Se extiende por el mundo árabe la rebelión iniciada en Túnez

 

Publicó: Clarin, Argentina el 19/01/11

 

Una decena de personas en varios países se quemaron “a lo bonzo” y uno murió, en Egipto, en reclamo de democracia y empleo. Imitaron así la autoinmolación de un tunecino que acabó desatando la revuelta contra el régimen de Ben Alí.

 

Túnez seguía envuelta en la violencia y el gobierno de “unidad nacional” comenzaba ayer a resquebrajarse, apenas en su segundo día en funciones. Mientras, los países árabes observaban con preocupación una ola de protestas e intentos de suicidio a lo bonzo, imitando el gesto del joven tunecino cuya muerte desencadenó una rebelión popular que reflejó un profundo malestar social y político, y derribó al régimen de Zine el Abidín Ben Alí, el viernes, tras 23 años en el poder.

 

Mohamed Bouazizi, de 26 años, murió a comienzos de enero luego de haberse prendido fuego el 17 de diciembre en el centro de la ciudad tunecina de Sidbouzid, en protesta por el alto desempleo, luego de que la policía volcara el carrito en el que vendía frutas y hortalizas. La terrible escena de su cuerpo envuelto en llamas en una plaza desató violentas protestas en la capital, Túnez, y otras ciudades. Los enfrentamientos entre manifestantes y la policía dejaron al menos 78 muertos , según organizaciones de derechos humanos.

 

Pero además, el caso de este joven y la revuelta posterior, en rechazo a la situación económica, la censura y la corrupción en el gobierno, fue el detonante de una reacción en cadena en todo el mundo árabe , donde se han registrado hasta ayer otra decena de intentos de suicidios a lo bonzo y al menos una muerte.

 

Todos reclamaban empleo y apertura democrática, en países gobernados desde hace años, o décadas, por las mismas manos.

 

Cinco ciudadanos egipcios se quemaron en los dos últimos días para protestar por sus malas condiciones de vida. Un albañil de 25 años, desempleado desde hace un año, murió ayer en el hospital, un día después de rociarse con nafta y prenderse fuego en el tejado de su casa en Alejandría, informaron fuentes de las fuerzas de seguridad, y agregaron que el hombre sufría de depresión.

 

Otros tres hombres intentaron prenderse fuego en el centro de El Cairo. El lunes, otro lo hizo frente al parlamento, para protestar por el cierre de su restaurante. Los cuatro sobrevivieron.

 

También se registraron desde el domingo cinco casos en Argelia y otro en Mauritania . Todos quedaron gravemente heridos.

 

En todos los casos, la respuesta inmediata de las autoridades fue asegurar que los individuos padecían desórdenes mentales, y no que protestaban contra el gobierno. Pero, según varios analistas, estos casos muestran un creciente malestar social.

 

La ola parece haber llegado a Francia, donde ayer un adolescente se prendió fuego en un colegio secundario de Marsella y fue llevado al hospital en estado grave, informaron los bomberos. Pero no estaban claros los motivos.

 

En Yemen, la policía dispersó con gases lacrimógenos una manifestación de estudiantes que reclamaban un cambio democrático. Los estudiantes desfilaron por el campus de la universidad de Sana con consignas de apoyo al levantamiento popular en Túnez y llamando a los “pueblos árabes a rebelarse contra sus dirigentes”.

 

En Sudán, el jefe de la oposición islamista, Hasan al Turabi, fue detenido el lunes a la noche en su casa, unas horas después de haber declarado que una revuelta popular como la de Túnez era “probable” en su país.

 

“No hay ningún canal por el que transmitir quejas y eso está llevando a la gente a quemarse. La gente termina así después de muchas injusticias”, explicó a la agencia DPA Bahey Eldin Hassan, director del Instituto de Estudios de Derechos Humanos de El Cairo (CIHRS).

 

Para Amr Hamzawi, del centro para Oriente Medio de la fundación estadounidense Carnegie, basado en Beirut, estas inmolaciones reflejan la “total desesperación” de gran parte de las poblaciones árabes y la incapacidad de aportar una respuesta a ella por parte de los regímenes autoritarios implantados en estos países.

 

En tanto, Túnez seguía ayer sumido en el caos. Tres ministros abandonaron el “gobierno de unidad” formado el lunes y miles de personas volvieron a las calles para protestar contra la permanencia en el gabinete de aliados del ex presidente derrocado el viernes. Los manifestantes denunciaron que el nuevo gobierno es puro maquillaje y no un cambio real.

 

La situación en Túnez será seguramente el eje de una cumbre económica de líderes de la Liga Arabe hoy en el balneario egipcio de Sharm el-Sheij.