Iran y las Revoluciones Árabes

Escribió: Yusuf Fernández en almanar.com.lb

Desde el principio de las actuales revoluciones árabes en Túnez y especialmente en Egipto, algunos periodistas y expertos han estado discutiendo la influencia de la Revolución Islámica de Irán sobre estos hechos históricos. Sin embargo, los puntos de vista sobre este tema están determinados por las ideologías e intereses políticos.

Así por ejemplo, los políticos israelíes están tratando de rebajar la significación de las analogías entre ambas revoluciones. El ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, rechazó recientemente las comparaciones entre el derrocamiento del ex presidente egipcio Hosni Mubarak y la Revolución Islámica de Irán de 1979 en una entrevista con el canal de TV estadounidense ABC.

No creo que algo similar a los acontecimientos iraníes de hace varios años esté ocurriendo ahora. Creo que los egipcios tienen su propio camino. Creo que su rumbo es algo que emerge de forma muy genuina y espontánea,” declaró Barak. Él añadió que aunque no creía que la paz entre Israel y Egipto estuviera en riesgo, unas elecciones apresuradas podrían llevar a los Hermanos Musulmanes al poder en el país.

Sin embargo, los expertos iraníes apoyan un punto de vista muy diferente. Irán fue el único país musulmán que claramente apoyó las revoluciones tunecina y egipcia. El Ministerio de Exteriores de Irán felicitó al pueblo egipcio por su victoria contra el opresivo régimen del presidente Hosni Mubarak. “Felicitamos a la gran nación de Egipto por esta victoria y compartimos su felicidad,” dijo el ministro de Exteriores iraní, Ali Akbar Salehi, en una declaración.

Salehi subrayó la coincidencia del 32 aniversario de la victoria de la Revolución Islámica de Irán y la dimisión del dictador egipcio y destacó el respaldo de la nación iraní a la revolución pro-democracia en Egipto. “Hoy, nuestro querido pueblo con su participación de varios millones (en las manifestaciones anti-Mubarak), en un momento en el que celebraba además la gloriosa Revolución Islámica en Irán, mostró su apoyo al valeroso movimiento de búsqueda de la justicia del pueblo egipcio, que está haciendo historia,” señaló.

El Parlamento de Irán (Maylis) expresó su apoyo a la revolución de Egipto en un momento en el que millones de manifestantes egipcios estaban tratando de obligar a Mubarak a dimitir. Unos 214 legisladores aprobaron una declaración en la que mostraban su apoyo a la revolución egipcia, citando los actuales hechos en el país norteafricano como un levantamiento sagrado y un despertar de la conciencia histórica de ese pueblo.

Un legislador iraní dijo que el levantamiento popular contra el régimen de 30 años de Mubarak estuvo inspirado en la Revolución Islámica de Irán de 1979. Golam-Reza Mesbahi-Moqaddam señaló, en declaraciones recogidas por la agencia IRNA, que la realidad “de la Revolución Islámica y de la notable resistencia de la nación iraní la habían convertido en un paradigma para la población de los estados árabes,” añadió. “El levantamiento de los musulmanes egipcios ha convertido a este país en el centro de los acontecimientos de Oriente Medio y los defensores de la libertad en el mundo, y las naciones islámicas en particular, ansian ver los resultados de esta sagrada revolución”.

Los parlamentarios iraníes describieron el apoyo de Irán a la revolución egipcia como un hecho espiritual y moral y basado en principios históricos comunes, añadiendo que Egipto fue considerado el centro del movimiento islámico en el s. XX, pero los desleales líderes del país utilizaron las capacidades de este último para servir los intereses de aquellos que han usurpado los derechos de los musulmanes, en particular los derechos de los palestinos.

El 11 de febrero, cientos de miles de iraníes marcharon en las calles de Teherán hacia la Plaza de Azadi, cantando eslóganes que denunciaban a EEUU e Israel. Algunos llevaban pancartas en apoyo a las revoluciones egipcia y tunecina. Según la cadena en inglés iraní Press TV, manifestaciones similares “fueron celebradas en 850 ciudades iraníes, así como en 400 ciudades y pueblos”.

Las marchas marcaron el aniversario de la Revolución Islámica. Cada año, los 10 días de celebraciones comienzan el 1 de febrero, el aniversario del retorno a Irán del último fundador de la República Islámica, Ayatola Ruhola Jomeini, y culminan el 11 de febrero, en el aniversario de la victoria de la Revolución Islámica.

Aunque existen obvias diferencias entre las dos revoluciones, ellas son principalmente formales. Una está vinculada al diferente papel jugado por los ejércitos en los dos países. A diferencia de la intensa lealtad de los generales de Irán al Shah, el Ejército egipcio, que posee un dilatado historial de independencia, se negó a disparar contra los que protestaban. En Irán, el Ejército del Shah abrió fuegon contra los manifestantes y los masacró en Teherán y otras ciudades.

Por otro lado, el liderazgo de la Revolución Islámica de Irán tenía un plan distintivo y realista para rehacer completamente el Estado y crear una nueva sociedad. El liderazgo de la oposición al régimen del Shah estuvo unificado en torno a la figura del Imam Jomeini en Irán, en comparación con el relativo vacío del liderazgo que existió en la revolución egipcia. Además, la revolución egipcia dependió mucho de las últimas tecnologías, en particular Internet y los teléfonos móviles, de un modo que la Revolución iraní obviamente no hizo.

