¡Puerto Rico libre!

Publicado en La Voz del Socialismo Feminista, del Freedom Socialist Party, EEUU

 

Argumentos en pro de la independencia

El año 1998 marca el centenario de la colonización de Puerto Rico por los EEUU, país que arrebató la isla a España.

En 1917 los puertorriqueños fueron declarados ciudadanos de EEUU y en 1952 la isla fue designada parte de la Comunidad de Naciones de EEUU. Estos cambios dieron como resultado la creación de un gobierno autónomo en cuestiones locales. Además, nuevos derechos y obligaciones les fueron impuesto, cómo servicio militar. Pero EEUU retiene el control sobre la inmigración, la política exterior, el comercio y la mayor parte de la economía. Los puertorriqueños no pagan impuestos federales, no pueden votar en las elecciones federales y el 60 por ciento, vive en la pobreza, no recibe asistencia pública.

Ahora, en diciembre de 1998, el gobernador Pedro Roselló ha convocado un referéndum para saber si la gente está a favor del status quo, estadidad o independencia. Pero el voto no tiene validez legal y fue diseñado principalmente para incrementar el apoyo en pro de la conversión a estado, la cual es apoyada por Roselló con una campaña bien financiada.

Pero, contrariamente a la agenda de Roselló, la independencia es el curso de acción que ofrece la posibilidad real de obtener la libertad y una vida decente para los puertorriqueños y de revitalizar las luchas de liberación en todo el hemisferio.

Los sindicatos luchan en contra de la privatización. Du-rante un siglo, los puertorriqueños se han resistido con valor contra la opresión colonial y las mujeres han actuado como líderas dinámicas. Parte de esta tradición fue la huelga general de 1998 contra las intenciones de vender las industrias claves a corporaciones de EEUU.

Roselló está empeñado en hacer la isla más atractiva a los inversionistas de EEUU y hacerla más “competitiva” a nivel internacional. Su campaña incluye la represión para establecer la ley y el orden, la destrucción de sindicatos y una tendencia masiva a la privatización. Su plan de vender la compañía telefónica nacionalizada, la cual genera ingresos muy necesitados, a GTE causó la huelga de dos días.

A los 6,000 trabajadores telefónicos se les unieron en las líneas de piquetes estudiantes, maestros, y sindicalistas. Por lo menos 200,000 personas abandonaron sus trabajos y cerraron industrias importantes. Las mujeres como Annie Cruz, presidenta de la Hermandad Independiente de Trabajadores Telefónicos y directora de la coalición huelguista, fue de gran prominencia en la protesta.

A pesar de esto, Roselló no dio marcha atrás y los oficiales más conservadores del sindicato de trabajadores telefónicos acordaron al final llegar a un compromiso en que aceptaban algunas represalias contra los huelguistas. Pero la lucha no se ha terminado y algunos de los huelguistas se han unido a un nuevo grupo, Trabajadores Telefónicos contra la Privatización, que promete continuar la batalla.

La condición de estado no terminará con la subyugación. Además de la privatización, Roselló considera que el ser estado es vital para fomentar un clima aún más favorable para los inversionistas.

Su voz se está ganando cada vez más el favor de los políticos de EEUU. Aunque la condición de estado incrementaría los gastos federales, EEUU ya provee algunos beneficios que no provienen del pago de impuestos. Además el gobierno pierde casi 4,000 millones de dólares cada año a causa de ciertas protecciones a los negocios de EEUU que se encuentran en la isla.

Roselló asegura a la gente que la condición de estado mejoraría el bienestar económico garantizando más beneficios federales; y casi la mitad de la población apoya la condición de estado. Pero es muy factible que esta condición sólo agravaría la privación en que viven los puertorriqueños, incluyendo la posible imposición de leyes contra el uso del español como lengua principal. Simplemente es necesario considerar el hecho de que la gente de color, los inmigrantes y los programas sociales se encuentran en estado de sitio actualmente en los EEUU para encontrar la evidencia de lo anterior.

El número de puertorriqueños que apoyan la condición actual de pertenecer a la Comunidad de Naciones es casi igual al de los que apoyan la condición de estado pues piensan que ésta es la mejor forma de conservar el acceso a los servicios de EEUU sin renunciar completamente a su identidad nacional. Pero siempre y cuando Puerto Rico sea parte de la Comunidad de Naciones, seguirá bajo la influencia de las grandes empresas de EEUU.

La verdadera independencia a través del socialismo. Para dar a la isla la oportunidad de liberarse de esta dominación, los socialistas y el movimiento laboral han hecho un llamado a la independencia a pesar de una gran represión. La independencia significaría un progreso no sólo para Puerto Rico sino también para todas las luchas contra el colonialismo y su legado. Un Puerto Rico independiente sería una tremenda inspiración para la Cuba que lucha y para los movimientos revolucionarios de América Latina, los cuales han sufrido severos golpes.

Pero la independencia bajo el capitalismo no resolverá los profunda crisis económica que afecta a Puerto Rico. La independencia por sí misma no liberará a la pequeña isla de la tiranía de los usureros de EEUU. Aún si este fuera el caso, ¿estarían conformes los trabajadores de ser explotados de manera similar para el beneficio de “su propia” clase gobernante? ¡No es nada factible!

¡Fuera las tropas de EEUU!

El destino de Puerto Rico debería estar en manos de su gente; ya sea en la Comunidad de Naciones, como estado o independiente, la opción debería ser suya.

Pero para que los puertorriqueños puedan tomar una decisión libre y democrática, se debe cumplir varias condiciones.

EEUU debe retirar sus fuerzas militares, las cuales actualmente ocupan el 13 por ciento del territorio de la isla.

El gobierno de EEUU y los oficiales puertorriqueños deben liberar a todos los prisioneros políticos puertorriqueños y detener su brutal campaña contra los campeones de la independencia.

También se debe brindar un periodo de debate abierto, sin censura ni represión acerca del futuro de Puerto Rico.

Una vez que se satisfagan estas condiciones, los puertorriqueños podrán ejercer la autodeterminación que es su derecho soberano.

Mientras tanto, los trabajadores puertorriqueños han dejado una cuestión bien clara. Según las palabras de los huelguistas de julio, ¡Puerto Rico no se vende!