotan una clara tendencia decreciente: un 7,3% en el 2014, un 6,9% en el 2015, un 6,3% en el 2016 y solamente un 6% en el 2017. Si esa tendencia continúa, el crecimiento de las exportaciones latinoamericanas al segundo mercado más grande del mundo sufrirá menoscabo y, también, habrá repercusiones sobre la economía mundial.

El segundo riesgo es de carácter financiero y emana de los altos niveles de deuda pública y privada adquirida recientemente por gobiernos y empresas públicas y privadas, cuyos pagos se harían más difíciles ante el fortalecimiento del dólar y la volatilidad que podrían experimentar algunas monedas nacionales, a lo cual se suma el cambio en la política monetaria del Banco de la Reserva Federal de los EE. UU. (Fed), tendiente a incrementar las tasas de interés, que podría desembocar en menores entradas de capital en nuestros países.

Sin embargo, en el caso de países como Costa Rica, con regímenes cambiarios flexibles y buenos niveles de reservas, el propio FMI ha señalado, mediante otros estudios, que el impacto de los incrementos de las tasas de interés no sería tan severo. Sin embargo, no deberíamos descuidarnos. La deuda pública total del país se ha venido incrementando peligrosamente (solo la del Gobierno Central representa un 44% del PIB) y ciertas entidades públicas, incluidos bancos estatales, han venido descansando en el financiamiento externo para fondear sus operaciones en colones. Además de presionar el mercado cambiario, se incrementa el riesgo del sistema financiero como un todo.

El tercer riesgo tiene que ver con un posible cambio de sentimiento (confianza) de los inversionistas extranjeros hacia los países en desarrollo, que podría revertir la tendencia de los flujos de capitales, afectar abruptamente las cotizaciones y provocar aumento de las tasas de interés para defender las monedas. Los que más sufrirían serían los países con fuertes desequilibrios financieros y monedas sobrevaluadas. En Costa Rica, la principal vulnerabilidad emana del desequilibrio fiscal. Si no se corrigiera la situación fiscal y el mundo experimentara un cambio de sentimiento como el descrito por el FMI, la situación podría complicarse.

Retos. Los desafíos para la economía mundial nacen directamente de los riesgos apuntados. A nuestro juicio, lo primero y más importante es reactivar la producción en los países industrializados hasta recobrar las tasas de crecimiento antes de la crisis para impulsar las exportaciones de países como el nuestro, de las cuales dependen, en buena medida, las fuentes de crecimiento y empleo.

Para recobrar los niveles de crecimiento se recomienda emprender reformas estructurales, particularmente aquellas que afectan el acceso a los mercados de bienes y servicios (restricciones) y los mercados laborales, altamente distorsionados por la inamovilidad, y también las estructuras fiscales. A los países en desarrollo se les recomienda liberar las economías para mejorar la asignación de recursos y la eficiencia productiva, resolver los problemas fiscales y abrir espacio para incrementar la inversión pública, fuente de empleo y productividad. También, crear ambientes de confianza para generar negocios. En el caso de Costa Rica, para mejorar el ambiente empresarial y generar más confianza hay que empezar por corregir el problema fiscal. Hay que decirlo una vez más y reiterarlo cuantas veces sea necesario, hasta la saciedad.