Sin embargo, a pesar de todas estas diferencias y el hecho de que los levantamientos árabes han estado guiados fundamentalmente por preocupaciones domésticas, las dos revoluciones han creado un paradigma regional, según el cual un dictador respaldado por EEUU (el Shah en Irán o Mubarak en Egipto) es derribado por un pueblo que rechaza estas humillantes políticas pro-norteamericanas y pro-israelíes. La Revolución Islámica de Irán no fue un movimiento político ordinario, sino que, como vemos hoy después de 32 años, llevó a un despertar global y a un nuevo movimiento en Oriente Medio y el Norte de África.

LAS REVOLUCIONES ÁRABES Y EL PAPEL DE IRÁN EN ORIENTE MEDIO

Más significativamente, las actuales revoluciones, que están sacudiendo el mundo árabe, han comenzado a cambiar el equilibrio de poder en Oriente Medio, en una forma similar a lo que hizo la Revolución Islámica de Irán en 1979. EEUU e Israel están muy preocupados por la caída de Hosni Mubarak, su principal marioneta en Oriente Medio. Mubarak hizo a Israel numerosos favores en relación a los palestinos de Gaza y sostuvo y protegió los Acuerdos de Camp David de 1978. Mubarak selló el punto de cruce de Rafah en Gaza, impidió las manifestaciones a favor de Hamas en Egipto y pidió a Israel, tras el telón, que continuará su guerra para eliminar a la Resistencia Islámica en Palestina.

En 2006, durante la guerra israelí contra Líbano, Mubarak atacó a Hezbola culpando a la Resistencia libanesa por el estallido de un conflicto contra Israel, a pesar de todas las evidencias que mostraban que la entidad sionista había planeado esa agresión contra Líbano mucho tiempo antes. Mubarak criticó también a Irán cuando apareció en el canal de televisión Al Arabiyya en 2006 y dijo que los shiíes en el mundo árabe eran “más leales a Irán que a sus propios países”.

De este modo, la caída de Mubarak y otros dictadores árabes creará con toda probabilidad una nueva realidad en Oriente Medio. Según el New York Times, las actuales revoluciones árabes están “fortaleciendo la posición de Irán” en la región. “Irán se ha beneficiado ya de la caída o el debilitamiento de los líderes árabes que fueron sus encarnizados adversarios y ha comenzado a proyectar su creciente influencia, según los analistas. Esta semana Irán envió dos buques de guerra a través del Canal de Suez por primera vez desde su revolución de 1979 y los nuevos líderes militares de Egipto les permitieron cruzar”, señaló el Times.

Irán es el gran ganador aquí”, dijo un consejero de la Administración estadounidense, hablando bajo la cobertura del anonimato porque no estaba autorizado a hablar con los periodistas, al Times. “Qatar y Qom están inclinándose hacia Irán... El trío de regímenes árabes que apoyaban las relaciones con Israel y el contener a los enemigos de Israel, incluyendo Irán, Hamas y Hezbola, han desaparecido o están seriamente debilitados. El campo pro-norteamericano y pro-israelí de los regímenes de “Egipto, Jordania y Arabia Saudí está ahora destrozado”, dijo el consejero. “Hosni Mubarak de Egipto se ha visto obligado a dimitir, el rey Abdula de Jordania está luchando para controlar el descontento en su reino y Arabia Saudí se ha quedado sola para hacer frente a este creciente desafío a su papel global”.

Si estos sistemas políticos árabes, que están siendo desafiados en la actualidad por significativos movimientos de protesta, se convierten en más representativos del sentir de sus poblaciones, ellos serán, por supuesto, menos entusiastas en lo que respecta a continuar la cooperación estratégica con EEUU,” manifestaron Flynt Leverett y Hillary Mann Leverett, antiguos miembros del personal del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU, al Times. Ellos añadieron que, en este momento, los líderes iraníes creen que “el equilibrio regional está cambiando en formas potencialmente decisivas en contra del adversario norteamericano y en favor de la República Islámica”.

Turquía, un actor clave en la estrategia de seguridad estadounidense en la región, ha estado debilitando sus vínculos con EEUU e Israel y acercándose a Irán y Siria. En Líbano, el gobierno pro-occidental liderado por Saad Hariri ha caído y un nuevo ejecutivo apoyado por la oposición nacionalista, incluyendo Hezbola, va a ser formado pronto.

Con la creciente inestabilidad en Oriente Medio, incluyendo en Arabia Saudí, otras grandes potencias internacionales comprenden que necesitan expandir sus relaciones estratégicas con Irán. Una de ellas es China, que depende enormemente de Irán como una fuente de energía segura para su economía. Pekín depende también del apoyo de Irán para sus políticas en Asia Central y considera a ese país un útil instrumento de presión estratégica sobre EEUU. No es de extrañar, pues, que China se haya posicionado con más fuerza en favor de Irán en las últimas semanas.

Al igual que China, India, la otra gran potencia asiática, está también interesada en desarrollar sus vínculos con Irán. Recientemente, el consejero de Seguridad Nacional de India, Shiv Shankar Menon, un político directamente vinculado al primer ministro, Manmohan Singh, visitó Teherán y se reunió allí con el presidente Mahmud Ahmadineyad. Menon alabó al presidente iraní porque “muchas de las predicciones que tú (Ahmadineyad) hiciste sobre los desarrollos políticos y económicos en el mundo se han convertido en realidad hoy en día y el orden mundial está sufriendo alteraciones básicas, lo cual precisa de unos crecientes vínculos entre Irán e India. Él pidió también el “establecimiento de unas relaciones globales con Irán, incluyendo lazos estratégicos”.