El colapso del imperio está en proceso, y sigue creciendo

Por  Mario Briones R. 16/01/2020

 

La decadencia subyacente del sistema neoliberal y hacia dónde pueden conducirnos los nuevos acontecimientos mundiales, como la tensión entre Estados Unidos e Irán, o la rebelión en Chile, que vive en constantes protestas, y las que ocurren en diversos puntos del planeta, provoca un cierto grado de confusión e incertidumbre que desvía el foco de la conversación principal, que es el modelo neo liberal.

Con el paso de las semanas, en Chile está quedando la sensación de un gobierno que no gobierna y de un Piñera atrincherado en La Moneda con una bajísima adhesión ciudadana, al que nadie escucha, incluidos los partidos políticos que lo apoyan. La violencia ha servido como excusa perfecta para armar un discurso público, en que el gobierno y toda la derecha han puesto como requisito previo para avanzar hacia una nueva constitución, regresar a la normalidad, aduciendo que no están dadas las condiciones para legislar bajo actos de violencia. La represión ha sido una respuesta carente de legitimidad política y ciudadana, para seguir aferrados al poder, para lo cual elaboraron rápidamente y lograron aprobar, con ayuda de la oposición, leyes exprés para combatir encapuchados, saqueos, barricadas, etc.

El cinismo de voceros, de las autoridades de gobierno y de casi todos los políticos de derecha, es escandaloso, al declarar que no están dadas las condiciones de tranquilidad y paz que corresponden a un estado de derecho y que lo primero que debe hacerse para avanzar, es restablecer el orden y volver a la “normalidad”. Lo que señalan es una feroz agresión a la conciencia de millones de chilenos, que no olvidan cómo fue instalada la constitución de 1980, elaborada en dictadura sin ninguna participación del pueblo, al ser redactada por cuatro personas que no pidieron la opinión a ningún partido opositor, todo sustentado con las armas y miles de muertos, torturados y desaparecidos, cuyas familias aún siguen buscando sus cuerpos. ¿Eran esas las condiciones apropiadas para elaborar una constitución?

El argumento de la falta de condiciones, le ha servido a la derecha como excusa para rechazar en el Senado consagrar el uso de las aguas como bien público, con carácter constitucional, modificando la actual constitución. Es un anticipo de lo que se espera de ellos y sirve como buen ejemplo para explicar por qué un 1/3 es más que 2/3. En esta ocasión, 12 senadores de derecha votaron por el rechazo, mientras 24 lo hicieron por la aprobación. El ladino senador de derecha Manuel José Ossandón, intenta crear más confusión al utilizar un artilugio cuando dice que, “el artículo 5 del Código de Aguas define que sí es un bien nacional de uso público”. “Segundo, que el Código Civil también define en un artículo, que el agua es un bien nacional de uso público”, (refiriéndose al artículo 595 del Código Civil) y refiere que el senador Jaime Quintana está mintiendo.

Ossandón intenta crear confusión cuando dice, “yo sí quiero que tenga rango constitucional”, pero al momento de votar, rechaza que tenga rango constitucional, explicando que hacerlo ahora, “no tiene sentido”. Lo que no tiene sentido es justificar con un argumento baladí que parece decir sí, pero al votar lo hace con un ¡no! Tal demagogia es una característica en este senador, que le permite parecer como “rebelde” frente al pueblo, trastocando la realidad, con un juego de argumentos falsos para ganar adeptos, método que le ha permitido escalar en política en comunas populares.

El tema de fondo es el mismo, tanto el estallido social en Chile, como la intensión de Donald Trump de iniciar unilateralmente un conflicto entre Estados Unidos e Irán, tiene una misma raíz, sostener los privilegios para la elite, a pesar del colapso que se avizora del modelo neo liberal.  En el caso de Estados Unidos, presenta una agravante, la descomposición moral al sostener que asesinar a un general iraní se justifica simplemente porque Donald Trump dice que “tenía” pensado eliminar la vida de varios norteamericanos.  Ahora se asesina por pensar.

La acción de Donald Trump para atacar al general Qasem Soleimani, es parte de la concepción que sustentan grupos de fanáticos para creer que los Estados Unidos es un país “excepcional”, inspirados en un mandato de origen “divino”, que se fue forjando en una especie de borrachera de fanatismo religioso y supremacismo nacionalista, donde prima el blanco sobre otras razas dentro de una burguesía puritana de extrema derecha. Todo el resto, que no sean europeos nórdicos, son bárbaros. Cabe recordar que, en 1921, casi un siglo atrás, el presidente Warren G. Harding, limitó la entrada a EE.UU. de los europeos no nórdicos. Esto que parece tan lejano, lo volvió a repetir Donald Trump en su política migratoria de gobierno, rechazando el ingreso de asiáticos, latinos, negros, haitianos, etc., exceptuando a los noruegos y nórdicos en general.

