La situación de los bosques tropicales empeora año tras año

La pérdida de árboles en 2017 en todo el año fue superada solo por la sufrida en 2016. 

Por BRAD PLUMER

 

Durante una sequía en Brasil el año pasado, incendios que buscaban despejar el suelo para cultivo se salieron de control y arrasaron con más de 1,2 millones de hectáreas de árboles.

En Colombia, un tratado de paz con un grupo rebelde allanó el camino para una fiebre de minería, explotación forestal y cultivo de tierras que hizo que la deforestación se disparara el año pasado.

En el Caribe, los huracanes Irma y María acabaron con casi una tercera parte de los bosques en Dominica y con una amplia franja de árboles en Puerto Rico.

En total, los bosques tropicales del mundo perdieron alrededor de 16 millones de hectáreas de árboles el año pasado, de acuerdo con un estudio de Global Forest Watch que usó datos satelitales de la Universidad de Maryland. Eso convirtió a 2017 en el segundo peor año de pérdida de cobertura forestal tropical en el registro satelital, superado sólo por 2016.

El reporte del estudio llegó mientras que ministros de naciones forestales se reunían en Oslo a fines del mes pasado para hablar de cómo proteger mejor los bosques tropicales, que albergan a alrededor de la mitad de todas las especies del mundo y juegan un papel clave en la regulación climática del planeta.

Los árboles absorben dióxido de carbono de la atmósfera y atrapan ese carbono en su madera y suelo. Cuando los árboles son destruidos, el carbono vuelve a ser liberado a la atmósfera, lo que calienta el planeta. De acuerdo con algunos cálculos, la deforestación representa más del 10 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono de la humanidad cada año.

Imágenes satelitales mostraron que Colombia perdió 400 mil hectáreas de bosque en 2017, un aumento del 46 por ciento desde el año anterior. Gran parte de eso se dio en la región Amazónica de Colombia, en zonas que solían ser controladas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, o las FARC.

“A medida que las FARC se han desmovilizado, grandes áreas vuelven a quedar abiertas y se ve esta avalancha de gente que se apodera de tierras por diferentes motivos, como para plantar cacao o para la cría ganadera”; dijo Mikaela Weisse, analista de investigación en Global Forest Watch.

El análisis de Global Forest Watch mostró que Brasil perdió una cantidad sin precedentes de árboles en 2016 y 2017, debido en parte debido al brote de incendios. Los satélites también detectaron evidencia de desmonte de tierras en áreas donde hay una débil aplicación de la ley.

La República Democrática del Congo vio más pérdida forestal el año pasado que cualquier otro país aparte de Brasil —alrededor de 1.4 millones de hectáreas, un aumento del 6 por ciento desde el año anterior—, un proceso en el que la tala forestal, la producción de carbón vegetal y la agricultura a pequeña escala probablemente jugaron papeles clave. Hubo razones para el optimisno en Indonesia, donde medidas severas contra la deforestación mostraron algunos resultados: la pérdida forestal en turberas protegidas de Indonesia cayó un 88 por ciento en 2017.

Pero esas historias positivas son poco comunes y los expertos dicen que se necesita más para desacelerar la deforestación. Sólo el 2 por ciento del financiamiento internacional para combatir el cambio climático se destina a la conservación de bosques, dijo Frances Seymour, investigadora titular del Instituto de Recursos Mundiales.

“Intentamos apagar un incendio con una cuchara de té”, señaló.