Hablando con...

Esteban Volkov: "Mi deber es restituir la verdad histórica"

Publicado en: ENcontrARTE.aporrea.org

Esteban Volkov

El 20 de agosto de 1940 en Coyoacán, México, un muchacho rusode 13 años llegaba de la escuela a su casa. Al ver un gran alboroto inmediatamente se dió cuenta que había sucedido algo extraordinario: es que su abuelo, León Trotsky, acababa de ser mortalmente herido. Tres meses antes, unos bandoleros comandados por el pintor David Alfaro Siqueiros ametrallaron la casa donde este joven vivía con sus abuelos, inclusive él mismo resultó lesionado, pero Trotsky se salvó. Aquel jóven llamado Esteban Volkov, está en Caracas y ENcontrARTE tiene la oportunidad de entrevistarlo para hablar de su famoso abuelo y de sus vivencias de adolescente junto a él.


Bienvenido Esteban...

Esteban Volkov: Gracias


ENcontrARTE: Esteban, nos gustaría conversar sobre las facetas más humanas, los aspectos de la vida cotidiana, todo aquello que ayude a entender a ese hombre, León Trosky, tu abuelo, que tuvo tanta importancia en las luchas políticas del siglo XX, cuyo pensamiento y visión revolucionaria todavía están vigentes. Pero antes quisiéramos que  nos hagas un breve recuento acerca de tu niñez, cómo llegaste a México y de tus vivencias de aquella época tan turbulenta.

Esteban Volkov: En el año 1931 salí de Rusia con mi madre Zinaida, que era la hija mayor del primer matrimonio de León Trotsky con Alejandra Sokolovskaia, y pues, nos reunimos con el abuelo y con Natalia, su segunda esposa, en Prinkipo, en Turquía, que fue el primer exilio del abuelo, y ahí permanecimos dos años. Mis recuerdos de Prinkipo no son demasiado precisos, pero sí tengo una imagen del abuelo, de una persona muy dinámica, muy activa, la mayor parte del día trabajando en su despacho. La casa donde vivíamos tenía vista al mar y  fue en ese período que escribió "Mi Vida" y "La Historia de la revolución Rusa"  obras muy importantes, admirables desde el punto de vista histórico, y también por su la calidad literaria. Él estaba en una situación privilegiada para escribir estos libros, porque él había sido actor y testigo al mismo tiempo de uno de los acontecimientos más impresionantes, más importantes del siglo XX, que marcó la historia futura. Toda la historia contemporánea está influenciada por la revolución Rusa. Considero que tiene tanta importancia como la Revolución Francesa, acontecimiento que también cambió el curso de la historia.

Decía que estuve cierto tiempo con el abuelo  y con Natalia, dos años. Natalia en ese período me atendía, aunque no era mi verdadera abuela, era muy maternal, muy cariñosa me enseñaba a leer y a escribir en ruso. Según escribió un secretario de mi abuelo, en las memorias "Desde Prinkipo a México", yo hasta empezaba a hablar un poco en turco. Por cierto tuvimos ahí un gran incendio, la casa se quemó, eso lo recuerdo bien, fue un espectáculo dantesco, una gigantesca hoguera en la noche con chispas que volaban por todos lados.


EN: ¿Fue accidental?

E.V.: Si, fue un accidente, parece que era un calentador de agua defectuoso y alguna brasa cayó en un piso de madera y se inició un incendio, se quemó la casa y mucho del material del abuelo fotografías de la revolución y libros; algunos libros que tenemos en el museo aún conservan las huellas del fuego de Prinkipo. A raíz de este incendio nos mudamos por un rato a  Kamikoi, del lado asiática de Estambul, y posteriormente regresamos a Prinkipo,  cuando ya la casa estuvo reparada. Tuve ocasión de visitar esa casa hace unos años y el exterior se conserva bastante bien, pero por dentro está totalmente colapsada, como si hubiera sido bombardeada.


EN: ¿Qué edad tenías en ese momento?

