Macri, inserción subordinada y conflicto en ascenso  

Escribió: Julio C. Gambina [1]

I Introducción

Los primeros meses del gobierno Macri sirven para preparar las condiciones institucionales de subordinación reclamadas por los grandes capitales. El programa de máxima de los capitales apunta a bajar el costo del salario en el proceso de producción y circulación, y al mismo tiempo, abaratar las condiciones de explotación de los bienes comunes. Los afectados son los derechos humanos de la mayoría trabajadora y los derechos ambientales.

Resulta evidente la ofensiva por una reforma laboral, explicitada por Macri en variadas entrevistas y recogida por un editorial del diario emblemático del poder [2]

El ajuste oficial se consolida con una inflación que favorece a los formadores de precios y afecta a la mayoría empobrecida, al tiempo que desalentó la producción local y estimuló la producción externa, con invasión de importaciones que compiten y desalojan la producción local. Inflación y recesión fueron dos efectos consecuencia de la política económica del gobierno Macri.

La especulación derivada de altas tasas impulsadas por el BCRA (entre 38% y 40% en lo que va del 2016) y el festival de bonos externos emitidos por el Ministerio de Hacienda, asociado al acuerdo y pago a los acreedores externos hipoteca el presente y el futuro de la economía local a las demandas del capital externo. 

II Liberalización e integración subordinada con ajuste

Argentina ha sido aceptada como “observador” en la Alianza del Pacífico, remedo del objetivo del ALCA luego de la derrota del 2005 y base de lanzamiento del acuerdo transpacífico, TPP. La disputa global es por la hegemonía de la apertura y la liberalización de la economía mundial en crisis, y Macri pretende que la Argentina sea parte del proceso en alianza con EEUU y su política exterior.

El papel del gobierno argentino es clave para modificar las relaciones de fuerza que se habían construido en la región sudamericana en el último tiempo y que habilitaban la discusión sobre integración alternativa, más allá de sus escasas realizaciones y enormes asignaturas pendientes. Lo real es que las expectativas se frustraron por límites de los procesos de cambio político y la ofensiva de las clases dominantes.

Con Argentina definida en el campo de la subordinación a la política exterior de EEUU y la convergencia con el Brasil del impeachment se facilita la discusión para integrar al Mercosur en la agenda liberalizadora, donde solo Venezuela sostiene una posición diferenciada. Con el gobierno Macri se habilita una lectura regional de retorno a la ofensiva liberalizadora hacia fines del Siglo XX, y el intento es retomar el punto de acumulación político e ideológico que el movimiento popular desplazó con las resistencias al programa liberalizador. Es lo que pretenden, ya que las movilizaciones populares obstaculizaron ese proceso de inserción subordinada.

Todos los pronósticos auguran caída del PBI de la Argentina para el 2016 y quizá, recuperación para el 2017. La pobreza crece y no remito a los picos de la pobreza, sino a los pisos que se consolidan en cada ajuste estructural acecido en este tiempo constitucional desde 1983. Algo similar ocurre con el desempleo y subempleo y la situación del 35% de contratos irregulares. El país de las clases dominantes y el gobierno se predispone, desde las nuevas condiciones políticas, a facilitar el funcionamiento del orden capitalista global, asegurando un papel dependiente y subordinado de la economía local al programa liberalizador.

Las estadísticas oficiales dan cuenta de la insatisfacción social mayoritaria producto de la recesión y la inflación. El INDEC informa que “la actividad industrial de junio de 2016 presenta una caída de 6,4% con respecto al mismo mes del año 2015” y que “En el primer semestre del año 2016 con respecto a igual acumulado del año anterior, la producción manufacturera muestra una disminución del 3,3%” [3]. Entre los rubros que más impacta la recesión está la construcción y la emblemática industria automotriz, con fuerte impacto en el desempleo y que nos interesa destacar por la conflictividad creciente del sector privado, que se agrega al tradicional conflicto de los estatales de los últimos años [4].

El cuadro presentado muestra la cruda realidad del ajuste. La política económica del gobierno Macri está dando sus frutos en materia de recesión, ya que el enfriamiento de la economía es producto de una concepción monetarista deliberada para bajar la inflación. Por ese camino se abrieron las puertas a las importaciones y junto al crecimiento de los problemas del comercio exterior y una tendencia creciente hacia el déficit, lo que se hace es la promoción de la producción externa, muy lejos del estímulo a un proceso de radicación de inversiones en la Argentina. Las falencias fiscales derivadas de la recesión, inducen mayor ajuste en el gasto público, ralentización del ritmo de las inversiones públicas y agrava la ausencia de inversiones privadas o del Estado en la perspectiva de activar el orden económico. Es grave el mantenimiento estructural del déficit fiscal que renueva las condiciones para profundizar el endeudamiento público del país como solución a corto plazo e hipoteca las finanzas públicas en el mediano y en el largo plazo. 

