Que EEUU se deje de entrometer en la Revolución Árabe      

Fuera Mubarak.

Declaración del Partido de Libertad Socialista

2 de febrero de 2011

 

Desde el 25 de enero, las calles de El Cairo, Alejandría y Suez han estado ocupadas por multitudes cada vez más grandes de manifestantes que exigen el fin del despótico régimen de 30 años de Hosni Mubarak de Egipto, quien es apoyado por EEUU.  Hartos de la represión, la corrupción política, el alto índice de desempleo y el aumento de precios de los alimentos, estudiantes, jóvenes desempleados, trabajadores y mujeres egipcios están haciendo frente a la policía (con o sin uniforme) y están intentando reclutar soldados de bases para su causa.  La rebelión que comenzó en Egipto a causa del derrocamiento del dictador Ben Ali de Túnez está extendiéndose actualmente a otras naciones árabes, entre ellas, Jordán, Sudán, Siria, Líbano, Yemen y Argelia.

A medida que pasan los días y que la rebelión egipcia se fortalece, se vuelve cada vez más crítico que aquéllos que se encuentran fuera del Medio Oriente y que favorecen la libertad de la clase trabajadora muestren su apoyo a esta inspiradora revuelta popular, realizando manifestaciones y emitiendo declaraciones públicas que exijan  "¡Manos fuera de la Revolución Árabe!"

Esto es especialmente necesario en los EEUU y Europa ya que sin el apoyo del imperialismo, muchos de los secuaces que gobiernan a los países árabes actualmente no durarían ni un minuto más en el poder.  El hecho de que Egipto sea el segundo país, después de Israel, que más ayuda militar recibe de EEUU -$1,300 millones- resume toda la historiaa en unas cuantas palabras.

El presidente Obama y la secretaria de Estado Hillary Clinton nunca condenaron el derrocamiento por parte de las fuerzas militares asociadas a EEUU del presidente hondureño Manuel Zelaya, quien fue democráticamente electo.  Sin embargo, ahora hacen un llamado hipócrita por una "transición ordenada" a la democracia y un "diálogo nacional" que conduzca a "elecciones libres y justas".  Pero es demasiado tarde para esto.  Es claro que el pueblo egipcio no está escuchando; lo que tienen que decir lo están expresando en las calles y en la Plaza Tahrir.

El gran desafío de la rebelión egipcia es deshacerse de Mubarak y sus secuaces y sustituirlos con un estado de trabajadores que provea para los pobres (la mitad de los egipcios - 40 millones de personas - viven con menos de $2 al día).  Esto implica el rechazo de las iniciativas de los líderes burgueses, tales como Mohamed ElBaradei, quienes se ofrecen para negociar en el nombre del pueblo.  ElBaradei es ganador del premio Nobel y el antiguo líder de inspectores nucleares para la ONU, que ha estado viviendo en el exilio en Viena durante los 30 años del régimen de Mubarak.  Regresó a Egipto cuando comenzó la rebelión y está proponiendo formar un gobierno de transición para que gobierne hasta que se realicen las previamente programadas elecciones de septiembre.

Los trabajadores egipcios tienen la llave del éxito de esta rebelión.  Durante los cinco últimos años han librado difíciles batallas sindicales en la industria textil y en el puerto de Suez, importante centro industrial.  También han librado y ganado una batalla judicial para eliminar la Ley No. 100 que sometía efectivamente a los sindicatos al control estatal e impedía las elecciones justas.

El 30 de enero, un grupo de sindicatos independientes anunció la formación de una nueva alianza - la Federación Egipcia de Sindicatos Comerciales (FETU) - e hizo un llamado a una huelga general.  En su nueva constitución, se consigna que "La lucha laboral abrió el camino para la revolución popular de hoy.  Es por eso que los trabajadores y empleados egipcios se rehúsan rotundamente a que la federación general gubernamental (de sindicatos) los represente y hable en su nombre pues con frecuencia les negaba sus derechos y reclamos e incluso emitió la famosa declaración del 27 de enero afirmando que se oponía a cualquier tipo de acto de protesta durante este periodo.

Además de exigir "el derecho a la dignidad, la libertad y la justicia social", la FETU hace un llamado por la liberación de todos los detenidos que fueron arrestados después del 25 de enero y por la protección del derecho a organizarse así como por la institución inmediata de compen- sación por desempleo, el salario mínimo asociado a la inflación, seguridad social, cuidado médico, vivienda, educación gratuita y pensiones.  La federación también exhorta a los trabajadores "a que creen comités civiles para defender sus sitios laborales, a (otros) trabajadores y ciudadanos durante estos tiempos críticos, y que se organicen para actos y huelgas de protesta. para poder alcanzar las demandas del pueblo egipcio".

La situación actual de Egipto es extremadamente volátil y nadie sabe cómo acabará.  El 29 de enero, se reportó que tribus beduinas habían tomado el control de dos poblaciones en la Península del Sinaí.  Dichas poblaciones están muy cerca de la Franja de Gaza y a tiro de piedra de la frontera de Israel.  También hubo reportes de que tribus beduinas habían sitiado una comisaría de policía en Suez y que las protestas se habían multiplicado.  El terminar con el control de esta región por parte de la dictadura de Mubarak es clave para lograr la revolución de los trabajadores.

Mientras que el mundo observa cómo se desarrolla esta revolución, los miembros del Partido de Libertad Socialista estaremos en nuestros sindicatos, y en las calles y el Internet informando al gobierno de Obama sobre nuestra postura como trabajadores, feministas, e internacionalistas y socialistas con respecto a la Revolución Árabe.

¡Mubarak fuera ahora!

¡Que se libere a los prisioneros políticos de Egipto!

¡Que termine la intervención militar y la ayuda de EEUU a los dictadores del mundo árabe!

¡Todo el poder para la clase trabajadora egipcia!