¿Por qué la revolución digital no trajo aparejado el desarrollo socio-económico esperado?

El Banco Mundial presentó el Informe sobre desarrollo mundial 2016: Dividendos Digi­tales, donde concluyó que las tecnologías están expandiéndose pero no sus beneficios

Escribió: María Manuela Ántola en La Nación, Argentina

Desde los inicios de la revolución digital los gurúes de las nuevas tecnologías profetizan sobre el impacto que estas tendrán en la sociedad.

Hace 11 años Nicholas Negroponte, uno de los dos fundadores del Media Lab del Massachussets Institute of Technol­ogy ( MIT), publicaba el libro que se convertiría en una especie de biblia de la revolución digital: Being digital. "La tec­nología digital podrá ser la fuerza natural que impulse a los hombres hacia una mayor armonía mundial", escribió Ne­groponte en el prólogo de la obra traducida a más de 40 idiomas.

Ese es uno de los principios vectores del Informe sobre desarrollo mundial 2016 que presentó el lunes en Argentina el Banco Mundial. Titulado Dividendos digitales , el reporte intenta responder a una pregunta que se hacen muchos: ¿por qué la revolución digital no trajo aparejado el desarrollo socioeconómico que se esperaba?

"Las tecnologías se están extendiendo rápidamente, pero no ocurre lo mismo con los dividendos digitales, es decir, los beneficios más amplios en términos de un crecimiento más acelerado, más empleo y mejores servicios", sostiene el informe.

Según el informe, los motivos por los cuales los beneficios latentes de las nuevas tecnologías no se hacen realidad o desarrollan todo su potencial son los "desafíos tradicionales del desarrollo". La famosa brecha digital -mientras hay más de 4000 millones de búsquedas en Google por día, casi un 60% de la población mundial no tiene acceso a Inter­net- es la primera causa identificada.

La segunda se refiere a nuevos riesgos que están surgiendo en el uso de estas tecnologías: la concentración como re­sultado de los intereses económicos, la falta de regulación y la escasa competencia de plataformas digitales; una mayor desigualdad como producto de la automatización de empleos y el consecuente desempleo; y que estados y empresas utilicen las tecnologías para ejercer control sobre los ciudadanos y no para empoderarlos.

Frente a esto plantea la necesidad de mejorar la conectividad y desarrollar "complementos analógicos". Los comple­mentos a los que hace referencia son tres: regulación o normas que promuevan el desarrollo de nuevas empresas y no la concentración; habilidades que les permitan a los futuros trabajadores complementar la tecnología; e institu­ciones responsables que informen a los ciudadanos, atiendan a sus necesidades y les permitan participar.

El panel local

El informe fue presentado por Indhira Santos y Narc Schiffbauer, dos economistas senior del Banco Mundial que par­ticiparon de la investigación, y la apertura estuvo a cargo del director del Banco Mundial en Argentina, Paraguay y Uruguay , Jesko Hentschel, y el jefe de Gabinete argentino, Marcos Peña.

Después de la presentación del informe, un panel de especialistas locales debatió con respecto a lo expuesto y a temas relacionados. Lino Barañao, ministro de Ciencia y Tecnología; Julia Pomares, directora ejecutiva de CIPPEC; Martín Migoya, CEO de Globant; Andrés Ibarra, ministro de Modernización, y Santiago Siri, fundador de Democra­cy.earth.

"A veces estar afuera es una ventaja", afirmó Barañao. Para el Ministro de Ciencia y Tecnología los argentinos son so­bre todo creativos, por lo que los puestos de trabajo de los empleados nacionales no correrían tanto peligro como los de otros sectores del planeta ante la automatización de ciertos mercados laborales.

"Voy a romper con tanto optimismo", dijo, al presentarse, Julia Pomares del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC). Pomares se ocupó de bajar el informe del Banco Mundial a la re­alidad netamente Argentina y detalló cuatro obstáculos para alcanzar los tan ansiados beneficios digitales: la falta de regulación y, en consecuencia, de estabilidad de las políticas y las instituciones; la necesidad de sancionar una ley de acceso a la información que permita que el gobierno "abierto" sea un gobierno "electrónico"; que la idea de un gob­ierno "abierto" baje de la nación a las provincias y los municipios; y hacer énfasis en los tres poderes del Estado y no sólo en el Ejecutivo ya que el Judicial está mucho más rezagado.

"El acceso a Internet es hoy el acceso a la educación por lo que tiene que ser una política de Estado", sostuvo Santi­ago Siri. El creador de Democracy.earth hizo énfasis en la importancia de aprender programación para entender lo digital y el mundo en sí; y en lo revolucionario que es el poder hacer, gracias a Internet, transacciones sin que inter­vengan como intermediarios los bancos o las grandes organizaciones.