Una catástrofe en múltiples niveles

 

Escribió: Paul Krugman. Publicó: Clarin, Argentina, el 02/08/2011

 

Un acuerdo para elevar el techo de la deuda federal está en marcha. Si es aprobado, muchos declararán que se evitó un desastre. Pero estarán equivocados.

 

El acuerdo en sí es un desastre, y no sólo para el presidente Obama y su partido. Dañará la ya deprimida economía del país. Lo peor que se puede hacer en estas circunstancias es recortar los gastos del gobierno, dado que ello deprimirá la economía aún más. No presten atención a quienes invocan a las hadas, clamando que una dura acción en el presupuesto fortalecerá a las empresas y a los consumidores, impulsándolos a gastar más.

 

No funciona de esa manera. Está demostrado.

 

Hay términos del acuerdo que significan una abyecta rendición por parte del presidente. De hecho, los republicanos seguramente se van a envalentonar por la manera en que Obama sigue cediendo ante sus amenazas. Se rindió en diciembre, al extender todas las reducciones de impuestos de Bush; se rindió en primavera cuando lo amenazaron con cerrar el gobierno. Y se rindió ahora en gran medida ante una cruda extorsión sobre el techo de la deuda. Tal vez sea sólo yo, pero yo veo ahí un patrón.

 

¿Tuvo el presidente otra alternativa? Sí.

 

Primero, pudo haber demandado un aumento del techo de la deuda en diciembre. Cuando le preguntaron por qué no lo hizo, contestó que estaba seguro que los republicanos actuarían responsablemente.

 

Gran idea.

 

Por último, Obama pudo haber usado la posibilidad de resolver la cuestión por decreto fortaleciendo su posición negociadora. En cambio, rechazó estas opciones desde el principio.

 

No se confundan, estamos siendo testigos de una catástrofe en múltiples niveles.

 

Es, por supuesto, una catástrofe para los demócratas.

 

Pero a la larga, los demócratas no serán los únicos perdedores. Lo que los republicanos lograron cuestiona todo nuestro sistema de gobierno. Después de todo, ¿cómo puede funcionar la democracia estadounidense, si cualquiera sea el partido que esté dispuesto a ser implacable para amenazar la seguridad económica de la Nación, logra dictar la política? Y la respuesta es, tal vez no pueda .