E.V.: Tenía unos seis años. Posteriormente me llevaron a Berlín, donde estaba mi madre en tratamiento y también mi tío León Sedov con su compañera que era francesa, Jeanne Martin des Pallières,  pero desafortunadamente mi madre se suicidó, se juntaron muchas adversidades, problemas de enfermedad, le quitaron la nacionalidad rusa, no poder volver a ver la familia, su esposo había quedado en Rusia y además coincide con el ascenso del nazismo en Alemania cuando Hitler toma el poder, entonces pues, mi madre no aguanto todo eso.  Pero yo no me enteré de la muerte de mi madre, un día mi tío me busca en la escuela y me quedé un tiempo con él.

Entonces me mandan a Austria, a Viena, donde me quedé dos años. Tengo muy buenos recuerdos de Viena, gente muy cálida, muy alegre, fueron momentos bastante gratos. Estuve en un pequeño hostal, una pequeña pensión donde había niños y estaba a cargo de psicoanalistas freudianos, que gestionaban la pensión, ahí estuve con la hija de William Reich. Y iba a una escuela de esas donde dejan que los niños hagan de todo, que es lo que estaba muy de moda en aquel momento y todavía lo está, creo (se ríe).

En ese período hubo un levantamiento obrero en Viena, me acuerdo muy bien, hubo mucha represión, cañonazos y disparos del ejército contra los obreros. Fue por el año 34, el socialismo estaba bastante fuerte en esa época en Europa, un socialismo mucho más a la izquierda del actual, en aquel tiempo había admiración por Carlos Marx y todas sus enseñanzas, y la juventud vivía en esa atmósfera.

De ahí me llevaron a París, donde me quedé a vivir con mi tío León Sedov y su compañera, que ya se habían establecido allí. Fue una vida con bastantes carencias porque mi tío no podía trabajar en su condición de extranjero, escribía, pero en cuestión de remuneración económica era muy difícil y Jeanne era la que mantenía la casa, trabajaba como secretaria, pero no había abundancia. En el año 1938, repentinamente León se enferma, tiene un ataque de apendicitis y alguien que se suponía que era un estrecho amigo de él, un colaborador, que luego resultó ser un agente de la GPU (N.R.-o NKVD: Comisariado del pueblo para asuntos internos de la URSS)  infiltrado en las filas trotskistas, lo canaliza hacia una clínica, un nido de rusos. Y tras una operación exitosa, porque salió bien, a los tres días entró en coma y falleció.


EN: El obituario que escribió Trotsky para él fue muy emotivo. "Adiós León, adiós querido e incomparable amigo....."

E.V.: Si, fueron muy amigos  y camaradas. Fue un golpe durísimo para para mi abuelo y para Natalia. Me quedé con la compañera de mi tío, era una mujer difícil, con un carácter muy duro, muy sufrida que había amado mucho a León y sintió profundamente su muerte, realmente la atmósfera con ella no era muy agradable para un niño como yo.


EN: Trotsky también le hizo reconocimientos muy bonitos a su mujer Natalia, dijo por ejemplo: "El destino me otorgó además de la felicidad de ser un luchador de las causas del socialismo, la felicidad de ser su esposo"

E.V.: Sí, fue una compañera de una lealtad y una entrega total, en el episodio del primer atentado, ella lo empuja y lo protege hasta con su propio cuerpo. Una mujer muy abnegada, entregada, que amaba a su compañero con gran intensidad.


EN: ¿Qué nos puedes decir de su  relación con Lenin?

E.V.: Trotsky tenía una admiración desmedida por Lenin, era de las pocas personas que él admiraba, bueno además de Carlos Marx, Engels, Rosa Luxemburgo, pero por Lenin tenía una inmensa admiración y durante la revolución hubo una confianza total entre los dos, tan así que en los archivos de Harvard eso se menciona muchas veces. Hay unas hojas en blanco con las firmas de Lenin que le dejaba a Trotsky en caso que este tuviera que dictar una orden urgente y no pudiera localizarlo de inmediato, Trosky contaba con todo su apoyo.


