¡¡FUERA OBAMA DE CENTROAMÉRICA!!

¡¡FUERA BASES Y ASESORES MILITARES DEL IMPERIALISMO YANQUI!!

Después de visitar Brasil y Chile, dos ejemplos de democracia neoliberal, el 22 de marzo del año en curso el presidente de de Estados Unidos, Barack Obama, arribará a El Salvador. La visita del presidente Obama reviste una particular importancia debido a que en El Salvador, en el periodo 1980-1992, bajo la conducción de la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), se libraron fieros combates contra la dominación imperialista.

Antes y durante la guerra civil, la represión fascista arrebató las vidas de decenas de miles de personas. Sin embargo, este enorme sacrificio del pueblo salvadoreño terminó, después de varias etapas, en los Acuerdos de Paz de 1992, que sentaron las bases para que El Salvador se convirtiera en el actual modelo de democracia neoliberal en Centroamérica. En ese contexto, la vista del presidente Obama se transforma en la marcha triunfal, victoriosa, del imperialismo norteamericano, que logró ahogar la revolución salvadoreña y centroamericana en un mar de sangre, y que provocó que un tercio de la población salvadoreña todavía viva en el exilio.

Militarismo, violencia y narcotráfico

La “visita” imperial de Obama se produce en una coyuntura caracterizada por una pavorosa crisis del sistema capitalista e imperialista, por el recrudecimiento de la violencia y el crecimiento de los carteles del narcotráfico, que operan impunemente en la región centroamericana, protegidos en la mayoría de los casos por los propios aparatos militares, policiales y de seguridad de la mayoría de los gobiernos centroamericanos.

El consumo de drogas en Estados Unidos alienta el narcotráfico en Centroamérica y estimula la actividad criminal de los carteles de la droga. Ante esta problemática que el propio imperialismo ha creado, la repuesta de los Estados Unidos ha sido el apuntalamiento y fortalecimiento de los aparatos militares de la región, a través  de la Iniciativa de Seguridad para América Latina (CARSI) que pretende fortalecer los aparatos policiales y de seguridad en Centroamérica.

El imperialismo utiliza el peligro real del narcotráfico, una lacra del capitalismo, como un pretexto o justificación para militarizar la región centroamericana. La repuesta al problema que ha creado el consumo de drogas en los países imperialistas, es simplemente la escalada militarista, pero con un doble objetivo: combatir a los carteles del crimen organizado, pero al mismo tiempo reprimir las movilizaciones populares cuando esta amenaza la existencia del Estado burgués.

La solución al problema del narcotráfico es sencilla: la legalización del mercado de las drogas. Esta reivindicación es rechazada por los círculos imperialistas porque atenta contra los oscuros negocios que realizan a la sombra del poder. La legalización de la droga es potencialmente revolucionaria pues contradice la lógica de ganancias de los grandes monopolios financieros que se lucran con el circulante que se deriva de los precios altos de la droga que se vende clandestinamente.

Uno de los puntos centrales de la agenda imperial de Obama es la seguridad. Como antesala a la visita de Obama, se acaba de realizar una reunión de los presidentes centroamericanos, en Guatemala, con la presencia de Ban-Ki Mon, secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que pretende crear un organismo de coordinación militar de los aparatos policiales de la región, para combatir supuestamente la violencia y el narcotráfico. En realidad, más que luchar contra el crimen organizado que recibe protección de los mismos funcionarios de gobiernos, este brote militarista está destinado a crear condiciones para el aplastamiento y represión de la lucha de los trabajadores y los jóvenes que, ante la falta de perspectivas de trabajo y estudio digno, se organizan en maras y pandillas. 

El drama de los trabajadores migrantes

A nivel interno el imperialismo norteamericano sufre los efectos de la crisis económica que se traducen en  un deterioro del nivel y calidad de vida de sus ciudadanos.  Esto le ha llevado a buscar medidas para regular el flujo de trabajadores migrantes que aumenta cada vez más. Parte de esas medidas ha sido la construcción del oprobioso muro en la frontera con México, deportaciones masivas, el acoso, persecución y criminalización del migrante mediante leyes prohibitivas como las aprobadas recientemente en Arizona; así como también la limitación de  los programas sociales para los migrantes. La migración de los trabajadores centroamericanos es una válvula de escape de presión social interna para los gobiernos de la región.

La visita imperial ha generado expectativas en la población salvadoreña y centroamericana, especialmente en aquellas familias que tienen parientes trabajando legal o ilegalmente en los Estados Unidos.  Los trabajadores migrantes centroamericanos, y de muchas otras nacionalidades, viven una situación de discriminación y de constante acecho por parte de las autoridades migratorias dentro de los Estados Unidos. Debemos de combatir las ilusiones de aquellos que creen que Obama favorecerá a nuestros hermanos que trabajan y viven ilegalmente en Estados Unidos.  Bajo el gobierno de Obama ha sido todo lo contrario  han crecido las deportaciones.

En 2007 el ICE de Estados Unidos arrestó y deportó un total de 288,663  trabajadores migrantes, en 2008 deportó a 349,041 trabajadores migrantes, y la cifra aumento a 392,000 personas en el año 2010. De esta cifra global, en 2007 fueron deportados 79.632 trabajadores centroamericanos, en 2008 la cifra subió a 80,000, en 2009  y la cifra casi llego a 100,000 trabajadores centroamericanos migrantes.

Para Obama, la temática de la situación de los trabajadores migrantes en Estados Unidos es de segundo plano, aunque para la población salvadoreña ésta sea la temática fundamental, tal como lo señalara la iglesia católica a través del arzobispo de San Salvador, monseñor José Luis Escobar Alas, quien expreso “Como Iglesia, lo que principalmente quisiéramos es pedirle al señor presidente de Estados Unidos su esfuerzo, sus buenos oficios para que la reforma integral migratoria tenga lugar en su período presidencial”, señalando además que “Es muy injusto esas leyes que criminalizan a la persona inocente. No es justo que hagan esas leyes que obligan a separar a la familia, a los papás de los hijos, que un muchacho no pueda estudiar en la universidad porque no tiene la nacionalidad o la residencia... no es justo”, (LPG, 14/3/2011).

No pueden haber ilusiones en la “reforma migratoria” ni en la “benevolencia” de Obama, cuando las deportaciones y la realidad demuestran que los trabajadores centroamericanos forman parte de los sectores más explotados de la clase trabajadora en Estados Unidos 

Obama y la guerra civil en Libia

La agudización de la crisis del sistema capitalista, ha provocado el estallido de las revoluciones en el norte de África, específicamente en Túnez, Egipto y ahora en Libia. La demagogia “democrática” del imperialismo norteamericano y europeo ha quedado en evidencia en el transcurso de la guerra civil en Libia. No quieren el derrocamiento de su antiguo aliado, el coronel Gadafi y más bien pretenden que ambos bandos se desgasten para promover una negociación política que impida el derrocamiento de la dictadura de Gadafi, para promover acuerdos o negociaciones de paz acordes a sus intereses imperiales.

Lo anterior ha quedado demostrado con la Resolución No 1973 aprobada recientemente por el consejo de Seguridad de la ONU, que estableció, entre otras medidas intervencionistas, la exclusión del espacio aéreo libio. Todas estas medidas no pretenden derrocar a Gadafi por la via revolucionarias, sino forzarlo a salir del poder, creando nuevas fisuras en el ejército, y de paso contener el proceso revolucionario en el Norte de África y poner fin a la guerra civil en Libia por medio de salidas reaccionarias.