III Protesta social masiva, fragmentación y alternativa popular

Crece la masividad de la protesta por variadas razones y se destaca en este periodo la movilización del 29/4/16 convocada por las CGT y las CTA contra el ajuste, el veto a ley anti despidos y los tarifazos. Las centrales sindicales demandaron al Parlamento la emergencia ocupacional y así se elaboró la legislación para suspender los despidos, que muchos suponían de escaso efecto concreto, aun cuando pudo instalar la agenda por la gravedad y extensión de las cesantías. El movimiento obrero organizado pudo instalar agenda de debate político en la sociedad. 

Pretendo resaltar que sobre la ofensiva del gobierno Macri por lograr hegemonía política desde su mayoría electoral, el movimiento obrero pudo instalar desde la movilización una agenda política más cercana a sus intereses. Claro que el poder mueve también sus fichas e intenta desmarcar al movimiento obrero y por eso negocia con el sindicalismo tradicional para desalojar la calle y seguir disputando hegemonía. Los fondos devueltos [5] para obras sociales actúan en ese sentido, comprando voluntades de la burocracia sindical para alejar la perspectiva del paro nacional. 

Desde el gobierno se disputa hegemonía convocando al consenso pasivo y si puede al activo y lo hace desde la crítica a 12 años de kirchnerismo, algo que ya le dio réditos en la votación de renovación presidencial, quizá la mitad de lo cosechado en noviembre del 2015 para la segunda vuelta. Pretende que sea consenso activo y por eso publica “El Estado del Estado” [6] para mantener viva la llama de la crítica al gobierno anterior y avivar el rechazo de buena parte de la sociedad, incluso de los de abajo. Obvio que no se condena el acuerdo del poder, como las concesiones petroleras y mineras, los acuerdos secretos, caso Chevron, o el conjunto de iniciativas estatales que confirman el modelo productivo y de desarrollo de promoción de la dependencia tecnológica y productiva a mano de las transnacionales, en el agro, la industria o los servicios. Les interesa es difundir los casos de corrupción grosera de la gestión anterior y escamotear empresas off-shore y cuentas en el exterior del elenco gobernante.

También disputa consenso con la articulación legislativa del “pago a jubilados”, todo para legitimar el “blanqueo de capitales” y obtener ingresos fiscales y quizá alguna fuente local de inversión con divisas, además de desfinanciar el Fondo de Garantías y Sustentabilidad (FGS). 

En rigor, la cuestión es si la iniciativa del gobierno y del poder se impone en la disputa del consenso social, o si la movilización popular genera consenso para otro proyecto político, social y cultural de confrontación con la lógica del capital, la de la ganancia, la acumulación y la dominación. Articular lo diverso, y ensayar búsquedas de acciones que promuevan sujetos para el cambio es el desafío para la izquierda y el movimiento popular. Hay que construir programas y rumbos estratégicos, que superen los límites posibilistas para la disputa integral del poder. Es un problema de diagnóstico y por ende teórico, de crítica del capitalismo en nuestro tiempo, situado en Argentina y en la región, y en la creatividad para el despliegue de iniciativas políticas de la izquierda en el movimiento popular en camino hacia las transformaciones revolucionarias, contra el capitalismo y por el socialismo.

 Notas

[1] Doctor en Ciencias Sociales de la UBA y Profesor de Economía Política en la UNR. Integra la Presidencia de la Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítico, SEPLA. Director del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, IEF-CTA A. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. [2] “Un cambio indispensable en las relaciones laborales. Las normas que regulan el trabajo deben proteger a quienes lo realizan, pero al mismo tiempo no tienen que desalentar la inversión y la productividad”, La Nación, martes 26 de julio. http://www.lanacion.com.ar/1921823-un-cambio-indispensable-en-las-relacioneslaborales (consultado el 5/8/2016).

[3] INDEC. Estimador Mensual Industrial (EMI). En: http://www.indec.gov.ar/uploads/informesdeprensa/emi_07_16.pdf (consultado el 29/07/2016)

[4] El crecimiento de la conflictividad en un contexto de aumento de los despidos y caída del salario real. Informe del Observatorio del Derecho Social, jueves 4 de agosto de 2016. En: http://www.agenciacta.org/spip.php?article20687 (consultado 5/8/2016).

[5] Apenas 2.700 millones de pesos sobre un total de 30,000 millones congelados en una cuenta del Banco Nación por 10 años, por ende no actualizados y que revierten con bonos y promesas de coberturas de salud que debieran ser resueltas con recursos fiscales y no apropiados a los trabajadores.

[6] EL ESTADO DEL ESTADO. Diagnóstico de la Administración Pública Nacional en diciembre de 2015. En: http://www.casarosada.gob.ar/elestadodelestado/ (consultado el 5/8/2016).