¿Y quién paga la crisis?

 

Escribió: Gonzalo Fanjul; publicó: El País, España

 

En estos tiempos de crisis es habitual que nos den gato por liebre. Circunstancias excepcionales, ya se sabe, exigen respuestas excepcionales. Así que nos vemos obligados a tragar casi cualquier cosa. Pero no puede uno evitar la incómoda sensación de que, cuando se trata de hacer sacrificios, la crisis la pagan los de siempre: recortes en educación y salud, eliminación de las partidas de ayuda al desarrollo, administraciones públicas mirando para otro lado mientras Caritas está desbordada... qué les voy a contar que no sepan ustedes.

 

Así que hemos decidido empezar la semana haciendo un refrescante repaso de algunos de los cuentos que nos hemos tenido que tragar en el último año. Tómenselo como un desahogo:

 

Cuento número 1: Nos gustaría ayudarles, pero no hay dinero.  Cierto... salvo que sea usted un banco o una gran empresa. En ese caso los gobiernos mirarán hasta debajo de las alfombras (de las suyas, posiblemente) para encontrar calderilla. Solo en los primeros meses que siguieron a la caída de Lehman Brothers, EEUU e Inglaterra se gastaron 18 billones de dólares (18.000.000.000.000, con todos sus ceros) en el rescate de las instituciones financieras. Nuestros mandarines económicos ya han anunciado que reflotar las cajas de ahorro exigirá un empujoncito de 15.000 millones de euros. ¿Creen que será posible? Para saber la respuesta, échenle un vistazo a la puerta giratoria que relaciona a los consejos de las cajas de ahorro con las cúpulas de los partidos políticos.

 

Cuento número 2: Todos estamos arrimando el hombro. Tal vez, pero es evidente que algunos empujan más que otros. Los países pobres pierden con la evasión fiscal de sus clases pudientes el equivalente a toda la ayuda al desarrollo que reciben. Pero no crean que esto de los paraísos fiscales es un invento de cuatro sátrapas africanos. Las grandes empresas de los países ricos utilizan mecanismos como la denominada transferencia de precios (transferencias entre empresas del mismo grupo) para pagar sus impuestos donde más les conviene, con independencia de dónde se hayan generado los beneficios. El coste global estimado de esta práctica para los recursos públicos es de hasta 106.000 millones de dólares anuales. Y no miren muy lejos: el 80% de las empresas que cotizan en el IBEX español tiene presencia en paraísos fiscales.

 

Cuento número 3: El sistema está exhausto y no puede soportar más impuestos. Cuando se trata de salvar las cuentas públicas, al gobierno no le tiembla la mano para incrementar el IVA del 16% al 18%, castigando por igual a consumidores pobres y ricos. Eso sí, mencione usted la posibilidad de introducir un impuesto a los capitales especulativos y prepárese para escuchar un rosario de excusas. La llamada Tasa Robin Hood propone gravar con un 0,05% las transacciones más especulativas. Sin que usted tenga que poner un céntimo, se podrían generar cada año 300.000 millones de euros para cubrir el incremento de las necesidades sociales en los países desarrollados, doblar la cooperación con los países más pobres y financiar la lucha contra el calentamiento global. 

 

Cuento número 4: Estos asuntos tienen una complejidad técnica que ustedes no entienden. ¿Seguro? No es eso lo que piensa Joseph Stiglitz, premio Nobel de economía en 2001. De acuerdo con este economista, la aplicación de la Tasa Robin Hood depende de la introducción de un pequeño ajuste en los programas con los que los bancos centrales controlan las operaciones con divisas. Hasta el FMI dice que es viable, ya ven qué cosas. Anímese, Sr. Presidente: si ha conseguido usted cambiar las señales de tráfico de toda España en un par de noches, ¿cómo no va poder con esto?

 

Cuento número 5: Así es la vida y no hay nada que usted pueda hacer por evitarlo. Es posible, pero me gustaría intentarlo. Si nuestros dirigentes no ponen coto a los paraísos fiscales y a la codicia de las instituciones financieras, nosotros podemos hacerlo. La campaña por la Tasa Robin Hood está logrando una movilización sin precedentes en toda Europa, incluyendo el apoyo del Parlamento Europeo hace pocos días. En España está liderada por la Alianza por la Tasa Robin Hood. En su página encontrarán todos los detalles para ponerse en marcha. Que no te cuenten cuentos.