El legado de Calderón:

pobreza, violencia y feminicidios

 

Editorial del periódico El Socialista,  361, Partido Obrero Socialista, México

 

Recibimos el inicio de año con pésimas noticias. A pesar de los ánimos triunfalistas del gobierno mexicano, que insiste en que el país está en franca recuperación, lo cierto es que la clase trabajadora mexicana no ve ni por asomo, los signos de la tan cacareada mejoría de la economía mexicana. A esto se suma el clima de violencia en el que el narcotráfico y el gobierno han sumido a buena parte del territorio mexicano.

Las políticas que el gobierno impulsa, cada vez apoyan de manera más descarada a los grupos de poder cercanos al presidente y su gabinete. Por ejemplo, se ha echado para atrás la ley que prohibía la venta de comida chatarra en las escuelas, misma que ha generado una epidemia de obesidad en la niñez mexicana, en una clara y escandalosa concesión a los grandes grupos como Bimbo y Sabritas. En contra parte, se han decretado aumentos escandalosos en alimentos y en las gasolinas, de manera que los limones

y otras verduras y frutas, están destinados a convertirse en productos de lujo; los aumentos, por supuesto, no se acompañan con incrementos salariales, de manera que las condiciones de vida e las familias mexicanas se ven cada vez más deterioradas.

Por si no bastara con los golpes a nuestra economía, debemos lidiar con los estragos de la famosa guerra al narcotráfico –aunque ahora Calderón sufra de amnesia y declare que él nunca utilizó términos bélicos para catalogar a su absurda cruzada para beneficio de los grupos criminales cercanos a él. De acuerdo a organismos internacionales, México ha alcanzado niveles de violencia sólo comparables a los que se padecen en países como Afganistán. Ejecuciones y balaceras son ya parte de la cotidianidad de poblados y ciudades en toda la república.

Y como siempre, las víctimas de la violencia, son los sectores más desprotegidos de la clase trabajadora. De acuerdo a organizaciones de derechos humanos, las principales víctimas en estos enfrentamientos son los niños y los jóvenes. Además, los feminicidios, la peor expresión de la violencia de género, va en incremento. A últimas fechas, la cifra de mujeres asesinadas en el  Estado de México se ha incrementado rápidamente, a pesar de que el gobierno de Peña Nieto insista en minimizar la problemática y sus aliados intenten por todos los medios, culpabilizar a las víctimas. Los casos más emblemáticos de esta problemática, son los de Maricela Escobedo y Susana Chávez, luchadoras sociales a las que dedicamos un espacio en esta edición.

Los incrementos en alimentos y gasolina, así como la violencia, son cánceres impuestos a través de las actuales políticas  económicas gubernamentales, son parte de una ofensiva contra nuestras condiciones de vida y de trabajo, contra nuestros derechos más elementales. Y su raíz está firmemente cimentada en todas las instituciones gubernamentales; tampoco podemos confiar en que los partidos políticos burgueses, aún cuando se llamen así mismos de izquierda, salgan a defendernos. Todos, absolutamente todos, buscan defender sus intereses…que no son ni por asomo los del pueblo mexicano.

Es momento de formar un gran frente de lucha que unifique a todas las expresiones de resistencia. Sólo la unidad de los sindicatos independientes, de los electricistas, los mineros, el magisterio, las mujeres y los jóvenes, podrá obligar al gobierno a echar atrás sus políticas depredadoras. Es momento de unificarnos y salir a las calles a exigir aumento salarial de emergencia, a exigir la salida del ejército de las calles, a levantar nuestra voz para que los homicidas de mujeres y sus cómplices –funcionarios y políticos de  todos los niveles- pisen la cárcel y se queden ahí.

El pueblo mexicano no debe pagar el precio por proteger los intereses de los grupos cercanos al poder. Es momento de organizarnos en asambleas que impulsen movilizaciones y acciones en todos los estados de la República, para gritarle al gobierno que no estamos dispuestas y dispuestos a sumir sus absurdas medidas económicas y políticas.