¿Estamos a las puertas de una nueva guerra fría?

Escribió: RM de Liga Socialista Revoluionaria, Argentina


La política exterior del imperialismo estadounidense se torna cada vez más agresiva como consecuencia de los grandes reveses económicos, geopolíticos y militares que viene experimentando en los últimos años. El mundo bipolar es una realidad indetenible. Estados Unidos pierde liderazgo mundial y reacciona con particular agresividad contra quienes considera sus  "potenciales competidores" en el nuevo mundo bipo­lar. Cada día que transcurre el imperio en decadencia deja al descubier­to su realismo político (acumular poder, por encima incluso de sus aliados) que imprime en su política exterior, pero que en el fondo pretende ocultar sus grandes debilidades y para ello se ha planteado la destrucción de la capacidad de resistencia de Rusia, China y cualquier fuerza emer­gente.

La profunda crisis capitalista, el endeudamiento impa­gable de EE.UU. (más de 60 billones de dólares entre deuda pública y privada), está provocando la destrucción de su clase media y el empobrecimiento general del pueblo estadounidense.

Por otro lado, las sanciones económicas a Rusia y la agresividad contra China no han traído los resultados esperados por Oc­cidente. Pese a los daños que ha causado a la economía rusa en estos dos años de chantaje occidental, el país eslavo ha logrado mantenerse en pie de lucha. El líder ruso Vladimir Putin utilizó la fuerza del enemigo a su favor para des­enmascarar las verdaderas razones que se ocultaban tras la supuesta "indignación" de Estados Unidos y la Unión Europea por la indepen­dencia y posterior reincorporación de Crimea al territorio de la Federa­ción Rusa. El Presidente Putin logró asentar una política bajo las banderas del nacionalismo ruso y la dignidad nacional, rápidamente emprendió una cam­paña interna e internacional en aras de diversificar la economía rusa, dando impul­so a la producción nacional y la sustitución de importaciones, así como al comercio internacional con nuevos actores.

Ante las amenazas expansionistas de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN), el Estado ruso movilizó su poderío mi­silistico hasta las fronteras occidentales, al tiempo que profundizó las relaciones políticas y  comerciales con los países Euroasiáticos pertenecien­tes al antiguo espacio soviético: Rusia, Bielorrusia, Kazajstán, Armenia y Kir­guistán, creando la Unión Económica Euroasiática (UEE) entre los años 2014 y 2015 para cerrar la posibilidad de penetración occidental en esa estratégi­ca región. La potencia rusa se atrevió a jugar nuevamente en el tablero inter­nacional trazando las líneas rojas en el Medio Oriente cuando mostró parte de su poderío militar en Siria. Desde el 30 de septiembre de 2015, tras el inicio de los bombardeos rusos contra los grupos terroristas en Si­ria, a solicitud de su aliado árabe, el Presidente Bashar Al Assad, el mundo dejó de ser el mismo, las tensiones entre Rusia y Estados Unidos se agudi­zaron.

Por otro lado, la economía China, un poco afectada en los últimos años por el “desaceleramiento económico” a consecuencia de la crisis que afecta al capitalismo mundial, ya en 2014 había desplazado a Estados Unidos como la mayor economía mundial  y continúa su marcha con­quistando nuevos mercados en todos los continentes.

Desde que el yuan (o renminbi, moneda del pueblo) se convirtiera, el 1 de diciembre de 2015, en miembro de pleno derecho del club de las grandes divisas del mundo , una moneda de reserva y transac­ción mundial, la hegemonía mundial estadounidense se vio seriamen­te lesionada.

El resurgimiento de Rusia como potencia militar que busca defender sus intereses geopolíticos en Eurasia y el Medio Oriente, pero también el reconocimiento internacional de China como primera potencia económica y financiera mundial dieron el em­puje definitivo para que Estados Unidos empiece a plantear más o menos cla­ramente una nueva Guerra Fría, puesto que sencillamente se resiste a perder su hegemonía. La ex primera potencia economíca sigue siendo hoy la primera potencia militar mundial, cuyo gasto militar duplica al del resto de los países del mundo (41%del gasto militar mundial). Estados Unidos solo cuenta con la fuerza
militar para imponerse en el mundo. También es harto conocido que el sector militar-industrial estadounidense posee un enorme peso en la economía nacional y, por ende, influencia en el diseño de la polí­tica exterior de ese país, por lo tanto, no puede vivir sin inventarse “ame­nazas”.