EN: El archivo de Trotsky consta de varias decenas de miles de documentos ¿dónde se encuentra actualmente?

E.V.: La mayor parte se encuentra en Harvard, pero también una parte está en Stanford. Se mandó a Harvard  por una sencilla razón para conservación, había peligro en México que esos archivos fueran destruidos y de hecho tiraron unas bombas incendiarias contra nuestra casa con el fin de se quemara junto con los documentos de mi abuelo que afortunadamente fracasaron, teníamos unos armarios y seguramente pensaron que ahí estaban guardados sus archivos. Esas bombas incendiarias en realidad fueron la tarjeta de visita de Stalin. Si no ¿a quién le interesaba quemar archivos? Pues nada más que a él.


EN: Regresando a tu historia, entonces partiste para México.

E.V.: Bueno, se produjo una pugna entre la viuda de mi tío y el abuelo, porque ella me quería retener como su hijo adoptivo y el abuelo veía la conveniencia de traerme a México,  entonces él entabló un juicio para ganar la patria potestad y casi me secuestraron. Estaba yo en el Jura en Suiza, una zona montañosa, era de invierno, estaba en una especie de pensión para niños, para las vacacionistas de invierno, y entonces llegó allá el matrimonio Rosmer, Alfredo y Margarita, con una orden judicial y con un abogado, me recogieron, y tras arreglar algunos papeles partimos para América.


EN: Si tuvieras que describir la personalidad de Trotsky, sus hábitos, su manera de ser, su carácter ¿Cómo lo describirías en unas pocas palabras?

E.V.: Era un ser de una inteligencia excepcional, un hombre brillante y muy cálido, muy afectuoso, por lo menos ese es el período que yo traté. Posiblemente cuando estuvo en el ejército, en el período revolucionario, habrá sido más seco, más autoritario, durante su mando, como jefe del Ejército Rojo, pero en el período de México era una persona muy afectuosa.


EN: ¿Hablabas mucho con él, en qué idioma?

E.V.: En francés, mi abuelo hablaba bastante bien el francés y Natalia también. Pero no hablábamos mucho, era una persona muy ocupada, él dedicaba poco tiempo a conversaciones sin trascendencia. Sin embargo con mucha frecuencia organizaba charlas en su despacho porque daba mucha importancia a educar a los jóvenes camaradas. A mi me quería bastante y según me narraron algunos de los secretarios, de los camaradas, a ellos les indicaba de no hablar a Seva de política. Seva me llamaba, que era mi nombre ruso. Viene de la abreviación de Vsevolod, pero en México me rebautizaron como Esteban, pero hubiera sido más correcto llamarme Sebastián, porque Seva más o menos coincide con Seba.


EN: ¿Algunas veces salían de paseo, al campo, a la ciudad, a conciertos? Cuéntanos de alguna salida con él y de cómo era la vida diaria.

E.V.: Antes del primer atentado, sí, se organizaban salidas al campo muy agradables para recolectar cactus, pero después no. Recuerdo que hasta venía a la casa un viejo peluquero de Coyoacán a cortarle el pelo, en mitad del jardín le arreglaba el cabello, y el comedor se convirtió en sala de concierto. Íbamos al campo a recolectar cactus, llevábamos herramientas, zapapicos, barretas, palas y él mismo desenterraba ejemplares bastantes grandes y había que cargarlos hasta los coches, él personalmente los cargaba. Un rasgo que tenía el abuelo era una inmensa admiración por el trabajo, y además no admitía distingos ni privilegios, todo el mundo debía hacer todo tipo de trabajo, él personalmente desempañaba cualquier tarea. En una ocasión hubo un problema sanitario, se obstruyó uno de los ductos que iban a las fosas sépticas y él personalmente tomó un zapapico y se fue a romper el piso. Se hacía cargo de los conejos, de las gallinas y de otras tares domésticas.