Se trata de la misma moral que tienen los Estados Unidos para rechazar el llamado urgente del primer ministro iraquí, Adel Abdul-Mahdi, para que Washington promulgue un «mecanismo de retirada» de las tropas estadounidenses que ocupan Irak. La respuesta fue que es «nuestro derecho» como una «fuerza para el bien» en la región, mantener una «postura de fuerza apropiada en el Medio Oriente”. Se vuelve a observar el mismo “excepcionalismo” comentado.

La urgencia de Donald Trump para actuar en la forma que lo ha hecho, tiene que ver con la imperiosa necesidad de los Estados Unidos de resolver, en el corto plazo, la sostenibilidad del imperio norteamericano a mediano plazo por medio del dominio o influencia geopolítica del oriente medio, donde se encuentra el petróleo. Es ahí donde existen polos de resistencia de países como Líbano, Yemen, Siria, Gaza, además de los grupos chiíes respaldados por Irán, que ganaron fuerza en Irak después de la invasión liderada por Estados Unidos en 2003, y por supuesto, Irán mismo.

Tanto por la terminología utilizada para justificar la acción de asesinar al general iraní, que pudo ser cualquier otro líder, como los conceptos implícitos para construir una realidad desde la falsedad, son un feroz defensa de los privilegios crecientes de la elite de EE.UU.  En el caso de Chile, es lo mismo, “la normalidad”, como el estado de “orden” preestablecido por el neo liberalismo, que les permite la constitución de 1980, legada por “mi general Pinochet” como dicen Allamand y otros, para referirse al dictador, es para que siga funcionando la banca, los mercados cautivos de las grandes empresas, la explotación minera de las transnacionales, las concesiones, las AFP´s, las isapres, las bajas remuneraciones, las aguas en manos de los privados, etc. En ese mismo sentido, debo mencionar que la Corte Suprema falló a favor de la transnacional canadiense Barrick Gold, en favor del proyecto Pascua Lama. Los glaciares en el área del proyecto, como Los Amarillos, Guanaco, Canito, Gla C34, Potrerillos y Gla P08, terminarán siendo destruidos fatalmente.

Lo que ocurra en Chile y en gran parte del mundo, llegará de Estados Unidos. Por eso debemos poner atención en Norteamérica, donde se está armando el Armagedón, que explicaré en las siguientes líneas. Construyeron una estructura financiera artificial que se está saliendo de control y que se sostiene por la presión política, las sanciones, embargos, castigos o directamente por la aplicación de la fuerza militar sobre el mundo, para sacar recursos naturales y energía barata. El gobierno de Donald Trump armó una guerra comercial con China, para intentar cambiar las condiciones que favorecen a los asiáticos, en las operaciones de bienes y servicios que se intercambian con dólares.

Un reciente informe de Jan Lambregts de Rabobank, un banco holandés fundado en 1972, de carácter multinacional, ha hecho una especie de descubrimiento respecto de la financiarización, que ha sido utilizada como “la rueda de la fortuna” en beneficio de las grandes fortunas norteamericanas. Para explicar con mayor claridad dicha particularidad, es preciso recordar que, en 1971, Richard Nixon declaró la inconvertibilidad del dólar en oro, y terminó de manera unilateral con el acuerdo de Bretton Woods. Todo el empuje industrial iniciado después de la II G.M., en especial de la industria militar que se transformó en industria civil, se había vuelto obsoleta y ello quedó en evidencia cuando ocurrió el embargo del petróleo en 1973, un acto de represalia a los países que apoyaron a Israel en la Guerra del Yom Kippur, que causó un aumento del barril de petróleo de US$ 2,90, a US$ 11,90, un gran salto de 310%.

Se inicia la era de los grandes déficits de los Estados Unidos, incrementados con más aumentos del precio del petróleo y otros recursos, que fueron financiando emitiendo deuda en dólares. Por la brevedad del espacio, sólo diremos que hubo fuertes periodos de inflación y estancamiento de la economía, que se llamó “estanflación”. La deuda fue creciente desde Reagan, Bush, Clinton, Bush (hijo), Obama, hasta con hoy con Trump. Sólo en el período de Clinton, disminuyó un poco. Como un dato al pasar, la deuda mundial ha vuelto a subir a US$ 253,6 billones, según el IIF (Instituto de Finanzas Internacionales).

Lambregts de Rabobank señala que, a mediados de la década de 1990, las empresas y las grandes corporaciones estadounidenses optaron por favorecer la inversión en activos financieros. Recordemos que la recesión del 2008, fue una crisis financiera, centrada en las hipotecas convertidas en derivados financieros repartidos por todo el mundo. Las expansiones cuantitativas de la Reserva Federal, siguen siendo la principal fuente que alimenta los activos financieros y que no pueden o no quieren detener. El primer intento de subir las tasas fue hasta 2,5 % en diciembre 2018, pero duró hasta julio de 2019, cuando la economía empezó a convulsionar por el aumento de las tasas, y se regresó al régimen de bajas que situó la tasa al día de hoy en 1,75%. El banco Rabobank señala que las tasas se quedarán bajas para siempre. La razón es que las empresas se centraron en los activos financieros, el nuevo talismán para generar utilidades, con los dólares baratos que terminan negociados en las bolsas.

