El gran robo del clima

Por qué el sistema agroalimentario es motor de la crisis climática y qué podemos hacer al respecto

 

1.0.Alimentos y el eslabón olvidado

Sub-capítulo 1 del libro publicado por GRAIN*

1.1 Cómo contribuye el sistema alimentario agroindustrial a la crisis climática

La agricultura comienza a recibir más y más atención en las negociaciones internacionales sobre el cambio climático. El consenso es que contribuye entre 10 y 15 % de la emisión global de gases con efecto de invernadero (GEI) producidos por los humanos. Esto hace de la agricultura industrial uno de los motores principales del cambio climático. Pero si miramos el panorama completo, y vemos el sistema alimentario industrial completo, vemos que el sistema agroalimentario industrial genera también GEI al deforestar para las plantaciones, al inundar con fertilizantes, al transportar alimentos por todo el mundo, en la refrigeración, al generar desperdicios. Juntar todos los pedazos nos permite entender la responsabilidad de este sistema en la emisión de GEI globales y nos pone al sistema alimentario corporativo en el cetro del problema.

Entre 44 % y 57 % de todas las emisiones de gases con efecto de invernadero (GEI) provienen del sistema alimentario global Deforestación: 15-18 % Antes de comenzar a plantar, los trascavos desmontan. En todo el mundo, la agricultura industrial se mete en las sabanas, los humedales y los bosques roturando enormes cantidades de tierra. La FAO dice que expandir la frontera agrícola es responsable de 70-90 % de la deforestación mundial, de la cual no menos de la mitad ocurre por producir un puñado de mercancías agrícolas de exportación. La agricultura industrial es responsable de entre 15 y 18 % de las

emisiones de GEI por la deforestación que promueve.

 

Procesos agrícolas: 11-15 %

Es común reconocer que los procesos agrícolas en sí mismos contribuyen con 11-15 % de todos los GEI producidos globalmente. La mayoría de esas emisiones resultan del uso de insumos industriales —fertilizantes y plaguicidas químicos—; de la gasolina para echar a andar tractores y maquinaria de irrigación; y del exceso de excremento generado por la cría intensiva de animales.

 

Transporte: 5-6 %

En los hechos, el sistema alimentario industrial actúa como agencia mundial de viajes. Los ingredientes empleados en los piensos animales pueden cultivarse en Argentina para alimentar pollos que son exportados de Chile a China para ser procesados y eventualmente consumidos en un McDonald’s en Estados Unidos. Mucha de nuestra comida, producida en condiciones industriales en lugares lejanos, viaja miles de kilómetros antes de arribar a nuestro plato.

Podemos calcular (de un modo conservador) que el transporte de alimentos es responsable de una cuarta parte de las emisiones de GEI relacionadas con la transportación, es decir 5-6 % del total de las emisiones globales de GEI.

 

Procesamiento y empacado: 8-10 %

Procesar es un paso sumamente rentable de la cadena alimentaria industrial.

La transformación de los alimentos en platillos listos para consumir, en bocadillos, botanas y bebidas requiere un enorme monto de energía, sobre todo en forma de carbono. Lo mismo ocurre con el empacado y el enlatado de estos alimentos. Procesar y empacar permiten que la industria alimentaria retaque los anaqueles de los supermercados y las tiendas de conveniencia con cientos de formatos y marcas diferentes, lo que genera una enorme cantidad de emisiones de gas con efecto de invernadero: entre 8 y 10 % de las emisiones totales.

 

Refrigeración y venta al menudeo: 2-4 %

La refrigeración es el pivote de los modernos sistemas globales de procuración y distribución de alimentos en supermercados y cadenas de comida chatarra. Doquiera que vaya el sistema alimentario industrial, ahí va también la “cadena de frío”: [la cadena de suministro a temperatura controlada]. Si el enfriamiento es responsable de 15 % de todo el consumo de energía a nivel mundial, y dado que las fugas de los refrigerantes químicos son una fuente importante de GEI, podemos decir que la refrigeración de los alimentos da cuenta de 1-2 % de todas las emisiones de gases con efecto de invernadero. La venta al menudeo de dicha comida da cuenta de otro 1-2 %.

 

Desperdicio: 3-4 %

El sistema alimentario industrial descarta casi la mitad de toda la comida que produce. La va tirando en el largo viaje de las fincas a las bodegas intermediarias, entre éstas y los procesadores, hasta llegar al comercio al menudeo y los restoranes. Mucho de este desperdicio se pudre en las pilas de basura y los rellenos sanitarios, produciendo montos sustanciales de GEI.