Yo lo ayudaba a moler el maíz, es más, hay un documental tomado en esa época donde salgo yo moliendo maíz con él. Una anécdota curiosa: había bastantes palomas. La casa, hay que aclarar, en esa época, es un error de muchos de los que narran, que han escrito sobre la casa, no era ninguna fortaleza en esa época, ninguna fortaleza. Sí se habían levantado un poco los muros porque los muros originales eran pues muy bajos ¿no? se podía ver el jardín, entonces si se elevaron y hubo un americano, un camarada, compañero fotógrafo y que también sabía mucho de electricidad y él implementó una alarma todo alrededor de los muros, con un alambre muy delgado que cerraba un circuito con un relay y al romperse el alambre sonaba una campana muy fuerte. Entonces con las palomas  a cada rato había problemas (se ríe) y los guardias corrían con la pistola en la mano ahí a ver, a ver qué pasaba.

Y otro detalle también con las palomas, teníamos una técnica especial para cazar palomas cuando había la apetencia de guisar palomas, les echaban pan con con vino, para emborracharlas. Y ya fácilmente las agarraban ¡Ay! esos son los recuerdos de ahí, de la casa, si. El leía algo de literatura, eso sí, y claro repasaba todos los periódicos, recortaba y hacía recortes de noticias importantes, subrayaba con lápiz, sí, estaba siempre al tanto de todo lo que sucedía y lo que sí teníamos en aquel tiempo un buen aparato de radio, que podía uno con cierto trabajo sintonizar onda corta, teníamos una antena especial, una araña que en aquel tiempo era algo muy avanzado ¿no? y sí, oíamos, oíamos noticias de Europa. Y lo que sí le gustaba mucho a veces, era escuchar música clásica, pasaban conciertos por la radio y pues sí, ahí estábamos todos oyendo.

Cuando yo tenía catorce años, pasamos dos semanas en Nueva York. Juntos asistimos a la exposición mundial, nos quedamos en la casa de Silvia Ageloff, hermana de Rita, novia del asesino de mi abuelo, Ramón Mercader y que era como su secretaria.


EN: O sea, que era gente de la confianza de Trosky.

E.V.: Era gente leal, sincera, eran camaradas, el asesino se ganó la confianza de Rita, él era un agente de la GPU que la conquistó y a través de ella pudo acercarse a nuestra casa de México. Tras estar dos semanas en Nueva York, conocer el "milagro americano", refrigeradores, coches, etc... emprendimos el viaje de regreso a México. Fue una travesía de como unos cuatro días en tren.


EN: ¿Es cierto que en el primer atentado, el de mayo, fuiste lastimado?

E.V.: Sí, efectivamente, dispararon hacia la recámara del abuelo desde tres ángulos distintos: desde el Este, desde su despacho, desde la puerta de mi cuarto ubicado al Noroeste y desde el jardín al Sur.  Acribillaron la recámara con ametralladoras Thompson. Todavía quedan algunos impactos en la recámara pero pocos porque después de este acontecimiento se construyeron puertas blindadas y se reforzaron los muros y en estas remodelaciones se borraron casi todas las huellas de la balacera, pero aún quedan algunos vestigios. Uno de los asaltantes que pasó por mi recámara para disparar hacia el dormitorio de los abuelos, así como de cortesía, disparó también sobre mi cama, como unos cinco o seis tiros, con una pistola Escuadra, afortunadamente a los primeros disparos me tiré de la cama y me recorrí. La cama era un pequeño catre y me dejé caer afuera en un rincón y me encogí por instinto. Lo único que me pasó fue un rozón de bala en el dedo gordo del pie, como un corte de navaja algo así. Esos momentos parecieron eternos, finalmente llegó un silencio sepulcral.


EN: ¿Cuál fue el papel de David Alfaro Siqueiros en este hecho?

