Anticonceptivos para no abortar, aborto legal para decidir

Separación de la Iglesia y el Estado

¡Saquen sus rosarios de n u e s t ros ovarios!

Sin ponernos a discutir los progresos de los últimos cien años en educación, salud e igualdad resaltados por Cristina Kirchner en su discurso del Bicentenario, es evidente que su cálculo dejó por fuera a casi la mitad de la población, constituida por mujeres. Siendo la Iglesia Católica el mayor obstáculo para el reconocimiento del derecho a decidir sobre nuestros cuerpos; y la trata de personas, el gran negocio que tiene a las mujeres como principal mercancía.

• Las mujeres secuestradas para la esclavitud sexual son las desaparecidas de la democracia. Sobre ellas, ni siquiera existe una estadística oficial. Desde noviembre de 2008 fecha de sanción de la última ley contra la trata de personas, se rescataron 753 mujeres y se detuvo a 543 personas por dicho delito, de las cuales sólo cinco tienen condenas firmes, con penas menores a cuatro años. El círculo de la impunidad se torna evidente en la causa Sandra Cabrera, dirigente de AMMAR de Rosario, asesinada por denunciar la mafia policial-judicial del negocio de la prostitución, demostrando que son parte del problema y no de la solución. El negocio no es nuevo y la sanción de leyes sólo reconoce su existencia e invierte la carga de la prueba: la víctima es quien debe demostrar que su sometimiento no es voluntario. La trata de personas nunca se erradicó, pero en épocas de crisis como la actual, los capitalistas profundizan una de sus formas primitivas de acumulación de capital: el tráfico de esclavos.

• El art. 2 de la Constitución Nacional de 1853, que impone al Estado Argentino el sostenimiento del culto católico, sigue vigente. Es decir la Iglesia es parte del Estado. Por eso la encontramos tanto en la dirección de los comités de bioética hospitalarios como en los rosarios colgados en los juzgados. También encabeza el negocio de la educación privada: los subsidios que recibe explican buena parte del desfinanciamiento del sistema público. La otra cara de la moneda es su férrea oposición a la educación sexual y reproductiva en los colegios y su silencio, partícipe necesario, del mar de abusos y violaciones de su banda internacional de curas bufarrones que encuentran refugio político en el aguantadero llamado Vaticano, como el arzobispo Storni. Como si todo esto fuera poco, perciben sueldos y jubilaciones de privilegio. Sin que hayan trabajado ni aportado un solo día, toda la población es obligada compulsivamente a tributar para mantenerlos. Sus servicios prestados a la dictadura se evidenciaron en el cura Von Wernich, que pese a ser condenado por la justicia, el Vaticano le permite seguir dando misa. Por eso tam-poco nunca abrieron sus archivos, siendo que si alguien sabe y tiene documentado lo que pasó en esos años, es la Iglesia Católica.

• Pese a que el Gobierno promovió la sanción del matrimonio igualitario, desde su primera visita oficial al Vaticano, los Kirchner se comprometieron a que bajo su mandato el tema aborto no tendrá estado parlamentario. Más aún, Cristina Kirchner manifestó reiteradamente su oposición a que se despenalice. Ni siquiera se inmuta ante sus propias estadísticas sobre aborto clandestino. Según el Ministerio de Salud de la Nación, es una experiencia por la que todas las mujeres podemos pasar, por lo menos, dos veces en la vida.

• En Argentina, el aborto precario provoca la muerte de casi dos mujeres por día. Al igual que en la mayoría de los países latinoamericanos, salvo Cuba, Costa Rica y Guyana, el aborto es ilegal a pesar de ser la principal causa de muerte materna. Un problema claramente de salud pública es transformado en una herramienta de dominación por quienes se erigen en dueños y carceleros de nuestros cuerpos y de nuestra vida privada: los mismos que bendijeron el genocidio y la apropiación de bebés en el pasado, prefieren que se siga extendiendo el sida antes que admitir el uso de preservativos, y avalan el genocidio que se cobra la vida de casi dos mujeres por día como consecuencia de abortos precarios: la oscurantista Iglesia católica. Y su reconocimiento como parte del Estado no hace más que fortalecerla. Por otro lado, el compromiso presidencial con el Vaticano implica sostener una violencia estructural hacia las mujeres, propia del capitalismo, como de toda sociedad de clases.

• Y como ejemplo para todas las mujeres, la despiadada justicia burguesa mantiene en prisión a Romina Tejerina, protagonista de una tragedia social tejida en el silencio, ese enorme telón de fondo cotidiano delante del cual un violador continúa impune, mientras la víctima de sus consecuencias recibió una condena de 14 años.

• Por todo esto, estamos convencidas de que la liberación de la mujer es parte inseparable de la liberación de la humanidad de todas sus cadenas, visibles e invisibles, que pesan sobre nuestras cabezas y nuestros cuerpos. Al mismo tiempo que peleamos por nuestros derechos postergados, es irrenunciable plantearnos el objetivo de desterrar el poder de los capitalistas de la faz de la tierra. Sólo así podremos abrigar la esperanza que las conquistas acumuladas a lo largo de la historia, no serán nuevamente arrebatadas. Y podremos comenzar a concretar el sueño de la libertad y enviar al patriarcado, la explotación y la opresión al museo de la historia.

Nada nos une, como mujeres, con las mujeres que defienden los valores de esta sociedad patriarcal explotadora.

Repudio social a quienes consumen sexo esclavo

Castigo a los responsables de la trata de personas.

Libertad a Romina Te j e r i n a

LiGa Socialista Revolucionaria (LSR)

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