Para comprender la relación Amazonía-incendios

Los efectos de los incendios en la Amazonía no se limitan a la región boscosa. La columna de humo avanzaba hacia el continente sudamericano, también alimentada por los incendios forestales en Bolivia y Paraguay, llegando a partes del sur de Brasil, el norte de Argentina y Uruguay. También el este de Perú.

Escribió: Jorge Urquiza, desde Argentina

El número de incendios forestales en Brasil ha crecido un 70% desde enero de 2019 con respecto al mismo período del año pasado, y sólo en el mes de julio se deforestaron 2.254 kilómetros cuadrados, un 278% más que en el mismo mes del año pasado.

La crisis en la Amazonía es un ejemplo de fuegos que se prenden de manera deliberada, a fin de desmontar tierras que se usan para cultivar o para que el ganado paste. En el caso de Brasil, la razón es la demanda mundial de soja y ganado vacuno, sobre todo desde que China se ha vuelto más rica y más gente puede comprar carne. Y que Jair Bolsonaro, quien fue elegido presidente de Brasil en 2018, ha defendido la expansión de la industria agrícola y ha dado vía libre a la deforestación, incluso quitando recursos a los grupos conservacionistas y negándose a recibir fondos para esos fines, lo que lo ha llevado a enfrentarse a distintos países europeos. Si bien la reacción en el interior de Brasil y en el exterior, han logrado visibilizar el problema y que se combatan los incendios con todos los recursos disponibles, no han logrado solucionar el problema de fondo. Entre otras consecuencias, aceleró la caída del acuerdo UE-Mercosur y varias empresas suspendieron la importación de productos agrícolas brasileños como el cuero.

Aunque los incendios en Brasil se han convertido en una crisis internacional, son solo una parte de los muchos que suceden alrededor del mundo. Su mayor severidad y dispersión a lugares donde antes rara vez había incendios provoca temor de que el cambio climático esté exacerbando el peligro. Estos lugares incluyen el sur de África, Siberia, Alaska, Tailandia, Portugal y las Islas Canarias.

Las comunidades indígenas en la Amazonía han usado fuego en la selva durante generaciones, aunque suelen cultivar áreas mucho más pequeñas, plantar una cierta diversidad de cultivos y cambiar de parcelas después de unos años para que la selva pueda volver a crecer, pero ellos son capaces de controlar esos incendios.

Eso es diferente a lo que actualmente está sucediendo en la Amazonía, donde, debido a que la agricultura en la actualidad está más industrializada, las tierras deforestadas suelen quedarse preparadas para el cultivo de manera permanente. Sin embargo, de cualquier manera, a veces se prende fuego: con frecuencia los agricultores desmontan un campo para nuevos cultivos quemando el rastrojo de los cultivos anteriores, lo cual explica muchos de los incendios actuales.

En el sureste asiático se está dando un patrón similar, pues el 71 por ciento de las turberas (un tipo de humedal) se han perdido en Sumatra, Borneo y Malasia peninsular entre 1990 y 2015. En muchos casos los bosques fueron remplazados por plantaciones para producir aceite de palma, uno de los cultivos más importantes de la región que se usa en una variedad de productos, desde galletas hasta colonia.

Aunque ambos involucran la quema de turba, los incendios en Indonesia son bastante diferentes de lo que están sucediendo en las zonas septentrionales del mundo, como el Ártico. A mediados de este año, se desataron incendios forestales en toda la región, incluyendo Alaska, Groenlandia y Siberia, en lugares que no solían incendiarse.

El fuego se enciende a causa de las temperaturas más altas que secan las plantas y las hace más inflamables. Muchos investigadores dicen que el calor es una señal del cambio climático en una región que se ha calentado con mayor rapidez que el resto del mundo. Conforme se propagan estos fuegos, también se extienden sus emisiones de dióxido de carbono, las cuales han alcanzado sus niveles más altos desde que en 2003 se empezó a llevar un registro con satélites.

Los incendios no solo se consideran una señal del cambio climático, sino que también pueden exacerbar el calentamiento global debido al hollín que se produce con la quema de turba, que es rica en carbón. Cuando el hollín se asienta en los glaciares cercanos, el hielo absorbe la energía del sol en lugar de reflejarla, lo cual acelera el derretimiento del glaciar.

Si bien los incendios que han golpeado el Ártico son inusuales, no todos son tan inesperados. En algunos lugares hay un ciclo estacional de incendios que desempeña un papel importante en el ecosistema. Pero aun así, en lugares como California, los incendios son un 500% más grandes de lo que serían sin el cambio climático provocado por el hombre.

Más allá de los incendios y la deforestación, hay otras muestras de que el modelo capitalista de producción arruina la naturaleza y es incompatible con su preservación y recuperación. Por ejemplo cantidad de desechos plásticos arrojada en los mares de todo el mundo, o la cantidad de pesticidas que contaminan el aire y los suelos.

Y también la defensa del medio ambiente, como han sido también las libertades democráticas o el hambre, es usada como pase de facturas entre capitalistas, excusa de los países imperialistas para intervenir fuera de sus fronteras o para desviar la atención de los propios problemas, incluyendo sus propios problemas ambientales.

*****

Agregado: Proyecto Calha Norte

Un proyecto del Ejército brasileño de los '80, en plena Guerra Fría, para desarrollar un territorio de 1,5 millones de kilómetros cuadrados a lo largo de ocho estados –Acre, Amapá, Amazonas, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Pará, Rondônia y Roraima–, un área más grande que todo el territorio de Perú o la mitad de Argentina o todo Irán. Con represas, carreteras y puertos sobre el río Amazonas. Incluye un puente sobre el río Amazonas en la ciudad de Óbidos, una hidroeléctrica en Oriximiná y la extensión de la carretera BR-163 hasta la frontera con Surinam. Luego, se conectará esta carretera con otras que den acceso a Manaos, Porto Velho y la frontera con Venezuela. En forma paralela se construirá el complejo de vías del ferrocarril EF-170 o Ferrogrão. Calha

Norte fue desarrollado en 1985, durante el gobierno de José Sarney, y con Brasil –así como el resto de América Latina- bajo la influencia de Estados Unidos. Las justificaciones del proyecto fue la fuerte presencia de militares cubanos en Surinam, así como las guerrillas colombianas, del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), lo que constituía una hipotética amenaza comunista. También, los militares querían combatir el contrabando en la frontera y morigerar los conflictos entre empresas mineras, garimpeiros (mineros informales) e indígenas.

*****