El final del período “post crisis”

 

Escribió: Fernando Marcelino*; publicó: rebelión.org

 

Los negocios aparecen siempre como excesivamente saludables en vísperas de un crashMarx

 

El desarrollo de la crisis global, especialmente en los EE.UU. y en Europa se presenta con una crisis fiscal sin precedentes históricos que podríamos calificar como “estado de emergencia fiscal” El déficit en el presupuesto del gobierno estadounidense es el resultado de un largo período de grandes gastos superiores a la recaudación, y además con un desempleo crónico y una caída de la facturación de las empresas del Estado. Dentro de esa tendencia, el miedo al incumplimiento de su astronómica deuda también se vuelve crónico por cuanto la necesaria capacidad para honrar sus compromisos fiscales futuros se vuelve cada vez menos probable. En síntesis ese déficit presupuestario se divide en tres partes:

 

1 1) A pesar de las conversaciones sobre el establecimiento de un “nuevo orden mundial” y de los “acuerdos pacíficos” que terminaron con la guerra fría, además de la galopante crisis del 2008, hemos presenciado una expansión sin precedentes, por parte de los Estados capitalistas, del complejo militar industrial. En 2008 alcanzó en el mundo a 1,46 trillones de dólares, un 4% más que en 2007 y un 45% más que en el 2009. Esa expansión del militarismo ha sido atribuida a la “guerra contra el terrorismo”, difundida por EE.UU. En términos mundiales, los EE.UU. lideran el monto de los gastos militares que en el 2008 llegaron a los 607 billones de dólares con un aumento del 9,7%.

 

2 2) El salvamento de los bancos: financiado por el Tesoro, los salvamentos llegaron a los U$S 1,45 trillones entre Bush y Obama. Ese estado de emergencia impone la privatización de los servicios públicos esenciales, parques nacionales, autopistas, etc. El programa de rescate del gobierno de Bush, para obtener resultados saludables, fue estimado en U$S 8,5 trillones, sin contar con la “ayuda” del gobierno de Obama.

 

3 3) Intereses sobre la deuda pública: las enormes masas del creciente endeudamiento de los EE.UU. son astronómicamente progresivas. En los últimos treinta años los EE.UU. elevaron el techo de su deuda 35 veces. Según el informe sobre finanzas públicas divulgado por el Tesoro, la deuda asciende hoy a los U$S 14.580 trillones y se estima que para el 2013 llegará los 16 trillones, puesto que crece 3,93 billones de dólares por día. El proceso de endeudamiento se está produciendo en todos los países más desarrollados como Japón y el Reino Unido lo que implica nuevos desafíos geopolíticos debido a la interrelación de quienes financian esas deudas.

 

En medio de todo eso, a mediados de 2009, los apologistas del capitalismo comenzaron a decir “lo peor ya pasó”. El marco simbólico del momento lo aportó el desempeño económico de Goldman Sachs. Luego de recibir en 2008 un aporte de U$S 10 millones del Tesoro de los EE.UU. y de que, el día 15 de setiembre, quebrara su competidor Lehman Brothers, Sachs informó que había ganado U$S 3,4 billones entre abril y junio, un 65% más que en el mismo período de 2008. Con tales resultados la Bolsa de Valores de Nueva York, cerró con un 33% en alza.

 

Ante ese panorama el mundo comenzó a ser más optimista con relación a la crisis y no pocos creían enfáticamente que ya había pasado del todo y para siempre. El día 24 de julio, el Dow Jones llego a su más alto nivel en ocho meses, superando los 9000 puntos. Las ganancias líquidas del sector bancario aumentaron. En Londres el índice del Financial Times subió un 1,46%, el DAX de Frankfurt, ganó un 2,45%, la Bolsa de París el CAC-40 subió un 2,08% En ese incremento de las acciones hasta el gigante Roche ganó un 3,2%, anunciando que iba a aumentar su producción del remedio Tamiflu, utilizado en el tratamiento de la gripe porcina. Tal vez el comentario más gracioso y filosófico fue el del director de ventas de productos empresariales Intel, Frank Jonhson. “en realidad las empresas están integradas por personas por eso creo que todo es cuestión de actitud, del modo como escogemos encarar la realidad. El optimismo genera optimismo” (Valor económico, B3, 24 de julio).

 

A fines de julio hasta el presidente Barak Obama declaró que “podemos estar comenzando a ver el fin de la recesión” Algunos días más tarde ese mismo espíritu llegó a Brasil. El 21 de julio el Indice de Confianza del Empresario Industrial publicó que por primera vez en el año, los empresarios confiaban en la economía del país. Un economista de la confederación Nacional de la Industria dijo: “en principio la percepción de la crisis ha terminado” Otro de LCA Consultores agregó “es normal que al terminar una crisis los valores se muestren contradictorios” Es decir que sería el comienzo de un período llamado de “post crisis” que al parecer durante los meses de agosto a setiembre de 2011 cayó como un castillo de naipes.

 

A comienzos de este mes de agosto las principales Bolsas del mundo caen debido a la intensificación de los temores de los inversores debido a la desaceleración de la economía global – impulsada por la crisis de los EE.UU. y por la crisis de la deuda en Europa, que está rondando actualmente a España y a Italia. La generalizada pérdida de confianza trastorna a los mercados por miedo a que los gigantescos paquetes de salvamento de la economía no hayan sido suficientes para evitarles una posiblemente larga depresión a los países centrales del capitalismo. Aún con el “rescate de Grecia” y la suba del techo de la deuda de los EE.UU. el espectro de la Depresión parece rondar al mundo, sumado a las expresivas resistencias políticas de diferentes regiones. Lo que está quedando claro es que el período “post crisis de 2008” fue apenas una gran ilusión dada la gigantesca dimensión de la crisis global. Estamos viviendo ahora el temor de que no sea posible ni controlar ni “regular” la crisis.

 

Recuerdo un interesantísimo comentario de Marx sobre el crack en el Capital IIi. Con el desdoblamiento de la crisis financiera “el proceso se complica tanto con la emisión de meros papeles sin valor, o con la venta de mercaderías destinadas solo a fabricar letras – que los negocios pueden subsistir con una tranquila apariencias de negocios sólidos y de fácil retorno del dinero, cuando en realidad hace ya mucho tiempo que esos retornos solo se hacen en realidad sobre la base de fraudes contra los prestamistas o los productores. Por eso en vísperas de un crash los negocios aparentan casi una solidez extrema… Los negocios marchan muy bien, reina la mayor prosperidad y de repente aparece la catástrofe”

 

Un colapso se avecina, una nueva etapa de la crisis global, pero todavía sin alternativas sociales ni organización internacional disponible. Son tiempos muy interesantes en que las organizaciones populares existentes están luchando improvisadamente, en condiciones extremadamente complicadas.

 

*Analista internacional