Israel-Palestina: una falsa negociación para una verdadera victoria israelí.

Escribió: Julien Rivoire en anticapitalistas.org el 28 de septiembre del 2010


Nueva pieza del puzzle estratégico israelí, las "negociaciones" israelo-palestinas no desembocarán en ningún reconocimiento efectivo de los derechos palestinos.

Iniciando, el 2 de septiembre, una serie de reuniones con la Autoridad Palestina, el Primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha obtenido lo que quería: "negociaciones" con sus condiciones previas, en particular la prosecución de la colonización en Cisjordania y Jerusalén-Este. Durante estas conversaciones, sobre el terreno no ha cambiado gran cosa. La moratoria decidida a fines de noviembre de 2009 concierne solo a nuevas implantaciones pero no a las miles de obras iniciadas anteriormente.


Las destrucciones de casas palestinas en el valle del Jordán o en el Neguev prosiguen. En plena "negociación", las autoridades israelíes han entregado 42 autorizaciones de destrucción en el norte del valle del Jordán. Y el poder israelí no lo oculta. El ministro de Asuntos Exteriores de extrema derecha, Avigdor Lieberman, ha declarado cínicamente que estas reuniones eran un acontecimiento "festivo". Puede en efecto alegrarse de esta puesta en escena que permite a Israel  recolectar los frutos de la política del hecho consumado a la vez que avanza en el proyecto de un estado judío étnicamente puro, que conllevaría de facto la transferencia de los palestinos ciudadanos de Israel y la denegación del derecho al retorno para los refugiados.


Del lado de la Autoridad Palestina (AP), nadie se atreve a decir que estas reuniones sean fuentes de esperanza. El engaño tiene límites que las renuncias sucesivas del presidente de la Autoridad, Mahmud Abbas han alcanzado. Este último ha declarado que debía proseguir las negociaciones, incluso si las posibilidades de éxito eran del 1%. Esta testarudez no es ingenuidad, sino el resultado de su política. Su poder está condicionado por el maná internacional que financia los 160.000 asalariados de la AP. Pero es sobre todo la estrategia de sumisión a los imperativos de seguridad de los Estados Unidos y de Israel lo que conduce a la AP al callejón sin salida de estas negociaciones con renuncias. Reprimiendo todas las formas de resistencia y la oposición a las negociaciones, Abbas trabaja por reducir el campo de las posibles estrategias a solo el juego de pseudo-negociaciones sin correlación de fuerzas previa.


Los Estados Unidos, Egipto y Jordania, otros actores de esta mala comedia, no son ya creíbles. Obama intenta ganar tiempo y dar un poco de brillo a su escudo en la escena internacional a falta de responder a la crisis económica en su país. Los gobiernos egipcio y jordano quieren simular tener capacidad de trabajar por los derechos de los palestinos. Las elecciones a las que estos tres poderes se verán confrontados en las próximas semanas explican sus comportamientos falsamente cándidos. Pero otro objetivo moviliza a los Estados Unidos y sus aliados. El concierto de alabanzas sobre las conversaciones actuales permite emprender un período de gestión del caso palestino, sin ceder nada sobre sus derechos, a fin de liberar el horizonte por el lado de Irán.


Esta mascarada es al final una victoria para Israel. Le permite proseguir su expansión colonial así como su trabajo de zapa preparando la instauración de un estado étnicamente puro. Permite igualmente la mejora de la imagen de un estado que su acto de piratería contra la flotilla de la libertad y la campaña internacional BDS han deteriorado sensiblemente. Prepara, finalmente, el terreno al programa prioritario de Tel-Aviv: atacar a Irán y sus aliados.