E.V.: Siqueiros era un estalinista fanático. Él entró a la casa y hasta disparó un supuesto tiro de gracia sobre la cama después de la balacera. Estaba muy oscuro y en la cama habían quedado las cobijas arrugadas, medio mal colocadas y en las tinieblas pensaron que era los cuerpos. La que le salvó la vida a Trosky fue Natalia. A los primeros disparos lo tiró de la cama y lo arrinconó bajo una mesa. Trotsky después contó, con su acostumbrado sentido del humor, que lo primero que pensó era que había una fiesta religiosa con sus respectivos cohetes. En un momento dado yo salí de mi escondite en el momento en que uno de los asaltantes regresó y tiró unas cosas ahí, y dijo: "ahí van las bombas", en ese momento entré en pánico y pensé que la casa iba a volar en pedazos, salí y corrí hacia el jardín y casi me tropiezo con uno de los asaltantes que ni caso me hizo, tan apresurados y urgidos estaban de abandonar el lugar.

Corrí al interior de la casa que se encontraba llena de los guardias de mi abuelo, uno de ellos era Harold Robins un pintor de brocha gorda, muchos de los muebles de la casa habían sido pintados por él y repente se oyó la voz de mi abuelo y todos nos reunimos. El abuelo estaba de una euforia difícil de describir, probablemente se debía al hecho de haber salvado la vida. Eso aparentemente ayudó en un momento dado a la versión estalinista que posteriormente difundieron de que todo había sido un acto teatral, un auto asalto planeado y organizado por Trotsky para crearle problemas al gobierno de México. Esa fue la versión de Stalin. Cuando llegaron los investigadores, la policía secreta y el Jefe de la policía de México, el General Núñez quedó sorprendido de vernos a todos tan eufóricos, tan tranquilos después de todo y no podía creer que había occurrido un atentado en el cual el abuelo casi había perdido la vida. Él estaba eufórico, contento de haberse salvado y la perplejidad del General Núñez ayudó a la versión que empezó a propagar la prensa estalinista, pues de momento la policía cayó en esa trampa.

Además compraron gente de la casa, las dos cocineras declararon a favor de esa versión diciendo que la noche anterior al atentado habían visto a todos muy nerviosos y que habíamos estado reunidos hasta muy tarde y el vigilante de la caseta de afuera de la calle, también junto a un grupo de policías que vigilaba, declaró en ese sentido: que había notado muy nerviosos a todos nuestros guardias la noche anterior y se llegó al punto que detuvieron a varios de ellos para interrogarlos, pero finalmente la policía mexicana  encontró la pista correcta y dieron con Siqueiros que estaba escondido en la sierra de Jalisco.


EN: Y entonces es cuando Siqueiros consigue una visa para ir a Chile.

E.V.: Sí, a través del gran poeta Neruda que fue extraordinario como poeta, pero no en lo político, pues creyó por completo en la versión del estalinismo, en fin, así es el mundo. Hay gente que es muy brillante en determinadas cosas pero un desastre en otras. A lo mejor lo hizo de buena fe, realmente creía que Stalin era el El Padre de los pueblos, quién sabe...


EN: Hay un escrito que se conoce como el testamento de Trosky... pareciera que él veía aproximarse algún desenlace dice así: "Moriré como un revolucionario proletario, como un marxista, como un materialista dialéctico y en consecuencia como un ateo irreconciliable"

E.V.: Yo no diría que él esperaba un desenlace, pero sí la veía como una posibilidad y entonces él quería dejar perfectamente claro lo que era su pensamiento, su orientación, pero no diría que lo daba como un hecho seguro, sí existía ese riesgo  y también sufría de la presión alta.


EN: Si, también lo menciona: "Mi presión arterial, que sigue aumentando, engaña a los que me rodean sobre mi estado real de salud, me siento activo y en condiciones de trabajar, pero evidentemente se acerca el desenlace. Estas líneas se publicarán después de mi muerte". Temía por la salud y por los atentados.....

E.V.: Pues claro, al tener el problema de presión, él sabía que podía en un momento dado sobrevenir una hemorragia cerebral. Y lo del asesinato estaba siempre latente.


EN: El asesinato, el segundo y definitivo atentado. Tú tenías catorce años. Cuéntanos como fue.

