La doble moral, el doble discurso, la hipocresía de la burguesía

Aludes y lluvias dejan 21 muertos y 19 desaparecidos

Avalancha de lodo mató a 20 personas en Escazú; allí hay 15 desaparecidos.Socorristas buscan a otras cuatro personas en Tarrazú y en Garabito. Gobierno decreta duelo nacional hoy y mañana

Otto Vargas M.,Nicolás Aguilar R. y Ximena Alfaro ovargas@nacion.com 10:58 p.m. 04/11/2010

EscazuEl país está de duelo hoy y mañana luego de que los aguaceros causados por la tormenta tropical “Tomas” mataron a 21 personas y dejaron desaparecidas a 18 en San José y a una en Puntarenas.

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La tragedia en San Antonio de Escazú, donde 20 habitantes fallecieron sepultados por una avalancha y 15 no aparecen estaba advertida desde el 2002 por expertos de la Universidad de Costa Rica.

Un estudio alertó desde ese año que parte del cerro Pico Blanco, ubicado al sur de Escazú, estaba en riesgo de desprendimientos.

Lo que no estaba anunciado era el destructivo efecto que tendrían los aguaceros de “Tomas”, que anoche amenazaba con convertirse en huracán antes de golpear a Haití y el este de Cuba.

La lluvias generadas por este fenómeno también tuvieron impacto en barrio San Martín, en San Marcos de Tarrazú, San José, donde otro derrumbe mató al campesino Elicinio Castillo y dejó desaparecidos a otros dos hombres que estaban con él reparando un daño en el acueducto local.

En finca Pipasa, en Herradura de Garabito, Puntarenas, otras dos personas están desaparecidas debido a la crecida de los ríos.

A la medianoche. La tragedia en calle Lajas de San Antonio de Escazú, donde hasta anoche había 20 muertos y 15 desaparecidos, se desató entre las 11:30 p. m. y las 11:45 p. m. del miércoles, justo cuando caía un aguacero en San José.

Las frágiles viviendas, en su mayoría de madera, desaparecieron arrasadas por un descomunal alud que se desprendió del cerro y se abrió paso por la quebrada Lajas. ¿Qué fue lo que pasó? Según vecinos, la quebrada tenía poco caudal pese a la cantidad de lluvia. Por ello, uno de los elementos a investigar es si cerro arriba se formó un embalse que cedió antenoche.

En total, 12 casas resultaron destruidas y 27 con daños parciales. Los fallecidos, entre los que hay tres personas que estaban en un carro que fue arrasado por la avalancha, recibirán hoy las honras fúnebres.

Como consecuencia de la cantidad de víctimas y los graves daños en 114 localidades de seis provincias, las autoridades elevaron el estado de emergencia a alerta roja (de máxima atención). Solo en Parrita, Puntarenas, hay 17.000 habitantes afectados por las inundaciones.

Lluvia inusual. Las 48 horas bajo la influencia indirecta de Tomas han llevado el caos a diversos rincones del país. El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) pronosticó de 24 a 36 horas más de temporal.

Anoche sumaban 1.400 las personas albergadas en Atenas, Naranjo, Bagaces, Nicoya, Santa Cruz, Quepos, Parrita, Osa, Alajuelita, Aserrí, Desamparados, Dota, Escazú y León Cortés.

La lluvia batió los promedios mensuales de la región Pacífico. En tres días, sobre Quepos cayeron 504 litros de lluvia por metro cuadrado. El promedio histórico para ese mes es de 400.

El meteorólogo Juan Diego Naranjo indicó que en promedio las regiones afectadas recibieron, durante los últimos tres días, entre 300 y 700 litros de agua por m².

En tanto, el daño en vías llega a 58 tramos afectados; 38 se encuentran en estado muy crítico.

En Parrita, la crecida arrasó algunos tramos del dique mientras que en Aserrí, deslizamientos destruyeron ocho casas de los barrios Lourdes y Mercedes. Más de 100 personas de esos lugares tuvieron que ser movilizadas a albergues.

La noche del miércoles, la crecida del río Platanar derribó la mayor parte de la vivienda de un matrimonio y sus cuatro hijos de apellidos Obando Zamora (el mayor de 11 años y el menor de 2). La familia residía en el barrio San Roque de Ciudad Quesada, San Carlos.

En Bajos de Capulín –Tárcoles, Puntarenas–, Marco Tulio Vargas Araya perdió su casa y más de $50.000 en materiales plásticos utilizados para la cosecha de melón.

Todo el mobiliario de la escuela local, incluidas 20 computadoras, estuvo bajo el agua, indicó la directora Teresa Aguilar.

Colaboraron los corresponsales Jorge Umaña, Carlos Hernández, Manfred Rodríguez, Julio Segura, Jorge Calderón, Susy Montero, Alfonso Quesada, Mario Cordero, Freddy Parrales y Shirley Vásquez.


Informe de expertos habló de eventual caída de grandes bloques

Estudio del 2002 advirtió sobre riesgo de alud en Pico Blanco

Especialistas dijeron que material podía descender a 120 km por hora. Identificaron cicatrices dejadas por la caída de bloques en ese cerro de Escazú

Otto Vargas M. ovargas@nacion.com 10:58 p.m. 04/11/2010

En el 2002, tres científicos de la Universidad de Costa Rica (UCR) alertaron de que había peligro de un deslizamiento en el cerro Pico Blanco, en San Antonio, Escazú.

El equipo multidisciplinario, integrado por el geólogo Guillermo Alvarado, el geógrafo Rafael Arce y el arqueólogo José Martín Sánchez, reseñó que en esa montaña, de 2.271 metros de altura sobre el nivel del mar, “existen potenciales riesgos por la eventual caída de grandes bloques.

Los expertos dijeron que había condiciones que propiciarían la caída de enormes bloques de material a gran velocidad (120 kilómetros por hora), “los cuales se han identificado en áreas que paulatinamente se van poblando con más viviendas. Además, se observan las cicatrices y planos dejados por la caída de grandes bloques y lajas en los cerros de Pico Blanco y alrededores”, detallaron.

El estudio advirtió sobre otros peligros en elevaciones cercanas en Santa Ana y Alajuelita.

Escazú tiene de un abanico aluvial formado por múltiples ríos (como el Agres, Cruz y Chiquero) y quebradas como Lajas, donde ocurrió la tragedia más reciente.

“Las poblaciones de San Antonio de Escazú, Santa Ana y Río Oro han pasado de ser un sector rural a complejos residenciales y en continuo desarrollo.

”En dicha área son bien conocidos los peligros potenciales debido a los deslizamientos activos (Tapezco, Alto de las Palomas), pero son menos conocidos los peligros generados por posibles avenidas tempestuosas aluviales (material que desciende por los ríos)”, escribieron en el informe preparado para el VII Seminario de Geotecnia.

Tragedia ancestral. El documento hacía referencia a la tragedia del 24 de octubre de 1861 en Escazú, esa vez ocasionada por un cerro vecino de Pico Blanco: San Miguel, conocido popularmente como el de “la cruz de Alajuelita”.

El 19 de octubre de aquel año, un deslizamiento cayó sobre el río Agres y causó un taponamiento.

Cinco días más tarde, en plena celebración del día de San Rafael, la represa se rompió.

Los expertos hablan de cifras contradictorias e incluso algunos textos mencionaron 400 víctimas mortales, pero solo quedó documentada la muerte del campesino Miguel Jiménez.