Ortega aplica un capitalismo salvaje con disfraz de izquierda

 

Escribió: Gabriela Selser; publicó: revista-amauta.org

 

MANAGUA, 13 jul (dpa) – A pocos días de cumplirse 32 años del triunfo de la revolución en Nicaragua, el presidente Daniel Ortega avanza en busca de la reelección, bajo la crítica de antiguos compañeros de armas que lo acusan de cambiar sus principios revolucionarios por jugosos negocios al amparo de un discurso populista y clientelar.

 

“Este es un gobierno de capitalismo salvaje, del más duro capitalismo salvaje manejado con un disfraz de izquierda”, afirma en entrevista con dpa Mónica Baltodano, una de las más famosas comandantes de la guerrilla sandinista que destronó al dictador Anastasio Somoza y sorprendió al mundo en los albores de 1980.

 

A su juicio, el gobierno que Ortega dirige desde 2007 no es distinto al de la ex presidenta Violeta Chamorro o de sus sucesores liberales Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños. Por el contrario, ha restringido los espacios de libertad de expresión y movilización vigentes hasta hace cinco años.

 

Pero el gobierno dice que Nicaragua vive la segunda etapa de la revolución sandinista.

 

“Es una total falsedad. Esto no tiene nada que ver con una revolución; es la continuidad de las políticas neoliberales de los gobiernos anteriores, con el ingrediente de autoritarismo y de retroceso democrático”, asegura.

 

Según Baltodano, los tres presidentes de derecha que gobernaron entre 1990 y 2007 “eran neoliberales pero estaban abiertos a la alternancia en el poder, con una administración electoral más o menos aceptable”.

 

“Aquí hoy tenemos una política fiscal absolutamente recesiva, políticas macroeconómicas neoliberales (negociadas con el Fondo Monetario Internacional), empleos de mala calidad y los salarios más bajos de toda Centroamérica”, señala.

 

La ex guerrillera cuestiona incluso los programas de educación y salud gratuita aplicados por Ortega y que el gobierno considera emblemáticos. “Se dijo que se iba a priorizar la educación, pero hoy Nicaragua es el país centroamericano que está más lejos de alcanzar el sexto grado”, refiere.

 

Los servicios de salud han mejorado en cuanto a la atención gratuita en los hospitales del Estado, la presencia de brigadas médicas cubanas y las becas a estudiantes nicaragüenses en Cuba. “Pero no hay medicinas en los hospitales y la gente no puede comprarlas”, señala.

 

Con 56 años y gran experiencia legislativa, la ex comandante es dirigente del Movimiento por el Rescate del Sandinismo, una organización disidente del partido Frente Sandinista, surgido de la guerrilla en la que militó desde su adolescencia.

 

“Este es un gobierno mentiroso, porque dice ser revolucionario y lo que hace es aplicar políticas de mercado libre duro, durísimo”, insiste al analizar la gestión de Daniel Ortega, al que no considera un gobierno sandinista.

 

“Creo que el sandinismo ha sido sustituido por el orteguismo. El Frente Sandinista como tal ya no existe, lo que existe son fuerzas organizadas y articuladas como una maquinaria electoral para garantizar el poder de Daniel Ortega, su familia y sus allegados”, opina.

 

Según Baltodano, desde 2007 Ortega ha recibido 1.500 millones de dólares de su colega venezolano Hugo Chávez, mediante un acuerdo de suministro de petróleo firmado a nivel de gobierno pero cuyos réditos los maneja la empresa privada mixta Albanisa, de cuyas ganancias no rinden cuentas al Parlamento.

 

“Nicaragua perdió una enorme oportunidad de disponer de recursos líquidos de Venezuela pagaderos a 20 o 25 años, que pudieron haberse destinado a mejorar la productividad en el campo, a programas de transformación de la economía rural”, señala.

 

Aunque reconoce que el gobierno empieza a crear fuentes de energía renovable (eólica, hidroeléctrica, geotérmica) para reducir la dependencia del crudo, el esquema de los proyectos también es privado y de beneficio exclusivo de un grupo de nuevos empresarios ligados al gobierno.

 

“El gobierno recibe el petróleo barato y lo vende a las distribuidoras, pero la población paga la gasolina y la energía más cara de Centroamérica, o sea ¡una estafa!”, enfatiza. ¿Y la deuda quién la va a pagar?

 

“Ellos venden el crudo, sacan sus ganancias privadas y la deuda le va a quedar a Nicaragua. Lo mismo pasó con las plantas eléctricas de Hugo Chávez, que dijeron que eran donadas y ahora ya fueron incorporadas como deuda”, razona Baltodano.

 

Según el gobierno, parte del dinero venezolano se ha usado en emblemáticos programas oficiales como Hambre Cero, Usura Cero y Casas para el Pueblo, que según la legisladora son apenas “paquetes de amortiguamiento para tener tranquila a la gente mientras ellos hacen los grandes negocios”.

 

“Nosotros calculamos que hasta hoy la familia Ortega y allegados han recibido más de 1.500 millones de dólares libres de polvo y paja. La suma es superior a lo que recibió Violeta Chamorro (1990-1997) durante siete años, con todo y las políticas concesionales de Estados Unidos”, agrega.

 

La ex guerrillera considera que el presidente Hugo Chávez “sabe absolutamente todo” lo que ocurre con la cooperación venezolana, pero lo tolera por ser Ortega su principal aliado en Centroamérica.

 

Sobre los efectos que tendría un cese de la ayuda de Chávez, debido al cáncer que padece, opina que sería “un golpe brutal” que empezaría a sentirse en 2012 si su relevo en el gobierno de Caracas modificara los términos de los acuerdos petroleros.

 

De las elecciones del 6 de noviembre próximo, Baltodano “no espera nada” y es implacable con la oposición por haber aceptado participar pese a la “ilegal candidatura de Ortega” y los señalamientos de fraude que pesan sobre el tribunal electoral.

 

Daniel Ortega fue postulado por el Frente Sandinista pese a que la Constitución prohíbe ocupar el cargo en dos períodos consecutivos y más de dos veces. Su primer gobierno fue de 1985 a 1990.

 

“Para mí esta es una farsa electoral como las que montaba Somoza, donde todo estaba amarrado y decidido previamente con la complacencia de la supuesta oposición, que no hizo nada para impedirlo, ni siquiera una marcha”, protesta Mónica Baltodano.

 

Y subraya: “Todo aquí es un fraude. No es que el fraude se va a producir en noviembre: la estructura del fraude está montada ya”.