E.V.: Sí, tenía catorce años y medio. Tras el primer ataque, se suspendieron las salidas al campo; el SWP, partido trotskista norteamericano, realizó una colecta para poder fortificar la casa, hacer garitones en lugares estratégicos y para poner puertas blindadas en las recámaras y mejorar el armamento, pero Trotsky veía con mucho escepticismo todo esto, decía que el próximo ataque iba a ser diferente. Y acertó.

Aquel 20 de agosto, cuando regresaba de la escuela era una tarde cálida de verano muy tranquila y de repente al acercarme a la casa vi que algo raro estaba pasando, la puerta abierta, unos policías, un coche ahí mal estacionado y dije ¡Ah, caray!, me entró una angustia, aceleré el paso.. Y lo primero que vi al entrar fue a uno de los guardias: Harold Robins, con la pistola en la mano muy nervioso, muy excitado pregunte qué estaba pasando y él me contestó: "Jackson, Jackson".... En el momento yo no entendí y caminé por jardín, por un pasillo de piedra de losa, había un recodo a la derecha y vi a un tipo ensangrentado sujetado por dos policías. Era un verdadero guiñapo, casi aullaba como un animal, chillaba. Esta imagen se me quedó grabada. Ramón Mercader era el héroe estalinista y Jackson era uno de sus sobrenombres. Cuando después me enteré de cómo en los campos de Vorkutá, los bolcheviques leninistas caían bajo las balas de GPU cantando La Internacional vitoreando vivas a Trotsky y a Lenin y pensé: ¡Qué contraste! ¿No? Pero esos eran los nuevos héroes stalinistas.

Seguí camino, entré a la biblioteca y por la puerta entreabierta me di cuenta lo que había pasado, estaba el abuelo en el suelo, Natalia ahí toda bañada en sangre y les estaban poniendo hielo en la cabeza. Yo llegué no sé, quizás a los diez o quince minutos después del atentado. Me impresionó mucho un gesto del abuelo, porque cuando oyó mis pasos les dijo a los camaradas con dificultad, porque ya le costaba hablar, que mantuvieran a Seva, al nieto, alejado, para que yo no viera la escena. Eso da una idea de la calidad humana de una persona que aún moribunda se preocupa que no vaya a causar un trauma al nieto adolescente, y también alcanzó a decir, cuando oyó los quejidos de Jackson o Mercader, que no lo mataran, porque tenía que hablar. Y se paró en el marco de la puerta con los lentes rotos y ensangrentados, luego se acercó Natalia y lo único que dijo fue: "Jackson, Jackson", como diciendo que por ahí vino lo que esperábamos. Hubo un documentalista norteamericano, David Wise, que pertenecía al Socialist Worker Party que realizó hace ya unos cuarenta años unas treinta horas de entrevistas a gente que ya no está entre nosotros y logró entrevistar nada menos que a Harold Robins, y él narra en la entrevista que la única vez que el asesino habló fue cuando lo golpeaban y dijo que lo habían obligado a hacerlo, pues tenían su madre secuestrada. Y también narra un detalle que yo ignoraba, que Natalia se le abalanzó al asesino y le pegó con sus puños.  Ese material es muy interesante, en estos momentos estamos precisamente tratando de editarlo y terminarlo porque David Wise falleció sin poder hacerlo.


EN: Y  Trosky falleció al día siguiente.

E.V.: Lo llevaron al quirófano, todavía, cuando le cortaban el pelo se gastó una broma con Natalia diciéndole: "Natacha, vino el peluquero". Pues esa fue la gloria de Mercader, de Jackson.  En unos breves segundos había destruido uno de los mejores cerebros del marxismo revolucionario, esa fue su gesta. El gobierno soviético hasta le otorgó un premio.


EN: Trotsky habló del futuro de la humanidad, entendiendo que era el futuro socialista y hablando del hombre dijo: "El Hombre se hará incomparablemente más fuerte, más sabio, más sutil, su  cuerpo será más armonioso, sus movimientos más rítmicos, su voz más melodiosa. Las formas de su existencia adquirirán una cualidad dinámicamente dramática, el hombre medio alcanzará la talla de un Aristóteles, de un Goethe y de un Marx y por encima de esas alturas nuevas cimas se elevarán". Él era un visionario y un optimista ante todo.