La guerra fría se creía terminada para siempre tras el colapso de la Unión Soviética en 1991. Muchos pensaron que la paz iba a reinar porque la supuesta "amenaza comunista" se había auto destrui­do y el capitalismo se convertía en la ideología dominante en Rusia, sin em­bargo el sueño duró poco. A decir del intelectual Samir Amin, el empeño de Estados Unidos y Europa contra la Unión Soviética era porque esas potencias nunca aceptaron el reto que significaba competir contra un modelo de desarrollo económico y social "que era independiente del capita­lismo / imperialismo dominante (...) Ahora que ese reto había desapareci­do, el objetivo de Estados Unidos y Europa occidental es lograr el total sometimiento de Rusia, la destrucción de su capacidad de resistencia" puesto que las potencias dominantes nunca aceptarán ningún tipo de un desa­rrollo independiente (sea socialista u otro) que compita con ellos, sino el some­timiento de todos 
los países del mundo.

Rápidamente, Estados Unidos pudo sustituir la "ame­naza comunista" por la nueva "amenaza terrorista", un poco menos significati­va por cuanto setrataba de "luchar", esta vez, contra los mismos gru­pos fundamentalistas poco pertrechados (Al-Qaeda y otros) creados por los mismos servicios secretos occidentales para destruir a los aliados de la Unión Soviética en plena guerra fría, y que más adelante fueron converti­dos en "enemigos" de Estados Unidos. De esta forma, los estrategas esta­dounidenses se  construyeron una falsa imagen de protectores indis­pensable del mundo, por breve tiempo. Los cambios que describen la actuali­dad permiten a los halcones de la guerra justificar el regreso a la tan an­siada guerra fría, puesto que nuevamente se trata de enfrentarse a grandes potencias militares y no simples bandidos con fusiles y lanzagranadas.

Dos nuevas noticias confirmarían el retorno a la gue­rra fría

El medio “The Economist” señala que la administra­ción Obama, que comenzó su gobierno con un premio Nobel de la Paz y con planes de “librarse” de armas nucleares, ahora ha manifestado que gastará un billón de dólares —unos 150% del presupuesto anual de defensa de Estados Unidos— en los próximos 30 años “para modernizar el arsenal de armas nucleares del país ante la amenaza que supone las nuevas capacidades convencionales ru­sas” 

Por su parte, el secretario de Defensa de EE.UU. Ash­ton Carter, ha presentado un proyecto de ley para solicitar un presu­puesto estimado en unos 528.000 millones de dólares para el Pentágono de cara al año 2017,
justificando que Rusia, China, Irán, Corea del Norte y la lucha contra el terrorismo figuran como las principales amenazas para la seguridad nacional de Estados Unidos. "Este presupuesto marca un im­portante punto de inflexión para el Departamento de Defensa. Con este presu­puesto, tenemos una visión a largo plazo. Tenemos que hacerlo, porque así como estamos luchando en la actualidad, también tenemos que estar preparados para las luchas que pueden surgir dentro de 10, 20 o 30 años (...) China y Rusia, son los competidores más importantes en el ámbito militar" manifestó Carter .

Otra noticia del portal Breaking Defense, refiere que “Washington seguirá desafiando las reivindicaciones territoriales de Pekín en las aguas en disputa del Mar de la China Meridional, vamos a se­guir hasta navegar
libremente en el mar de la China Meridional como lo hacemos en todo el mundo" aseveró el jefe del Comando del Pacífico de EE.UU, Almirante Harry Harris.

¿Alguien puede dudar que el mundo experimenta el comienzo de una  nueva guerra fría?