Crece indignación por falta de acuerdos en la COP25

Armando G. Tejeda, corresponsal | sábado, 14 dic 2019 15:57

 

La cumbre ambiental COP25 pospuso su clausura ya que los países asistentes no han logrado acuerdos sobre la reducción de carbono. Foto Afp



Madrid. La comunidad científica y las organizaciones sociales presentes en la Cumbre del Clima de Chile (COP25) estallaron de indignación ante la última propuesta de conclusiones que se presentó en el plenario para su aprobación. En el documento no se fijaban los criterios para la regulación y fiscalización del mercado del carbono que se habían exigido y tampoco se comprometían a aumentar el fondo de ayuda para la emergencia climática, asumiendo algunas de las exigencias de los países señalados como los responsables del bloqueo: Estados Unidos, China, Japón, Rusia, Brasil y Australia. El encuentro multilateral sigue sin poder clausurarse y continúa abierto el debate.

Los pabellones de Ifema, el recinto ferial de Madrid donde se ha celebrado la COP25 desde el pasado 2 de diciembre, ya están prácticamente vacíos y las instalaciones las empiezan a desmantelar poco a poco. Quedan en pie los salones principales de las delegaciones de “alto nivel”, una sala de prensa y algunos saludos previstos para reuniones. Al interior ya no hay las miles de personas que acudían a diario, ahora sólo quedan grupos cada vez más reducidos de los 196 países representados, miembros de seguridad de la ONU, algunos representantes de las organizaciones civiles y los periodistas acreditados.


La presidencia chilena de la COP25, encabezada por la ministra del ramo, Carolina Schmidth, se presentó alrededor de las tres de la tarde con un nuevo borrador para ser sometido al escrutinio del plenario. Era un nuevo intento de alcanzar un acuerdo, pero las reacciones de rechazo fueron inmediatas y no sólo de los representantes de las organizaciones ecologistas y científicas, sino también de las delegaciones oficiales más comprometidas con el medio ambiente y que suman más de 80 países que están dispuestos a aumentar sus compromisos para la reducción de los gases de efecto invernadero.


Unos minutos más tarde y ante el rechazo generalizado a la propuesta compareció el coordinador de la COP25, el también chileno Andres Landerreche, quien reconoció que el consenso está aún lejos y que en cualquier caso iban a presentar un nuevo borrador “para intentar mejorar el texto, pero va a depender de las partes, ya que nosotros sólo somos puentes y facilitadores”. Unas horas después de esa comparecencia se volvió a anunciar un nuevo plenario, en el que en teoría sería valorado el documento, pero a la media hora se decidió posponerlo y ni siquiera se fijó una hora para su celebración. Incluso se advirtió que las negociaciones se podrían prolongar hasta este domingo, cuando la idea original era clausurar el encuentro el pasado viernes por la tarde.


Entre las voces más críticas con el documento que se pretende aprobar en el plenario fue la de la directora de Greenpeace Internacional, Jennifer Morgan, quien señaló como responsable del fracaso a la presidencia chilena de la COP25, ya que “tenía un trabajo que hacer, que era proteger la integridad del Acuerdo de París y no permitir que la codicia y el cinismo lo destruyan. Y ahora mismo, está fracasando en esa encomienda”.


También expresó su malestar la Unión de los Científicos Preocupados, cuyo vocero, Alden Meyer, explicó que “la última versión de la propuesta presentada por la presidencia nos parece completamente inaceptable. No apela a un aumento de la ambición de los países para mejorar sus planes de reducción de emisiones. Si los líderes mundiales fracasan en el aumento de la ambición climática en la próxima COP26 en Glasgow, la meta acordada en París para detener el aumento de temperaturas por debajo de los 2ºC, y mucho menos la meta de 1,5ºC, será casi imposible de alcanzar. Así que el planeta está ardiendo y cada vez es más difícil de alcanzar la ventana de escape”.

El científico fue más allá al advertir que el documento que se pretende aprobar en la COP25 es “el del nivel más bajo, injusto e inmoral” de todos los que se han aprobado en los últimos 25 años, además de no incorporar las exigencias de los jóvenes y los pueblos indígenas de todo el mundo.


Desde la organización ecologista WWF, Vanessa Pérez-Cirera, se abundó en que durante las dos semanas de la Cumbre “no hemos escuchado que ninguno de los países con mayores emisiones EU, China, Australia, India, Japón o Brasil, entre otros, hayan expresado sus intenciones de aumentar compromisos climáticos a 2030. Más bien al contrario”.

Ante la gravedad de la situación, algunas de las asociaciones que seguían presentes en la COP25 celebraron una reunión extraordinaria en los pasillos, precisamente para abundar en su preocupación y malestar. Entre los que tomaron la palabra destacó el mexicano Jorge Martínez, de la plataforma Youngo, quien recordó que millones de personas están haciendo huelga no porque quieran sino porque están "aterrorizados por su futuro y el del planeta. “En la COP, los países han pisoteado esas voces. Han fallado en alcanzar la ambición necesaria”, lamentó.


A las diez de la noche del sábado seguía sin haber un acuerdo. Más aún ni siquiera se había fijado una hora para el plenario definitivo y nadie era capaz de asegurar que éste se celebraría hoy o mañana.