Brasil anunció un ajuste fiscal por temor a la crisis internacional

 

Se busca ahorrar US$ 9.000 millones este año, anunció el ministro de Hacienda.

 

Escribió: Eleonora Gosman en Clarin, Argentina

 

El gobierno centroizquierdista de Dilma Rousseff decidió recortar todavía más los gastos del Estado, con el objetivo de dar más volumen al superávit fiscal de Brasil. Flanqueada por su ministro de Hacienda, Guido Mantega, la presidenta brasileña anunció el nuevo ajuste, que representa un tijeretazo de casi 9.000 millones de dólares en lo que resta del año, ante los líderes sindicales con los que se reunió ayer por la mañana en el Palacio del Planalto. Ellos contaron, al salir del encuentro, que la jefa de Estado “está preocupada” con la crisis financiera internacional.

 

A los gremialistas les dijo que la razón del aumento del superávit fiscal (más recaudación y menos gastos) era “prevenir” un impacto en Brasil como el de 2008, cuando la economía prácticamente se paralizó por causa del derrumbe de varios bancos norteamericanos.

 

Mantega negó que se trate de un “ajuste” recesivo. El ministro consideró que la reducción del gasto público “ayudará a aumentar las inversiones en el país, mantener el crecimiento económico y reducir la tasa de interés a mediano y largo plazo”.

 

No explicó cómo se combinarían políticas que, por lo general, van en sentido opuesto: en vez de alimentar el consumo doméstico y sostener la producción vía mercado interno, el plan apunta casi exclusivamente a aumentar el “colchón” de reservas en divisas extranjeras y a mantener un volumen de reales suficientes para pagar los abultados intereses que genera la deuda pública.

 

De acuerdo con el propio Mantega, el gobierno brasileño debió desembolsar 140.000 millones de dólares en los últimos 12 meses en concepto de servicio de la deuda (como se trata de títulos del Tesoro brasileño, esa deuda está nominada en reales).

 

El ministro insistió luego en que el apretón fiscal no se basa en cercenar las inversiones sino los “gastos corrientes” a ser aprobados por el Congreso Nacional. “Eso abrirá más espacio para que aumenten las inversiones, que son la fuerza dinámica de un país”, justificó.

 

Pero reconoció, también, que para eso será preciso reducir la tasa de interés , el talón de Aquiles del programa económico brasileño. En definitiva, es la deuda y los intereses que genera lo más gravoso para el erario público.

 

“Cuando el Banco Central lo crea posible, bajará los intereses y eso significará gastar menos en ese rubro, lo que a su vez permitirá aumentar las inversiones. Pero este es un proyecto de medio y largo plazo” admitió el ministro. Confirmó, luego, que el recorte afectará entre 0,25 y 0,30% del PBI (una cifra que puede oscilar entre 6.500 y 9.000 millones de dólares).

 

Mantega volvió una y otra vez a agitar los fantasmas mundiales: “El escenario internacional inspira cuidados porque se deterioró mucho la situación de Estados Unidos, de Europa y de Japón”.

 

Mientras decía que Brasil “está preparado para enfrentar la crisis”, también subrayaba que la situación de la economía del país “no está inmunizada ante el cuadro de recesión en las principales potencias. Brasil tiene que anticiparse para impedir que ese deterioro afecte sus avances. Esta vez tenemos que estar más preparados que en 2008”. El ministro agregó que, si la situación económica internacional se agrava, el Banco Central podrá adoptar medidas monetarias más expansionistas para evitar que Brasil se contagie.

 

“Ojalá que eso no ocurra. Ojalá que los países desarrollados consigan superar su situación, pero lo veo difícil. Ellos no están resolviendo sus problemas. No están tomando medidas a la altura”, dijo.

 

Otros sectores del gobierno trabajan en un proyecto que impida que los “ahorros” fiscales afecten el estatus de la clase media emergente. “Queremos mantener la movilidad social”, sostuvieron fuentes del Palacio presidencial. Una de las ideas es crear un pago adicional fijo para los trabajadores con salarios más bajos, al mismo tiempo que habría un aumento del salario familiar y por calificación profesional.