Dirigencia del FNRP claudica a las tentaciones del “Dialogo”

Declaración del Partido Socialista Obrero Centroamericano (PSOCA)

 
Conforme pasan los días, las noticias sobre lo que ocurre en Honduras, uno de los países más pobre de América Latina, son cada vez más preocupantes. Honduras vive en una convulsión social casi permanente: huelgas de maestros, malestar de la clase obrera industrial, inconformidad de los empleados públicos y enfermeras, tomas de tierras en la zona del bajo Aguán, una sangría permanente de personas que ven en la migración hacia los Estados Unidos una salida a las penurias económicas de sus familias, etc.

Sobre esta candente realidad objetiva, de crisis y decadencia del capitalismo en Honduras, se yergue un sistema bipartidista, excluyente y antidemocrático, donde las oligarquías del Partido Liberal y Partido Nacional se turnan en el ejercicio del poder, usando los recursos del Estado para sus mezquinos intereses.

El presidente Manuel Zelaya intentó cambiar esa situación, reformando el régimen político a través de la consulta de la Cuarta Urna, pero el imperialismo y las oligarquías no se lo permitieron, propinando el golpe de Estado del 28 de Junio del 2009, cuyas consecuencias está sufriendo la población más pobre de Honduras.

Después que los golpistas se impusieron en el Diálogo Guaymuras, Zelaya fue enviado nuevamente al exilio y es mantenido en la actualidad como rehén político, como una valiosa carta de negociación por parte de la administración de Pepe Lobo. Es obvio que Lobo tiene la estrategia de cansar y desgastar a las masas en Resistencia, colocándolas en un callejón cuya única salida es el Dialogo que impulsa su gobierno.

Todo parece indicar que la dirigencia del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) está cayendo en la trampa hábilmente tejida por los golpistas. Manuel Zelaya, desde el exilio, se perfila como el líder máximo del FNRP. Al comienzo, Zelaya mandó una carta en la que exhortaba al FNRP a no caer en la trampa del Dialogo de Porfirio Lobo, pero en menos de un mes, observamos un peligroso giro político de Zelaya y de la alta dirigencia del FNRP, pero en sentido contrario.

 En una reciente reunión en Managua, Manuel Zelaya declaró que sin dejar impunes las violaciones a los derechos humanos, los asesinatos y las persecuciones contra el pueblo (…) Nuestra función es arreglar esos problemas, luchar por la reconciliación nacional y el retorno de los derechos democráticos a todos los hondureños”.

 En relación a su programa político, Zelaya aclaró: he planteado procesos en el país, socialistas, que son beneficiosos. Yo respeto la propiedad privada y respeto el capital. Pero creo que Honduras necesita cambios y resolver los grandes problemas y resultados de un modelo neoliberal que no le ha dado respuestas al país (…) es un modelo que ha colapsado y necesita reformas.

 El Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) mantiene diferencias con el presidente Zelaya, por sus posiciones de respetar y reformar al capitalismo, pero lo que más preocupante fueron sus declaraciones en torno al Dialogo promovido por Pepe Lobo. En esa ocasión, Zelaya indició “el dialogo es necesario, pero que no debe ser sólo entre los golpistas, tiene que ser un proceso de fraternidad nacional y reconciliación, y si se nos excluye del diálogo, eso no es un diálogo, es un monólogo”. (El 19 Digital, 09/10/2010)

Estas declaraciones del máximo dirigente del FNRP nos indican que esta organización se prepara para entrar a la trampa del Dialogo. Algunos sectores de la Resistencia han comenzado a reunirse por separado con el Presidente Lobo, quien aparece ahora como una figura moderada, que prepara las condiciones para el retorno de Mel Zelaya, y la inclusión del FNRP en el sistema político que el propio Lobo se ha propuesto reformar desde arriba. Si esto llega a ocurrir, el FNRP puede convertirse en una opción electoral, pero dejaría de jugar un rol revolucionario.

Exhortamos a las bases del FNRP a discutir este importante giro político del ex presidente Zelaya, y a evitar que el FNRP se trasforme en un partido político mas del régimen excluyente y antidemocrático.