E.V.: Absolutamente. Dentro del marco de la sociedad capitalista se desperdicia la vida humana, la gente muchas veces tienen que trabajar diez, doce hasta quince horas diaria, se destruye la vida familiar, lo veo en México. El Che Guevara también habla de un hombre nuevo que tiene que surgir digamos, con los enfoques del cual hablo Trosky, también lo escribió Celia Hart, la compañera cubana admirada por todos y que falleció recientemente, precisamente ella resaltaba las coincidencias que existían entre Trotsky y El Che. Cosa lógica, porque si se sigue una metodología científica bien establecida se llega a la misma conclusión. Lo que yo más admiraba en el abuelo era su fe, su confianza total e inamovible en el futuro socialista de la Humanidad; para él no existía la más mínima duda, era una certeza y sí, digamos, volviendo un poco al hombre nuevo, realmente la sociedad moderna es un desperdicio de vidas y de talento. En la Rusia Soviética también, todas esas las colas que tenía que hacer la gente para conseguir un poco de pan, eran horas y horas todos los día, imagínense, toda una vida haciendo colas ¡Cuántos años desperdiciados, cuántas vidas gastadas sin ningún propósito!

Realmente la vida humana es uno de los fenómenos más extraordinarios que hay en el universo, aunque la Tierra en la inmensidad del cosmos es como una partícula de arena en un océano, al mismo tiempo aquí se ha dado el fenómeno más complejo, más extraordinario que conocemos, la vida inteligente. Quizás exista en otro planeta, pero la vida humana es otro cosmos en sí, de una complejidad inconmensurable; es algo maravilloso y que se desperdicie, que no se aproveche, que el ser humano no sea más que una mercancía, un coste en la producción que hay que desechar cuando no es rentable, es un crimen.


EN: Trotsky era un optimista empedernido ¿Y tú?

E.V.: Pues ¿qué puedo decir? ni optimista ni pesimista, digamos que dentro de mi formación científica, soy químico de profesión, trato de observar y ser objetivo y... a ver qué pasa. Esperemos que la humanidad vaya por buenos caminos, pero también existe el peligro...


EN: Socialismo o barbarie...

E.V.: Exacto. Pero un auténtico socialismo y no como la sanguinaria y burocrática dictadura estalinista, eso no era socialismo. Mi deber es restituir la verdad histórica, nadie como yo ha vivido de cerca toda esa atmósfera de falsificación, de calumnia, de difamación, de mentira, todo afincado sobre el crimen, sobre la falsificación. Uno de los grandes crímenes de Stalin ha sido el de haber querido destruir, alterar y  arrancar páginas de la memoria histórica, ese es uno de los mayores daños que le ha hecho a humanidad, porque la memoria histórica es el mecanismo para entender el presente y poder planear el futuro, si no hay bases verídicas, pues nos perderemos hacia falsos rumbos. Ese fue uno de los grandes crímenes de Stalin, de los muchos que ha perpetrado. Sobre Stalin se podría escribir la mayor obra de criminalística jamás escrita porque no hubo campo donde no haya intervenido. Stalin fue un individuo ambicioso, sin moral, sin escrúpulos que, ávido de poder, vio la ocasión de encumbrarse y lo que menos que le importaba era la revolución y el socialismo que abandonó totalmente.


EN: ¿Cuál es la vigencia del pensamiento de Trotsky?

E.V.: Sabemos que aportó teorías muy importantes que están totalmente vigentes, la revolución permanente, contrapuesta a la revolución por etapas que propone primero establecer el capitalismo, entonces según esta teoría hay que apoyar hasta al Imperialismo y entonces cuando en los países ya se alcance cierta industrialización se podrá pelear por el socialismo. Esa teoría es absurda y ha originado tantos fracasos, pero estuvo de acuerdo con los intereses de Stalin de bloquear las revoluciones porque cualquier revolución auténtica siempre fue un peligro para su estabilidad, porque desenmascaraba su papel de usurpador y falsificador.