Desde la crisis del 2008, en EE.UU., la inversión neta nacional en activos fijos, como plantas industriales, maquinaria, ampliaciones, etc., cae notoriamente desde niveles de 8% a 4% del PIB, incluso menos. Es lo que explica el bajo crecimiento de la productividad, que no debería sorprende a nadie, porque las empresas están acumulando activos financieros y no productivos. Para qué producir, si la demanda de la gran población son salarios miserables.

Dicha particularidad explica la escasez de inflación a nivel salarial en el mundo desarrollado, a pesar de los niveles históricamente bajos de desempleo. La razón es que el declive de la participación de la fuerza de trabajo en el PIB ha venido disminuyendo sistemáticamente agravada por la globalización y la robotización. Es notoria la caída en el PIB desde el año 2000, determinando que los beneficios no lleguen a los trabajadores. Muy por el contrario, la explosión de los ingresos producto de la ingeniería financiera se elevó desde US$ 800 mil millones en el año 2000, a más de US$ 2 billones en la actualidad, dinero que va al bolsillo de las grandes corporaciones e inversionistas. Cada vez que sacan el pie del acelerador de la imprenta de dólares en la FED, se tambalea el castillo de “naipes” que puede reventar todas las burbujas, y por eso son los bancos centrales los responsables de la caída del crecimiento de la economía mundial y del comercio.

La financiarización a través de la FED, que se expresa en los elevados índices bursátiles de acciones y bonos, se alimenta por el dinero que va a parar a los bancos, los cuales entregan crédito para comprar bonos o acciones, y está resultando en un desajuste estructural que ha sido ineficaz para reactivar la economía. El próximo paso podría ser que la FED decida operar con tasas NIRP (Negative Interest Rate Policy) tasas negativas, como ha hecho el BCE Japón, en un intento por hacer desaparecer dólares y lograr el equilibrio financiero, un absurdo que no ha resultado en ningún país para reactivar la economía.

En el intertanto, deben seguir inyectado dinero para que los grandes inversionistas sigan realizando negocios con capital financiero especulativo, que está afectando el crecimiento mundial de la economía y una fuerte caída del comercio mundial. La concentración del capital financiero es de responsabilidad de la FED y de los principales bancos centrales de operar para los más altos niveles de la elite, capturando dinero y jibarizando la inversión fija.

La Reserva Federal seguirá con su política de bajas tasas y dinero barato. El mercado de repositorios es una instancia que obligan a los bancos a cubrirse al final del día de los excesos en operaciones de crédito. A partir de septiembre de 2019, empezaron las señales de falta de liquidez que elevó la tasa de interés en las operaciones de repositorios a 10%. Fue la alarma que obligó a la FED a intervenir en lo que se ha llamado la monetización de la deuda, ingresando más emisiones de dólares en el sistema. Esta vez se trata de billetes dólares y no de ampliar crédito en un banco de la FED. El propósito de intervenir fue absorber con suficiente emisión la deuda del gobierno de los Estados Unidos, manteniendo bajas las tasas.

Hasta ahora eso ha significado que el 90% de todas las emisiones son nuevas, y la FED está inyectando US$ 100 mil millones cada mes en el sistema. La falta de cobertura en los bancos respecto de los repositorios, fue un motivo de alarma porque la FED ha debido destinar medio billón de dólares en emisiones a fines del 2019 para apoyar a los bancos. El problema es que de hecho, los concesionarios y los bancos ya no podían seguir ayudando a financiar la creciente deuda federal, que se produce por la colocación de los bonos del Tesoro, sin alterar la liquidez, y que como se señala, corresponden a fondos para financiar el gastos federal del gobierno y sus crecientes déficits anuales cercanos a US$ 1 billón. En el fondo, la Reserva Federal está apuntalando a un problema estructural, que el modelo neo liberal no puede resolver y que actúa como soporte a Donald Trump para aumentar la tensión con China, Irán y otros países con dólares baratos.

Uno de los tantos problemas estructurales, no obstante el avance en innovación tecnológica de los Estados Unidos, ha sido su imposibilidad de competir dentro de una globalización que ellos mismo crearon, en el ámbito industrial, productivo y energético. No obstante haberse convertido en una economía de servicio, siguen manteniendo un elevado estándar de vida de US$ 53.042 de PIB per cápita, que no les corresponde. Sostener este esquema, dando a entender que la economía de los Estados Unidos está firme y sólida, es una falacia cuando el resto del mundo está bajando fuertemente en actividad económica y en comercio mundial. Tal como lo dijimos al inicio, están apareciendo los disturbios sociales en todas partes, que son explosiones unidas por el mismo hilo conductor. Si hubiera un cambio de política monetaria y subieran las tasas para lograr un equilibrio, la recesión dentro y fuera de los Estados Unidos no se demoraría en aparecer. Sería enorme y desastrosa, porque pagar el servicio de la deuda es una misión imposible que haría caer a muchos países en defaults.