Entre 3.5 y 4.5 % de las emisiones globales de GEI proceden de los desperdicios, y más de 90 % de éstos los producen materiales y sustancias originados en el sistema alimentario.

 

Los alimentos y clima: los fragmentos del rompecabezas

La mayoría de los estudios sitúan la contribución de las emisiones agrícolas —las emisiones producidas en los campos de cultivo— en algún punto entre 11 y 15 % de las emisiones globales.1 Sin embargo, lo que no es común que se diga es que la mayor parte de estas emisiones son generadas por las prácticas de cultivo industrial que se basan en fertilizantes químicos (con nitrógeno), maquinaria pesada que funciona con gasolina, y en operaciones industriales de crianza animal altamente concentradas que bombean a la atmósfera deshechos de metano.2

Tampoco es frecuente que las cifras de la contribución de la agricultura tomen en cuenta los cambios en el uso del suelo y la deforestación, que son responsables de una quinta parte de las emisiones de gases con efecto de invernadero.3,4

A nivel mundial, la agricultura invade las sabanas, los humedales, los cerrados y los bosques, destruyendo, al arar, el suelo de enormes superficies. La expansión de la frontera agrícola es el contribuyente dominante de la deforestación y da cuenta de entre 70 y 90 % de la deforestación global.5,6 Esto significa que unos 15-18 % de las emisiones globales de gases con efecto de invernadero son producidas por el cambio en el uso del suelo y la deforestación ocasionada por la agricultura. Pero aquí, de nuevo, el sistema alimentario global y su modelo de agricultura industrial son los principales culpables.

El mayor promotor de esta deforestación es la expansión de las plantaciones industriales para la producción de mercancías como la soya (soja), la caña de azúcar, la palma aceitera, el maíz industrial, y la colza o canola, así como las plantaciones de árboles para celulosa. Desde 1990, el área plantada con las primeras cinco mercancías creció en 38 %,7 pese a que la tierra plantada con alimentos básicos como el arroz o el trigo decreció.

Las emisiones procedentes de la agricultura dan cuenta únicamente de una porción de la contribución general del sistema alimentario al cambio climático. Es igual de importante lo que ocurre entre el momento en que los alimentos abandonan las fincas y el momento en que llegan a nuestra mesa.

La comida es el sector económico más grande del mundo, y con mucho implica más transacciones y emplea más personas que cualquier otro sector.

En nuestros tiempos, los alimentos se preparan y distribuyen utilizando enormes montos de procesamiento, empacado y transportación, todos los cuales generan emisiones de gases con efecto de invernadero, aunque sea difícil hallar datos de tales emisiones. Los estudios que indagan en la Unión Europea concluyen que cerca de un cuarto de la transportación total tiene que ver con el transporte comercial de alimentos.8 Las cifras dispersas sobre transportación, disponibles en otros países tales como Kenya y Zimbabwe indican que el porcentaje es todavía mayor en los países “no industrializados”, donde la “producción de alimentos y su entrega dan cuenta de entre 60 y 80 % de la energía total utilizada —incluida la humana, la animal y el combustible”.9 Si el transporte da cuenta de 25 % de las emisiones globales de gases con efecto de invernadero, podemos utilizar los datos de la UE para calcular, conservadoramente, que el transporte de alimentos da cuenta de por lo menos 6 % de las emisiones globales de GEI.

En cuanto al procesamiento y el empacado, de nuevo los datos disponibles provienen principalmente de la Unión Europea, donde los estudios muestran que el procesamiento y empacado de alimentos dan cuenta de entre 10 y 11 % de las emisiones de GEI,10 mientras la refrigeración de la comida es responsable de 3-4 %11 del total de emisiones, y la venta al menudeo de alimentos otro 2 %.12,13,14 Siendo conservadores con las cifras de la UE y extrapolando de las escasas cifras que existen para otros países, podemos calcular que por lo menos 5-6 % de las emisiones se deben al transporte de alimentos, 8-10 % se deben al procesamiento de los alimentos y el empacado de los mismos, cerca de 1-2 % se deben a la refrigeración y 1-2 % a la venta al menudeo. Esto nos arroja una contribución total de entre 15 y 20 % de emisiones globales de GEI procedentes del conjunto de estas actividades.

No todo lo que produce el sistema alimentario se consume. El sistema agroalimentario industrial descarta cerca de la mitad de toda la comida que produce, en su viaje de los establecimientos agrícolas a los comerciantes, a los procesadores de comida, a las tiendas y supermercados. Esto es suficiente para alimentar a los hambrientos del mundo seis veces.15 Gran parte de este desperdicio se pudre en los tiraderos de basura y en los rellenos sanitarios, produciendo cantidades importantes de gases con efecto de invernadero.

