No sé quien ganará, pero estoy seguro nosotros seguiremos perdiendo

Escribió: Néstor García Iturbe

 

Las elecciones estadounidenses siempre han resultado una información priorizada, que además de ser expuesta por los medios de dicha nación, también es divulgada por los de otras naciones, donde por lo regular se copia lo que dicen los despachos de las agencias estadounidenses y se lanzan al aire sin el mayor análisis, con lo que esos medios se convierten en un instrumento de los otros. Divulgan lo que aquellos desean divulgar.

Cada medio trata de dar una imagen beneficiosa para el candidato que considera representará y defenderá mejor los intereses económicos que el medio representa.

Las encuestas que se publican son una buena muestra de lo que planteamos. La encuesta no solamente refleja información, sino que además, crea opinión. Regularmente las encuestas son financiadas por el candidato o su partido, es poco probable que en esas condiciones la encuesta refleje una situación negativa para el que pagó la misma. Algunas empresas dedicadas a los pronósticos, tratan de hacer un análisis donde se tomen en consideración la mayoría de las encuestas y con eso ofrecer un promedio, que consideran pudiera estar bastante cercano a la realidad.

No puede esperarse el resultado uniforme y veraz de una encuesta, realizada en la ciudad de Nueva York, si usted la lleva a cabo en Harlem, en el llamado MidTown y en la zona de Wall Street, o si la realiza en los tres lugares, pero la cantidad de personas entrevistadas es distinta en uno y en otro. Los resultados de estas encuestas por lo regular se presentan en números relativos (por ciento) para acabar de esconder la realidad y mostrar el resultado que se desea.

Ese resultado influye en la opinión de los electores, algunos porque consideran ya perdieron y entonces, no tienen porque molestarse en ir a votar y otros porque consideran que es el momento apropiado para sumarse al que está ganando, según la encuesta.

Una de las encuestas que me llamó mayormente la atención y que ha sido realizada por encuestadores relativamente serios, es la que expongo a continuación, realizada por el Washington Post y la cadena ABC. No dejen de tomar en consideración que califique a los encuestadores como relativamente serios, lo cual no quiere decir que considere existe una ausencia total de intereses ocultos en lo que se nos presenta.

 Nueva encuesta Post-ABC: Encuesta: Elección 2016 se perfila como un concurso de negativos

La próxima carrera presidencial entre Hillary Clinton y Donald Trump comienza con un empate virtual, una competencia entre dos candidatos vistos desfavorablemente por una mayoría del electorado actual y con los votantes motivados tanto por los que no les gustan ,como por los que le gustan, de acuerdo a una nueva encuesta de Washington post-ABC News.

Nunca en la historia de la encuesta del Post-ABC, los dos principales candidatos de los partidos han sido vistos con tanta dureza como Clinton y Trump.

Casi 6 de cada 10 votantes registrados dicen que tienen impresiones negativas de los dos principales candidatos. En general, la calificación negativa neta de Clinton entre los votantes registrados es de menos 16, mientras que la de  de Trump es menos 17, aunque los números de Trump han mejorado desde marzo. Entre todos los adultos, los negativos netos de Trump son más altos que los de Clinton.

(resultados interactivos de tablas de referencias cruzadas con por grupo: http://wapo.st/1U6ECo4; tendencias completas y metodología: http://wapo.st/1U6CIUp; Clemente, Scott [scott.clement@washpost.com] )

Independientemente de cómo se desarrolle esta situación de aquí a noviembre, lo que le espera a los países de América Latina y el mundo, con uno u otro presidente no es muy agradable.

Si sale la Clinton, en la que muchos han cifrado sus esperanzas por considerarla sería mejor para nuestros pueblos, vamos a tener la continuidad del legado de Obama, Golpes Blandos, continuación de las guerras en el Medio Oriente, guarimbas, desestabilización económica, penetración, injerencia en los asuntos internos, subversión política ideológica y sobre todo, el interés de continuar eliminando gobiernos que han iniciado un camino hacia su liberación económica y definitiva independencia.

Si sale Trump, nadie puede asegurar que no tengamos lo mismo. Los objetivos de la política exterior de Estados Unidos no ha sufrido serios cambios durante decenas de años, ya sea con un presidente demócrata o con uno republicano.

Han cambiado los métodos de cómo aplicar y ejecutar la política. Golpes Suaves en vez de Golpes de Estado promovidos por la casta militar del país, Influencia y penetración en vez de hostilidad, alianza con los capitales nacionales en vez de imposición económica, reconocimiento de los procesos electorales después de que la CIA y el Pentágono han “jaqueado” los mismos, para que el ganador sea un títere estadounidense, fomento de una base popular de apoyo incondicional a Estados Unidos, fabricación de crisis de abastecimiento y económicas que le resten apoyo al gobierno que se desea derrocar, crear la ingobernabilidad. Los objetivos continúan inalterables, fundamentados en lo que ellos denominan su Seguridad Nacional, que unida a la Doctrina del Destino Manifiesto no está contenida en frontera alguna, cubre todo el globo terrestre. Todo eso, lamentablemente para los pueblos del mundo, continuará realizándose.

De acuerdo con mi criterio, donde pudieran originarse algunos cambios y en eso se está fundamentando la campaña electoral de los aspirantes, el republicano y los demócratas, es en la situación interna.

La campaña electoral se está haciendo con el propósito de influenciar al votante estadounidense, prometiéndole una vida mejor, para él y su familia, la recuperación de un nivel económico que desde hace buen tiempo no disfruta, una mayor seguridad personal, tanto económica como social, que pueda garantizar el futuro de su familia, poder recibir una parte mayor en la repartición de la riqueza, contar con más puestos de trabajo y mejor remunerados que lo que ahora obtiene. Todo eso se dirige con el fin de repercutir en esa parte de la población que no asiste al sufragio, pues considera que no resolverá nada con uno o con el otro.

Los cambios internos pueden afectar los intereses de la clase dominante y esta luchará porque no se realicen. Algunos tienen otra filosofía, fundamentada en desarrollar en unos pocos años un proceso de corte conservador, donde el 1 por ciento tendrá que sacrificar algo de lo que anualmente recibe, para que el 99 por ciento reciba un poco más, se tranquilice algo y continúe apoyando la política que desarrolle el gobierno. Además de recibir un poco más, los desposeídos incrementarán sus esperanzas de volver a vivir como lo hacían cuando disfrutaban del SUEÑO AMERICANO.

El que gane tratará de resolver, de cualquier forma posible, el problema económico que enfrenta Estados Unidos, de ahí que estoy seguro nosotros, los pueblos de América Latina y el mundo, seguiremos perdiendo.

Dr. Néstor García Iturbe es editor del boletín electrónico El Heraldo (Cuba) sarahnes@cubarte.cult.cu