Diferentes estudios indican que entre unos 3.5 y 4.5 % de las emisiones globales de GEI provienen de los desechos, y más de 90 % de ellos proceden de materia originada en la agricultura y el procesamiento.16 Esto significa que la descomposición de los desechos orgánicos originados en los alimentos y la agricultura es responsable de 3-4 % de las emisiones globales de GEI.

Sumen las cifras arriba citadas, despejen la evidencia y hay ahí un convincente caso: el sistema agroalimentario global actual, impulsado por una poderosa industria alimentaria transnacional, es responsable de cerca de la mitad de todas las emisiones de gases con efecto de invernadero producidas por humanos: una cifra entre un mínimo de 44 % y un máximo de 57 %.

 

Notas:

1 IPCC, “Agriculture”, Climate Change, Mitigation of Climate Change, capítulo 8, 2007, en <http://tinyurl.com/ms4mzb>.

2 Wilfrid Legg y Hsin Huang, “OECD Trade and Agriculture Directorate, Climate Change and Agriculture”, en OECD Observer, núm. 278, en <http://tinyurl.com/5u2hf8k>.

3 Ibid.

4 IPCC, “Consequences of Land-Use Change”, en Climate Change 2001: Working Group I: 3.4.2, 2004, en <http://tinyurl.com/6lduxqy>.

5 FAO Advisory Committee on Paper and Wood Products —Sesión 49— Bakubung, Sudáfrica, 10 de junio de 2008.

6 M. Kanninen et al., “Global Agribusiness: Two Decades of Plunder”, en Seedling, julio de 2010, en <https://www.grain.org/article/entries/4055-global-agribusiness-two-decades-of-plunder>.

7 GRAIN, “Global Agribusiness: Two Decades of Plunder”, en Seedling, julio de 2010, en <https://www.grain.org/article/

entries/4055-global-agribusiness-two-decades-of-plunder>.

8 Eurostat, “From Farm to Fork - a Statistical Journey along the EU’s Food Chain”, 2011, en <http://ec.europa.eu/eurostat/en/web/products-statistics-in-focus/-/KS-SF-11-027>.

9 S. Karekezi y M. Lazarus, Future Energy Requirements for Africa’s Agriculture, 1995, Capítulos 2, 3 y 4, en <http://www.fao.org/docrep/V9766E/v9766e00.htm#Contents>.

10 Para la Unión Europea, véase V. Bolla y V. Pendolovska, “Driving Forces behind EU-27 Greenhouse Gas Emissions over the Decade 1999-2008”, 2011, en <http://tinyurl.com/6bhesog>.

11 Tara Garnett y Tim Jackson, Food Climate Research Network, Centre for Environmental Strategy, University of Surrey, “Frost Bitten: an Exploration of Refrigeration Dependence in the UK Food Chain and its Implications for Climate Policy”, 1 de junio de 2001, en <www.fcrn.org.uk/frcnPubs/publications/PDFs/Frostbitten%20paper.pdf>.

12 S. A. Tassou, Y. Ge, A. Hadawey y D. Marriott, “Energy Consumption and Conservation in Food Retailing”, en Applied Thermal Engineering, 31, 2011, pp. 147-156.

13 Kumar Venkat, “The Climate Change Impact of US Food Waste”, en CleanMetrics Technical Brief. Food System Dynamics, 2(4): pp. 431–446, en <www.cleanmetrics.com/pages/ClimateChangeImpactofUSFoodWaste.pdf>.

14 Ioannis Bakas, “Copenhagen Resource Institute (CRI)”, en Food and Greenhouse Gas (GHG) Emissions, en <www.scp-knowledge.eu/sites/default/files/KU_Food_GHG_emissions.pdf>.

15 Tristram Stuart, Waste: Uncovering the Global Food Scandal, Penguin, 2009, en <http://tinyurl.com/m3dxc9>.

16 Jean Bogner et al., “Mitigation of Global Greenhouse Gas Emissions from Waste: Conclusions and Strategies from the IPCC”, en Fourth Assessment Report. Working Group III (Mitigation), 2008, en <http://wmr.sagepub.com/content/26/1/11. short?rss=1&ssource=mfc>.

17 <http://unctad.org/en/pages/PublicationWebflyer.aspx?publicationid=666>.

GRAIN es una pequeña organización internacional sin fines de lucro que respalda a campesinos, pueblos originarios y movimientos sociales en sus luchas en defensa de sus propios sistemas alimentarios basados en la biodiversidad y controlados comunitariamente. Para más información visiten: <www.grain.org>.